Placeres sureños, vinos norteños


Estuvimos con Mimi Maura, de gira por la provincia de Santa Cruz, en el Calafate y El Chaltén.
No alcanza la escritura para describir el ensueño de esos paisajes de nuestro Sur.
La majestuosidad del Fitz Roy en la bruma mañanera, nos sorprendió en la ruta. Allí como en una sublime coreografía de altura, en vuelo suspendido vimos a dos imponentes cóndores adultos, con las alas desplegadas de una envergadura de más de tres metros.
Esto no es cosa que se vea todos los días, a veces no es posible verlo, en toda una vida!
Comer un corderito patagónico, es un placer sibarita único, y tener la fortuna de acompañar la cocina regional con un buen vino hace de la experiencia un placer excelso. En las giras gustamos de cultivar estos placeres que resultan óptimas panaceas para combatir, el stress provocado por el trabajo.
Puntualmente decidí acompañar ese toque salvaje de la carne de cordero, con el brío de un gran tinto del Noroeste argentino. Fromando una unión simbólica Norte Sur, una especie de matrimonio ideal, entre Calafate y Cafayate.
Arnaldo B. Cabernet Sauvignon – Tannat 2003 equiparó en personalidad al cordero.
Sus más de 14 grados de alcohol, despejaron el paladar de toda grasa residual, y lo inundaron de frutos rojos, un dejo de cacao y aroma a tabaco rubio, junto a ese toque pimentado característico de este delicioso vino salteño.
Concebido en sus inicios por Michel Rolland, este portento de Bodega Etchart, se lució junto al cordero, con la presencia de sus poderosos taninos, y una dignidad que permite una guarda de más de 10 años. Fabián Couto

COMMENTS (1)

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    Anonymous julio 5 2007

    Fabián, quería comentarte que el maridaje o matrimonio ideal hubiese sido un vino de la región. Quizás un vino patagónico hubiera estado mejor.
    Y respecto del Etchart 2003, en 2013 no va a ser ni la sombra de lo que probaron. Casi no hay vinos de guarda en La Argentina, y los pocos que hay, cuestan mucho más que ese tinto.
    Abrazos!