Mentiras, disculpas y sinverguenzas

08/05/12
Fuente: Mariano Braga Blog.

Mariano BragaQuizás algunos lo recuerdan. Hace ya varios meses, después de medio litro de un tinto ingrato escribí la nota Es demasiado. En aquel momento preferí no dar nombres, solo porque entiendo que detrás de cada etiqueta hay manos, familias… la garra de muchos que ponen su empeño en un propósito común. Curiosamente, en el transcurso de aquella semana posterior al artículo, recibí en mi casilla no menos de diez correos instándome a hablar y a definir letra por letra el nombre de aquel por mí odiado exponente. Ni una palabra salió de mi boca. Tampoco del teclado. Preferí callar ante algo que sabía injusto.

Les confieso que me atemoriza un poco cuando alguien me asegura que compró tal o cual vino (o que no lo hizo… el año pasado, en El Desafío 2011 hubo un desfile interminable de etiquetas que no me gustaron, y allí sobraban nombres y apellidos). Creo que ese poder es demasiado arbitrario.

Desde ese entonces nada cambió. O quizás sí. Cambié yo.

Aquel tinto que inspiró Es Demasiado era el CarinaE Malbec Reserva 2009. El mismo que, a ciegas, apenas una semana atrás de escribir aquellas líneas, yo mismo había definido como “un vino amado por todos”. Lo habíamos probado para El Desafío 2011, dentro de más de 40 Malbec argentinos en donde, sin dudas, se mereció un segundo lugar (sí, segundo lugar entre cuarenta alternativas). Y en uno y otro caso fui sincero. Fui sincero a lo que sentí en ese momento, aún con discrepancias tan ridículas, y visiones tan disímiles de un mismo producto.

Nadie jamás me ha pagado por escribir tal o cual cosa de un vino o una bodega en determinada nota. Para mí no existen los amiguismos en el mundo del vino. Aunque acudo a algunos de vez en cuando, le escapo alarmantemente a los eventos de prensa. No, no soy de los eventeros: esa raza de periodistas, sommeliers, noteros o vaya uno a saber qué, que andan de cata en cata, de lanzamiento en lanzamiento, de viaje en viaje. Buscando el sanguchito de jamón o ese canapé de pistachios en cualquier lujoso restaurante de Recoleta.

Me paga la revista, no la bodega. Nunca me han puesto un peso (o un dólar, en el mejor de los casos) por escribir algo con lo cual no estuviese de acuerdo. Al ambivalente, odiado y amado, CarinaE Reserva Malbec lo puse en un pedestal y luego lo desprecié y, en ambos casos, fue por una convicción personal, extraña, pero honrada y con absoluta honestidad. No como aquellos sinvergüenzas, de los que sobran, que saben que cuentan en sus manos con el poder de interferir en la decisión de compra de otros (uno, dos, muchísimos o ninguno, eso no importa realmente), y que se aprovechan de su nefasta autoridad a cambio de vinos, monedas o fajos abultados.

Hay que celebrar la independencia. El poder hablar siendo fiel a uno mismo. Aunque con equivocaciones, claro. Pero siempre leal a mi paladar, cuestión que dudo que muchos otros periodistas puedan ostentar. Y me siento libre, completamente libre.

Por eso tiro la primera piedra.

5 Comments

  1. Mike Taylor Mayo 9 2012 at 2:13 AM

    Coincidencias de la vida…

    Fui yo quien presentó los vinos de Carinae en el mercado brasileño, en Rio de Janeiro… allá por el 2007

    No entendí que le pasó a Mariano Braga para afirmar en un tiempo tan breve que el mismo vino era dos cosas diferentes.

    Hay algo más que me perdí ?

    Saludos

    Mike

    • Mariano Braga Mayo 10 2012 at 4:12 PM

      Mike, en realidad no es que haya pasado precisamente algo en el medio. Simplemente son dos percepciones distintas del mismo vino, en dos momentos distintos.
      Lo cuento como una autocrítica y una reflexión al “peligro” que creo que encierra el valorar de determinada forma a un producto, y que haya personas que se guían de esas palabras para definir o no la compra.

