Patricia Ortiz: En el extranjero ven que un buen Merlot argentino tiene demanda

31/12/11
Fuente: Diario Los Andes | Florencia Da Souza.

Patricia OrtizPatricia Ortiz. Egresada de la Universidad de Buenos Aires y con el título de médica a cuestas, Patricia Ortiz comenzó su carrera profesional en el Hospital Francés y luego en distintas instituciones de Nueva York, ciudad en la que vivió varios años junto a su marido. El gusto y fascinación por el vino y las regiones vitivinícolas siempre fueron una constante, hasta que en 2003 adquirió Bodegas Tapiz.

Actualmente, cuando le preguntan por su profesión ella se apresura y responde: “Era médica. Ya no ejerzo. Mi actual ocupación es full time. En algún momento pude conjugar ambas actividades, pero ya no. Esta es una nueva etapa. Igualmente, para los negocios la formación médica me ha servido mucho: uno tiene que hacer diagnóstico, pensar en soluciones, hacer tratamiento. La medicina te da esa estructura necesaria para pensar las cosas y manejar la empresa”.

Una vez que decidió dedicarse completamente a la vitivinicultura, se especializó en temas administrativos y financieros. “Tenía mucha formación social y humana pero me faltaba la parte de números, entonces no dudé en seguir estudiando”.

Hoy está al frente de la empresa y asegura que el marketing y las ventas son las áreas que más le divierten dentro de la bodega. Sin embargo, no se dedica solamente a éstas, sino también a los aspectos y estrategias financieras, a optimizar costos y a todo lo que la empresa hace para ser competitivos.

Luego de unas cortas vacaciones y de pasar las Fiestas en familia, Patricia volverá a Mendoza –algo que hace entre tres y cuatro días a la semana- el 10 de enero y ya se queda hasta terminada la cosecha. “Cuando comencé no imaginé el trabajo que implicaría esta actividad”.

Esta vez, vendrá acompañada por uno de sus cinco hijos, quien lentamente comienza a involucrarse en el negocio familiar.

La empresaria afirma que la vitivinicultura en Argentina no tiene las mismas ventajas que poseen los competidores internacionales. También se queja de los incrementos en los Ingresos Brutos y de la inflación. De todas formas, tiene importantes planes para 2012.

La empresaria fue precisa con respecto a la medida que surge del flamante gobierno local y que, según su opinión, perjudica al sector. Además, hizo un repaso de la actividad de la bodega desarrollada en 2011, sus inversiones futuras y las perspectivas de la industria para los próximos años.

“Va a ser un año difícil, sobre todo porque está la incertidumbre del precio de la uva y los altos costos de inflación, principalmente en todo lo que a insumo seco se refiere. Por otra parte, existe un dólar que está muy quieto y un mercado internacional que no permite aumentos. Entonces, va a ser complicado”, apunta Patricia Ortiz, presidente y CEO de Bodegas Tapiz, acerca de la proyección que realiza sobre la industria vitivinícola en general.

Ahora, cuando se refiere a su empresa en particular, la respuesta es un tanto más alentadora:

“Vamos a tener que ser muy competitivos y optimizar absolutamente todo. Cada gasto hay que ver si se justifica y qué impacto tiene. Por suerte, no veo en la bodega una tendencia de baja. Estamos proyectando un crecimiento para el próximo año. Tal vez no se dará de manera sostenida, como ocurría antes. Pero hay oportunidades, habrá que evaluarlas. Por ahora, estamos viendo cómo nos armamos para pasar un año sin sobresaltos”.

Entrevistada por Economía, una de las más importantes referentes femeninas del sector, también destacó los aspectos positivos de la bodega con los que concluye el año, sus proyectos futuros, inversiones y enfatizó sobre dos temas candentes que los implica directamente: la eliminación de la tasa cero a la actividad y la restricción de ventas de tierras para productividad a los extranjeros.

-A punto de terminar el 2011, ¿cuál es el balance general que realizan de la bodega?

-Fue un año especial para todo el mundo y muy particular para nosotros. El incendio que sufrimos (en las instalaciones en Agrelo) a fin de 2010 hizo que proyectáramos un 2011 totalmente distinto a lo que teníamos planificado. Perdimos buena parte de nuestro stock, por lo tanto fue un año en el que hubo que trabajar el triple. Gracias a la gente de la bodega, pudimos salir adelante.

