Nicolás Catena Zapata: Hay que definir el modelo económico

07/08/09
Fuente: El Cronista | Foto: El Cronista.

Nicolas CatenaDurante los últimos meses hemos escuchado a las personalidades políticas referirse asiduamente al modelo económico vigente, a sus virtudes y a sus defectos. Pero de acuerdo a lo que hemos podido escuchar y leer nadie se ha puesto en la tarea de definir el denominado modelo productivo que supuestamente se ha estado ejecutando durante los últimos siete años, donde productivo pareciera indicar que desde el Gobierno se aplican medidas cambiarias que fomentan el crecimiento de la industria sustituta de importaciones y exportadora. A continuación, intentaremos interpretar las estrategias cambiarias utilizadas últimamente para ver de qué modo y a quiénes realmente benefician. Para ello necesitamos observar la política de acumulación de reservas del Banco Central y sus efectos sobre el tipo real de cambio (1), que es la variable relevante para los ingresos de exportadores y sustitutos de importaciones.

Si el Banco Central acrecienta sus reservas, una primera interpretación es que lo hace pensando en que en algún momento futuro puede ocurrir una repentina salida neta de capitales por motivos de desconfianza política. Frente a esta posibilidad, comúnmente llamada fuga de capitales, es bueno que el Banco Central tenga un adecuado nivel de reservas para vender, impidiendo fuertes devaluaciones con sus consecuencias dañinas sobre el nivel de actividad y el empleo. Así se interpretó la política cambiaria de la administración Lavagna que enfrentaba eventuales procesos de fuga de capitales derivados de coletazos por la dura negociación de la deuda externa. Claramente esta estrategia cambiaria no es para aumentar específicamente los ingresos de la industria sino para evitar procesos recesivos, o sea que no podríamos calificarlo como modelo industrialista o productivo.

Otra interpretación es que se acumularon reservas pensando que el súbito crecimiento en el precio internacional de nuestros productos agrícolas podía ser transitorio y por ello correspondía guardar, ahorrar para el momento de las vacas flacas. Es el típico razonamiento de lo que se ha dado en llamar «Dutch Desease», cuando de pronto crece significativamente la exportación de un recurso natural, causa un fuerte superávit en la balanza de comercio, baja el tipo real de cambio y las exportaciones industriales desaparecen. La evolución del tipo real de cambio en continuo descenso (ver cuadro) indicaría que no hubo una política de reservas destinada a sostener un cierto tipo real de cambio. Una política de cuidado de la industria hubiera intentado mantener el tipo real de cambio a un nivel cercano al existente antes del fuerte crecimiento en el precio de la exportación agrícola.

Otra interpretación podría ser la que Fernández y Fernández (2) denominan «Modelo Neomercantilista» donde el gobierno utiliza la recaudación del impuesto inflacionario para comprar las divisas originadas en el excedente de la cuenta corriente de la balanza de pagos, determinando un tipo real de cambio superior al que hubiera resultado en un mercado cambiario libre. Todo indicaría que algo parecido ha sucedido, o sea que el Banco Central ha gastado parte de su recaudación del impuesto inflacionario para acumular divisas y por este motivo podríamos decir que, en alguna medida, ha sido una política de ayuda a la exportación y a la industria que compite con la importación. Si esta política no fuera transitoria y se mantuviera durante un cierto tiempo, seguramente deberíamos hablar de un modelo productivo en su sentido «neomercantilista».

Pero la necesidad de precisiones respecto al modelo deseado exige identificar mejor a qué sector se quiere desarrollar vía la política cambiaria y por cuáles motivos. ¿Se quiere ayudar a la industria exportadora, a la sustituta de importaciones o a la exportación agrícola? Pareciera que la exportación agrícola y sus retenciones no forma parte de los elegidos. La preferida, indudablemente, es la industria sustituta de importaciones a la que se subsidia de dos modos: vía la acumulación de reservas en la interpretación neomercantilista, y vía las barreras aduaneras en sus diversas modalidades. Sin embargo, sabemos bien que todo impedimento a la importación implica aplicar un impuesto equivalente sobre la exportación, o sea que la industria exportadora está recibiendo un apoyo cambiario según la interpretación neomercantilista, pero un castigo cada día más fuerte derivado de la protección aduanera.

Los defensores de promover la industria exportadora lo justifican apoyándose en la afirmación de que históricamente en el mundo es el sector que ha registrado los más elevados incrementos en la productividad, o sea, en el nivel del salario. Quienes propician proteger a la industria sustituta de importaciones argumentan que mejora las tasas de empleo. Concluyendo: sería sumamente útil para los inversores y el crecimiento de la economía que las propuestas políticas definieran qué es lo que exactamente proponen cuando defienden el llamado modelo productivo. z we

CV premium

*Con sólo 22 años, se graduó de Doctor en Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de Cuyo.

*A los 23, ya manejaba la empresa familiar, especializada entonces en producción de vinos de mesa a granel. Hoy lidera las exportaciones de vino argentino premium.

* Es magister en Economía por la Universidad de Columbia de Nueva York.

*Junto a Roque Fernández y Carlos Rodríguez fundó el Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina (CEMA).

*Fue profesor de Economía Agrícola en la Universidad de Berkeley, California.

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