Nuevos rosados para beber en las noches de primavera

16/10/2011
Fuente: La Mañana de Neuquén | Joaquín Hidalgo.

thumbernails2[2]Son vinos ligeros y fáciles de entender, que posibilitan además un amplio rango de acuerdos con platos.En esta nota recomendamos cinco rosados perfectos.

Ni tintos ni blancos: rosados, esa es la verdad. Al menos para estas noches de primavera que, un poco frescas y otro poco cálidas, invitan a beber una buena copa de vino que refresque y acompañe bien la comida. Los rosados son vinos que provienen de uvas tintas, elaboradas prácticamente como vinos blancos, es decir, con una pequeña maceración de hollejos previa a la fermentación. Bastan un par de horas para que el vino resulte de un cereza brillante o un ciruela light. Y en esa liviandad radica su principal virtud: la ligereza.

Un buen rosado se precia siempre de tener aromática intensa y frutal, en la que pueden despuntar flores y trazos especiados. En boca son chispeantes, con acidez refrescante, una condición que los emparenta más con una bebida que quita la sed que con un vino que la provoca. En esa sintonía, se beben siempre fríos, nunca helados.
Idealmente sirven para acompañar platos simples, como guacamole, ensaladas y arroces que no lleven estofados, también un bifecito a la plancha vuelta y vuelta y bien jugoso. Pero donde siempre entregan más de lo que son, es en una buena picada: con quesos blandos y semiblandos –del crema al gruyere, pasando por brie, lincoln y gouda-; con jamón crudo del bueno –nunca salado, siempre con un buen marmolado de grasa entreverada-, pero también bresaola, bondiola y chorizo de campo. En un marco así, los rosados completan el sabor de la mesa, aportándole un toque frutal y refrescante.
En nuestro mercado la oferta de rosados creció mucho en los últimos años, pero son pocos los que realmente cumplen con el paladar. Los cinco que siguen son nuestros favoritos.

Saurus Malbec Rosé 2010 ($40). Es entre los pocos rosados que hay en Patagonia, el que mejor se ajusta al canon de aromática frutada, boca seca y refrescante. En eso, el expertise de Familia Schroeder en materia de vinos base para espumantes hace la mayor diferencia. Es perfecto para tener en la heladera y descorchar como aperitivo mientras se empieza a cocinar.

Jean Rivier Malbec Rosé 2011 ($45). La bodega sanrafaelina de los hermanos Rivier tiene una virtud destacable: son excelentes productores de vinos blancos y rosados. A contrapelo del mercado, explotan el nicho vacante y producen este gran vino a precio módico. Frutal, con trazos vegetales y especiados, gusta por su elegante boca carnosa y refrescante. El tipo de vino ideal para una picada.

Carmela Benegas Rosé 2010 ($49). Doblemente atractivo: primero, porque está elaborado con Cabernet Franc –indudablemente una sangría del reconocido tinto top de Bodega Benegas-; segundo, porque ofrece una rica expresión que recuerda al yogurt de frutillas, con paso cremoso y un largo y sostenido final de boca. Muy femenino en su propuesta, es un ejemplar de ley para la buena mesa.

Amauta Rosé 2011 ($55). Es un deslumbrante vino salteño. Elaborado con uvas Cabernet y Malbec provenientes de Cafayate por Bodega El Porvenir de Los Andes, se presenta como un intenso, fragante y rico rosado versátil y apto para cualquier tipo de comidas. Felizmente para la bodega, la asesoría del enólogo californiano Paul Hobbs se hace evidente en los productos.

Críos Rosé 2011 ($57). Elaborado por Susana Balbo en su bodega Dominio del Plata, Mendoza, demuestra en una sola copa que la enóloga y empresaria sabe muy bien lo que hace. Vino intenso y de atractiva elegancia, es el ABC de la buena fruta y la frescura en materia de rosados. Para todo aquel consumidor de tintos que quiera busque entrar al universo rosado, este vino será la mejor puerta.

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