A los diez días de lo ocurrido ya estábamos sacando despachos, y no lo inauguramos formalmente pero ya terminamos el nuevo depósito (se construyó uno nuevo). Además, aprovechamos e hicimos más obras: comedor para el personal y vestuarios (están certificando las normas Eurepgap). Hemos invertido mucho en infraestructura durante 2011.

-Una inversión fuera de todos los cálculos…

-Exacto. No lo teníamos pensado, pero hoy tenemos un depósito mejor de lo que había, con una capacidad de guarda de 50.000 cajas. También, un nuevo departamento logístico integrado a la bodega. Por otra parte, reubicamos la línea de fraccionamiento; se hizo una redistribución dinámica de todo el lugar.

Hemos reacondicionado todo ese espacio de la bodega. Compramos también, una tapadora de rosca. Fue un año de muchas inversiones; no todas calculadas. Pero todos los años hacemos inversiones, y esta vez nos abocamos a mejorar nuestra infraestructura a raíz del accidente.

-Entonces, el balance es positivo.

-Totalmente. Terminamos 2011 con todas las obras finalizadas, y eso es gratificante. Empezamos con un problema y con un signo de interrogación enorme y podemos decir que terminamos el año con soluciones, bien.

El depósito comenzó a usarse ahora en diciembre. Y 2012 lo arrancamos con todo: vamos a hacer un laboratorio microbiológico ni bien termine la cosecha, ya que el tamaño de la bodega lo requiere y la cantidad de análisis que realizamos también. Eso será lo inmediato.

También dejaremos a punto la finca en Yacochuya, Cafayate, que compramos en 2010. En este momento estamos encauzando el río y estamos proyectando qué cepas vamos a plantar.

-¿Apuntan al torrontés?

-Sí, pero también queremos plantar tannat; son dos variedades que no tenemos en ninguna de nuestras fincas en Mendoza. Hemos probado algunas experiencias de tannat de Salta y han sido muy buenas.

-Con respecto a nuevos vinos, ¿tienen pensado algún lanzamiento para 2012?

-En eso estamos; trabajando en una nueva marca, más insignia, con una nueva línea. Es parte de un proyecto que también quedó frenado con el tema del incendio. Estamos pensando en un merlot, pero todavía no tenemos el nombre del vino.

Queremos salir un poco de lo que es malbec. Tenemos fincas con merlot de muy buena calidad en Valle de Uco y creemos que hay potencial para hacer algo bueno.

Además, en conversaciones con clientes de los distintos mercados internacionales en los que estamos se han mostrado muy interesados en un producto de estas características. Nosotros vendemos mucho merlot y en el extranjero ven que un buen merlot argentino tiene demanda. Será una línea premium y también haremos un blend.

-Un aspecto que me parece interesante destacar es la gran cantidad de distinciones y reconocimientos que han cosechado en el transcurso de 2011 (ver recuadro aparte). ¿Forman parte del balance positivo que realizan?

-Los premios son muy gratificantes. Todo lleva mucho trabajo, pero si uno hace las cosas bien, sirve. Si alguien reconoce tu trabajo, significa que lo que hicimos tenía algún sentido.

-¿Estas distinciones son usadas a la hora de pensar una estrategia de marketing?

-Algunas. Este año, la revista Cuisine & Vins nos eligió como “Mejor alojamiento”, también hemos obtenido buenos puntajes en algunos vinos en publicaciones del exterior. La repercusión es muy buena; rápidamente se ve el impacto positivo.

Sin embargo, yo tengo una mirada muy especial sobre algunos temas, como es el de la responsabilidad social, categoría por la que ganamos el premio “Best of 2011”. En ese caso, a mí no me gusta utilizarla como marketing.

Creo que, justamente, la responsabilidad social es algo que todos tenemos que tener; como empresa que está formada por personas y como personas que habitamos en una sociedad, tenemos una responsabilidad en ella. Todas las noches me voy a dormir tranquila porque sé que hice las cosas que yo creo que hay que hacer. Vivo en una comunidad, tengo una determinada capacidad y tengo que poder volcarla hacia abajo, hacia la gente y hacia esa comunidad.

-Entre los anuncios del gobernador Pérez para implementar en 2012 está la eliminación de la tasa cero y el aumento de Ingresos Brutos para algunas actividades vitivinícolas. ¿Cuál es tu opinión con respecto a esta medida?

