Neuquén: Algunos sitios donde tomar sopa

29/05/12
Fuente: Diario Río Negro | Nicolás Visnevetsky.

sopas[1]La sopa dentro de los clásicos ausentes en los salones de cocina de la zona es casi la reina.
Culturalmente puesta en un sitio donde es más fácil no recordarla que salir a buscarla, la sopa necesita una buena campaña de marketing que la instale para siempre en el lado de la aceptación colectiva y derribe los mitos y prejuicios que llevaron a que much@s lleguen hasta utilizarla como ultimátum contra los suyos tipo «si no haces la tarea… sopa».

El castigo no era la sopa, el castigo era la poca onda que le ponían a la sopa cuando la cocinaban.
Del estigma de no querer sopa se sale con una buena sopa.
Este plato que es más viejo que el viento goza de una fama popular a medias. La realidad es que pocos sitios de este valle tienen en su carta sopa y es una pena, porque es una posibilidad de crear variantes nutritivas, hidratantes y económicas que tendrían que servir como entrada, o como digestivo. Además de promover productos de la zona y todo lo que se desprende de ellos.

De todas maneras la mayoría de los sitios de por aquí no tienen un postre con manzana, teniendo en cuenta que vivimos en la tierra de la manzana. En fin. Vamos de a poco.

No está entre los diez platos más pedidos y la proyección que tienen las pibas y pibes de la sopa no es demasiado alentadora, más allá de que en muchos hogares la sopa sea un latiguillo.

Las hay simples, grasosas, fofas, insípidas, espesas, deliciosas, de antigua receta servidas en durax marrón profundo donde tintinean la cuchara y el sorbo, el pedazo de pan y la copa de vino.

Las hay de ciudad y de campo, de patricios salones y de taperas de cartón, de publicidad de caldito feliz en la tele con Drexler de fondo y de salvataje en épocas de vacas flacas y realidades raquíticas.

Con panceta, fideos, arroz, sumergidos en caldos rescatados de un puchero maravilloso.

Apio, ajo, tomates disecados, albahaca, cereales, pepino y zanahorias.

Cuentan algunos transeúntes que pasean por el cipoleño barrio San Pablo que en Zure, Pancho Fernández cada tanto hace una de remolachas inolvidable.

En Casa Tinta de Neuquén y en el restaurante Saurus del Chañar, de vez en cuando hacen unas pequeñas, como un picaporte que abre tu estomago para lo que viene.

La sopa está relacionada a combatir el frio, buscar la calidez, estar a resguardo. Es protección y supervivencia. Es colectiva y solitaria.

En uno de los salones clásicos de Neuquén, El Tío, sirven tres sopas simples y sencillas. Puerro y papa, Verdura y cabellos de ángel. Opté por la tercera, nada de mística y una fija a la hora de ir a buscar una sopa simple para permitirle al espíritu sencillez. Es increíble como entra y sale gente de ese sitio. La sopa es indispensable para la previa del puchero en El Tío.

Si estás de paso, un buen caldo de fideos es una espada para combatir cualquier frío. Por 15 mangos, una entrada a las opciones de uno de los sitios más populares de Neuquén.

Otro de los lugares de culto, que reúne platos caseros y buen servicio es el comedor Alberdi, su sopa de verduras es un canto a la vida y su caldo una especie de superpoder.

Si estás haciendo trámites por el centro de Neuquén y un frio misterioso se apodera de tus huesos te recomiendo que te sientes a disfrutar de una típica sopa de verduras.

Hay quienes afirman que cuando uno toma sopa no corresponde beber otra cosa, por costumbre, o porque en realidad es sumarle más liquido al líquido, yo insisto con la copita de vino de la casa, pancito y si es posible un poquito de pimienta.

En otro nivel de sopas y de lugares, nos encontramos en La Toscana, sitio que se destaca entre otras cosas por su cocina de fuegos. La Toscana tiene una de las mejores sopas que he probado en mi vida. Espesa, con una textura extremadamente seductora y un huevo poché en el centro, como si fuera la nave madre de invasión extraterrestre y el resto de la sopa la galaxia. Tres patadas karatecas de placer.

El detalle son unas olivas negras tostadas flotando en esa crema de puerro. Uno de los dueños me cuenta que antes tenían más sopas en la carta, pero la gente no logra engancharse con esa idea. La sirven de entrada, no como plato principal, dentro de una cocina de autor y precios en general alineados a ese concepto. Recomendada.

Los restaurantes deberían de tener una o dos sopas fijas en la carta. Darle la posibilidad al cliente que pueda generar con herramientas tangibles platos cautivos de una historia popular culinaria que se sigue escribiendo.

Y que la frase otra vez sopa, se asimile cada vez más a la realidad.

Hasta la próxima.

Nicolás Visnevetsky: Productor de radio, bloguero, columnista, periodista de vinos, un simple relator de los placeres cotidianos.

+ Info:

El Tío / Av. Olascoaga 533 / Neuquén / 0299-448-48-49

Comedor Alberdi / Alberdi 160 / Neuquén / 0299-442-25-56

La Toscana / J. J. Lastra 176 / Neuquén/ 0299-447-33-22

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