Monteviejo, novedades, arte e improvisación

01/01/13
Fuente: Mr Wines Blog.

monteviejo-3[1]Hace unos días el Sr. Gustavo Paolucci, representante comercial de Clos de los Siete, me invitó a la presentación de algunos vinos de la Bodega Monteviejo. La cita fue en el departamento que posee en Buenos Aires la Sra. Catherine Péré Vergé, propietaria de la bodega.

Si bien Catherine tenía intenciones de estar presente, por un imprevisto de último momento debió viajar a Francia, y quien ofició de anfitrión fue el propio Marcelo Pelleriti, enólogo de Monteviejo.
Entre el grupo de invitados, que no superaban los veinte, además de algunos reconocidos periodistas, sommelieres y vinotequeros, se encontraban el Sr. Jaime Torres, junto con su familia, y los muchachos del grupo de rock Catupecu Machu.
Fuimos convocados para conocer algunas novedades; la primera, el Petite Fleur Torrontés 2012, con uvas provenientes de Cafayate (Salta): un “torro” bien fresco, de perfil floral, que resultó ideal para disfrutar mientras iban llegando los invitados, y con el que Marcelo nos dio la bienvenida.
Al momento de la cena continuaron las sorpresas: el Petite Fleur Malbec 2010, otra primicia, ya que es la primera vez que sale un varietal de malbec en esta línea; además, cuenta con una etiqueta muy especial, ilustrada con una pintura de Antonio Seguí, en conmemoración de los diez años de la Bodega Monteviejo.
Continuamos con el Petite Fleur 2010, en este caso el clásico blend. En esta añada su composición se reparte principalmente en 50% Malbec y 30% Cabernet Franc, y es completada por algo de merlot y syrah.
Ambos vinos mantienen el estilo que nos tiene acostumbrado la bodega. Personalmente, me entusiasmó más el corte. Pensando en el malbec, por su carácter frutal y sus taninos amables, me parece una muy buena puerta de ingreso a aquellos consumidores que de a poco están empezando a disfrutar de los vinos de alta gama.
El último mendocino que tomamos fue el Monteviejo 2009. Como es costumbre, este blend de Malbec con Syrah posee veinte meses de barrica, pero aún le falta bastante para que salga al mercado; era una muestra sin etiquetar, a la que el tiempo en botella le vendrá muy bien para seguir redondeándose.
Anteriormente aclaré “mendocino”, porque luego continuamos con otros de los vinos de Catherine, pero ya los procedentes de sus Chateau de Pomerol (Bordeaux, Francia). El primero fue unChateau Montviel 2009 y luego un Chateau Le Gay 2009. Para que tengan una idea, los viñedos de donde provienen las uvas de este último están muy próximos a los de Pétrus.
Como bien saben, en Francia no se habla de composición varietal, sino de regiones o apelaciones de origen. A pesar de que la composición de éstos está formada por merlot y cabernet franc, no tienen absolutamente nada que ver con un hipotético corte parecido de nuestra geografía. Los europeos se inclinan más hacia los aromas minerales, terrosos, y están muy lejos de la fruta dulce y madura que encontramos por nuestros pagos. En boca los caracteriza una carga ácida que aporta un nervio tenso: ésa es la columna vertebral de estos vinos y pieza fundamental para su gran longevidad. Entre ambos, el que más me impactó fue el Chateau Le Gay. Mientras lo degustaba tuve la sensación de que le espera una vida increíble por delante: me animo a hablar de diez o más años, y que recién está comenzando a transitar.
Imagino que quien siguió el relato hasta acá estará sorprendido pensando en lo que significa disfrutar de semejantes vinos, y compartirlos no sólo con el propio Marcelo sino además con el grupo tan lindo que se había armado, entre quienes también estaban Paz Levinson y Fabricio Portelli. Pero esto no terminó así. Como el vino suele ser un generador de momentos únicos, creo que no pasó mucho tiempo para que, casi como por arte de magia, alguien acercara guitarras, charango y amplificador, para que el living de la casa de Catherine fuera testigo del arte y la comunión entre Jaime y Fernando de Catupecu.
Comenzaron rockeando los muchachos de Catupecu, que entre temas propios también versionaron a Charly, con un Fernando con la misma fuerza y entusiasmo que si estuviera en un estadio descubierto y ante mil personas. Les juro que no exagero. Luego le cedieron el espacio al maestro Jaime, con su charango, quien interpretó tres temas emocionantes y con toda la sencillez de un grande. Regocijo total para la vista cuando una de las sambas la danzó su hija Manuela, y para el corazón cuando interpretó “El Cóndor pasa”.
Cuando pensaba que todo llegaba a su final, mientras disfrutaba de mi eterno último sorbo deChateau Le Gay, decidieron compartir sillón Jaime, Fernando y Rano Sarbach, otro músico amigo de Marcelo que se acercó al “fogón” a último momento; y se armó una zapada, obviamente improvisada, que daba ganas de que no terminara nunca. La sensibilidad de Jaime, la potencia y energía de Fernando y la destreza del Rano con la eléctrica convivieron de una manera maravillosa: un blend único, de componentes bien variados pero que ensamblan maravillosamente. Sólo el buen vino puede ser gestor de esos grandes momentos.
Cuando terminaron de tocar, me costaba distinguir si lo vivido había sido real o un maravilloso sueño.
Gracias Margarita, Gustavo, Marcelo y Monteviejo por permitirme ser testigo de semejante momento.
Tagged with:

Artículos relacionados

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

MAPA

Contacto

ArgentineWines.Com
Concurso VinoSub30
VinoSub30 Hackaton
Acha Club
daniel@argentinewines.com
tel. 011.4574.3292
cel. 011.5460.2722
Hangouts daniellopezroca@gmail.com

Concurso

Concurso VinoSub30

Enjoy Malbec

enjoymalbec

Wine Hackaton

VinoSub30 Hackaton