-Me decepciona, porque si uno está buscando inversiones, gravar las mismas es muy desalentador. Siempre digo que me gustaría que parte del impuesto a las Ganancias se pudiera utilizar para las inversiones, porque éste es un negocio en el que tiene que reinvertirse permanentemente para ser competitivos en el mundo. Es una industria que está jugando en primera y no tenemos las mismas ventajas competitivas que nuestros competidores afuera.

Entonces, que cada vez nos pongan más trabas, desalienta un poco. Creo que tendríamos que seguir con la tasa cero y todo lo que es inversión no debería estar gravado. Sería una forma de estimularla; es una industria que sin inversiones va perdiendo competitividad.

Esperemos que podamos llegar a un acuerdo. De lo contrario, todo se hace muy difícil. Los márgenes son muy chicos, la inflación es muy grande y, sobre todo, en dólares. El mundo está complicado; quizás todavía no lo estamos viendo. Venimos con el viento de cola pero en cualquier momento esto se nota.

En estos días hablé con nuestra importadora en Holanda y me decía que la situación económica está muy difícil. Ante esto, los países se detienen, no arriesgan. Nosotros captamos a los segmentos más altos, que ya bajaron un poco sus exigencias en cuanto a la calidad de los vinos. Perdimos el segmento de los 15 dólares, luego el de los 25 y nos convertimos en un país productor de vinos caros. Entonces, los mercados se achican. Con este panorama, poner más impuestos no es la mejor política.

-¿Y sobre la restricción de ventas de tierras para productividad a los extranjeros?

-Yo creo que es un error tomar esa medida. Específicamente refiriéndonos a la industria vitivinícola, los extranjeros acá, en Mendoza, aportaron muchísimo al sector y a la provincia también. No veo que sea un riesgo que vengan a invertir; al contrario, creo que la experiencia que tenemos es muy buena.

Se han integrado muy bien. Es bueno que haya competencia acá para mejorar y buscar la excelencia, a no tener con quién competir y salir a descubrir afuera cómo uno está posicionado.

-Actualmente la bodega exporta el 93% de su producción. ¿Qué perspectivas tienen con respecto al mercado interno para 2012? ¿Cómo ves la campaña de difusión del vino argentino que se ha encarado en estos últimos meses?

-Casi toda nuestra producción es para el mercado externo. Sin embargo crecimos bastante en Argentina. En 2011 lanzamos la marca Zolo, que se comercializaba únicamente en el exterior. Está en un rango de los $ 45 y ha tenido muy buena aceptación.

Con respecto a la promoción del vino argentino, creo que todas las campañas que se realicen para que la gente consuma vino me parecen fantásticas. Es una realidad que el consumo está cayendo frente a otro tipo de bebidas.

Entonces, recordarle a la gente la presencia del vino no está mal. Bienvenida sean todas las acciones para lograrlo. Que todo el mundo tome vino me parece buenísimo; sobre todo los jóvenes.

Gustos y recomendaciones de Patricia Ortiz para tener en cuenta

-Si tuvieras que elegir un vino de tu bodega, ¿cuál sería? Para estos días de calor, con seguridad que sería un sauvignon blanc. De la línea de alta gama, sin dudas, el Bicentenario. Es muy especial porque lo hicimos en homenaje a los doscientos años de Argentina con las cepas típicas del país: malbec, bonarda y torrontés. Es muy rico; a la gente que sabe de vinos, le encanta. Es muy difícil descubrir lo que es. Es una composición muy rara. Tiene un estilo floral y es muy equilibrado. Tiene un final de torrontés con una entrada de una uva tinta.

-Y de otra bodega, ¿por cuál te inclinás? En casa consumimos muchos vinos y de muchas bodegas distintas. Algunos de los que más nos gustan son: Nosotros, de Susana Balbo; Q, de Zuccardi; los Reserva de Norton y los de Clos de los Siete también los incluyo.

-¿Qué tips darías a quienes se inician en el consumo? Comenzar con los rosados, me parece lo más adecuado. Las cepas más amigables, como el torrontés, también son las indicadas para quienes todavía no tienen hecha la boca, sobre todo para los jóvenes. Y de ahí, para arriba la lista es interminable. Esto es lo bueno de esta industria. Siempre hay nuevas tendencias, aparecen nuevos productos, y esto es lo divertido, nunca se agota.

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