  2. Ana Mayo 10 2012 at 1:11 PM

    Mariano, leo tus artículos y me gustan, aunque esta nota me confunde.

    Entiendo que la independencia para escribir suele celebrarse cuando, por algún motivo, nos encontramos allí luego de una “dependencia”.. de otro modo no veo la necesidad de aclararlo.

    Primero un amor, luego un odio y por último una reafirmación por escrito del amor-odio salpicado de bronca contra los que escribimos de vinos, asistimos a degustaciones y manejamos agenda social con bodegas.. ¿acaso está mal? ¿cuál es la necesidad de tanta agresión?

    Y la libertad, la total libertad, que primero es silenciosa y luego ruidosa.. ¿necesita tirar una piedra para qué?

    Un cordial saludo,
    Ana

    • Mariano Braga Mayo 10 2012 at 4:32 PM

      Hola Ana!
      Está bueno generar el debate, me parece, y eso fue un poco lo que quise decir con “tirar la primera piedra”.
      No concuerdo del todo con vos cuando decís que para celebrar la independencia uno debe haber estado antes en un estado de dependencia. Estoy convencido de que se puede celebrar y se debería celebrar esa honestidad que da la independencia, siempre y más allá del lugar en el que estemos (es como no hablar de una libertad de prensa si jamás se ha carecido de ella. Creo que en uno u otro caso, está bien rendirle homenaje).
      Por otra parte, la bronca no es contra los que escriben de vinos. Es contra los que escriben de vinos deshonestamente. Con ellos sí siento bronca, porque también entiendo que quienes escribimos tenemos, en mayor o menor medida, cierta influencia sobre el comprador. Entonces recomendar una etiqueta o dejar de recomendar otra porque tengo un negocio en el medio, sí me parece aborrecible. Y por eso lo dije. Por eso también hablé del CarinaE, porque esos ejemplos me hacen dar cuenta del “riesgo” y la enorme responsabilidad que tenemos quienes escribimos.
      No tengo nada en contra de los eventos, ni tampoco de la prensa. Yo asisto a eventos (de hecho lo puse en la nota), solo que eso no me hace faltar a la verdad cuando escribo del tema. Lo que escribo, lo escribo convencido. No a cambio de nada.
      Te repito: no quiero que se interprete como una postura en contra de quienes escriben. ¡Yo escribo! No renegaría jamás de una profesión que me hace tan feliz y que la hago de forma íntegra y profesional.
      Reniego con quienes lo hacen por atrás.
      Perdoná la dureza, pero es ni más ni menos que lo que siento.
      No pretendo cambiar el mundo, ni siquiera mejorar el periodismo de vinos. No soy nadie para hacerlo. Simplemente doy mi visión de algo que me parece deshonesto y que me siento libre de poder acursar porque yo no voy por ese camino.
      No quise ser agresivo. Usé la palabra “sinvergüenzas” con total conciencia. Realmente así creo que son.
      Gracias por permitirme aclararlo y por la sinceridad de tus palabras. No pusiste tu apellido, así que no sé bien quién serás, pero, la verdad, por la forma en la que escribiste dudo que seas del grupo de los “deshonestos”.
      Gracias otra vez.

  3. Staff Mayo 12 2012 at 6:47 PM

    Hola Mariano, me parece de una tranparencia impropia de los tiempos que corren. El querer ser veraz aún, al punto de parecer ingenuo es una frase que uso a menudo cuando encuentro tanto “verso” de parte de bodegueros (que quieren la chancha los veinte y la cria), como asi también vinacoteros grandes que se hacen pasar por distribuidores.

    A veces, es mejor dejar las cosas como estan, y seguir ese refrán que dice…”no aclares que oscurece…”

    Quienes te seguimos sabemos que sos un tipo veráz. En una de esas como leí por alli (no recuerdo donde) decía sobre un vino … dejémosle un tiempo más para que logre expresarse… era ni más ni menos que un La Espera de Funkenhaussen. Que reconozco todavia no haber probado como el CarinaE (me los debo).
    Un abrazo desde Santa Fe y adelante!!!!!!!!!!
    vinoslastinajas@hotmail.com

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