Prensa vinícola de calidad o el secreto del unicornio

27/04/12
Fuente: Raquelíquida Blog.

Leo hoy mismo un artículo en El País titulado “Los líderes de la prensa mundial enarbolan el periodismo de calidad” y no puedo evitar pensar en la llamada “crisis del periodismo”. Pero si mal está el periodismo generalista, el vinícola no está mejor. Y lo digo yo, que antes que bloguera soy plumilla. Pero llevo un tiempo cuestionándome si hay alguien a quien le interese lo que escribimos, o más concretamente, cómo lo escribimos y lo comunicamos y sobre todo, si alguien piensa que, al hacerlo, estamos siendo honrados con nuestros lectores.

La semana pasada me pillé un rebote tremendo cuando vi publicado en el blog de mi amigo y colega Ramon Francàs un autodenominado “Manifiesto por una información vinícola de calidad” y entre las firmas noté que faltaban algunas relevantes, aunque también vi otras que me rechinaron, pues había alguna de cuyas actividades tengo conocimiento y que se alejan muy mucho de lo que yo entiendo como información vinícola de calidad.

Prensa del vino ¿y el “mea culpa”?

Ese no es el único asunto, aunque reconozco que sí hizo saltar la liebre en mí de lo que yo entiendo como periodismo vinícola y lo que entienden algunos de los que son amigos, colegas y maestros en esta profesión. Aun así, quede bien claro que hay grandísimos profesionales del periodismo vinícola y que en España hay gente que ha trabajado y sigue trabajando por difundir e informar sobre vino con unos valores éticos y deontológicos que nada se alejan de los del periodismo en general. Pero, como a éste, quizá le hace falta un poco más de reflexión y permeabilidad y un poco menos de echar la culpa a terceros. Voy a analizar algunos fragmentos del “manifiesto” y os invito, como parte implicada que sois (aunque esto es un blog, mantiene mi propósito profesional y personal de acercar el vino y los destilados a la gente contándolos sin estruendos ni rimbombancias) a comentar, criticar y decir lo que creéis que le pasa a la prensa vinícola de este país. Allá voy.

“Su (la de los medios de comunicación dedicados al vino) fuerte dependencia de los ingresos publicitarios –común a la práctica totalidad de la prensa sectorial- coloca más que nunca en una posición de debilidad a las cabeceras de este segmento editorial frente a las presiones de las empresas e instituciones anunciantes. Cada vez con mayor frecuencia, estos soportes informativos –y no pocos profesionales del periodismo- se ven impelidos a escoger entre la supervivencia económica y el respeto de los intereses de sus lectores.” Parece querer decir que esa supervivencia es posible solo a base de publicar lo que desean “las presiones de las empresas e instituciones anunciantes” y no aquello que interesa a los lectores. Yo creo que es al revés: hacer primero un producto interesante para los lectores y que gracias a que ellos compran nuestros contenidos los anunciantes giran sus ojitos hacia lo que publiquemos. Porque somos la manera de llegar a ellos, sí, pero siempre y cuando contemos cosas que les interesan. Lo que ocurre es que desde hace tiempo parece que en muchos medios esto se descuida para echar la culpa a esas presiones de los anunciantes, que las hay. Señores empresarios del vino, no echen la tierra sobre los anunciantes, piensen que quizás lo que les ofrecemos no les gusta y no quieren pagar por ello. Así de sencillo.

Seguimos. Tras hablar de lo mucho que ha hecho la prensa vinícola por el vino español y porque este sea reconocido en el mundo, se dice que “Sin embargo, hay motivos para afirmar que, en la actualidad, esta contribución está siendo ignorada –o cuando menos contemplada con indiferencia- tanto por las instituciones públicas como por una buena parte de las empresas vinculadas a este importante sector de la economía española.” Puede, pero ¿no será porque esa función, importante entonces, hace treinta años, ha cambiado y ahora hay que tener otros objetivos? El vino español es hoy mejor que nunca, pero hay una ruptura generacional que hace que los nuevos consumidores sean menos y más exigentes, hablen otro lenguaje y requieran otro tipo de contenidos. ¿Podría ser esa una causa de que las instituciones “pasen” de los medios del vino? Pensemos.

Pedir sí, pero ¿Y ofrecer?

Ahora viene lo grande: las reivindicaciones que se reflejan en dicho manifiesto. Mis comentarios en rojo: Por ello hacemos un llamamiento a la reflexión (empezando por nosotros, debería decir) dirigido a empresas editoriales, profesionales de la información, productores y anunciantes, instituciones y consumidores, y les invitamos a involucrarse en la necesaria recuperación (¿Qué significa esto? ¿No se puede plantear como un cambio de esquemas y de panorama que, necesariamente, conlleva tiempo de adaptación?) de un segmento editorial estratégico para el desarrollo de la imagen y la comercialización de los vinos españoles de calidad:

* A las administraciones públicas, para el establecimiento de un ámbito normativo favorable a las iniciativas editoriales y periodísticas comprometidas con este objetivo común. (¿Subvenciones como en el cine para que se apunten al carro los que engañan a sus lectores con contenidos pagados pero de cuyo pago no se informa al lector?)

* A la industria del vino –especialmente las bodegas-, para que se comprometan con la supervivencia de la prensa especializada y la reconozcan como un soporte necesario y eficaz para sus mensajes publicitarios. (Mi experiencia me dice que muchas bodegas prefieren gastarse su presupuesto anual en un medio generalista, aunque esa no sea siempre la mejor opción, y presionar para que la prensa vinícola saque notas de prensa de medallas o contenidos sin interés pero sin cuestionarlos. Afortunadamente, otra prensa es posible, y esa prensa sigue en pie)

* A las empresas editoriales, para que protejan la independencia de sus redactores, la objetividad de sus contenidos y la dignidad profesional de sus colaboradores. (¡JA! Y eso que yo ahora debo de ser una excepción, trabajo para unos tipos estupendos con los que no solo aprendo, sino que además me pagan y me aprecian como profesional… pero antes tuve que sufrir impagos de mi salario y alguna que otra presión sobre mis contenidos y colaboradores)

* A los profesionales de la información, para que contribuyan a desterrar prácticas que conculquen su independencia y a la denuncia de situaciones indeseables, desde unos salarios a la baja hasta el recorte sistemático de los honorarios de los colaboradores externos. (“Le doy 25 euros por un artículo.- Pero… eso es imposible, no puedo trabajar con esa tarifa.- O lo toma o lo deja, ya habrá quien sí quiera…” – leñe y sí que hay quien trabaja por eso… pero claro, ya no es información vinícola de calidad…)

* Por último, animamos a los lectores y consumidores a reclamar su irrenunciable derecho a una información de calidad, veraz e independiente. (Mira esto sí lo apoyo, pero para eso creo que tenemos que hacer una cosa: ESCUCHAROS) Estamos convencidos de que la aplicación de estas elementales reglas de compromiso y profesionalidad es el único camino para mejorar la calidad de la información vinícola en nuestro país, lo que, sin duda, será beneficioso para todos los agentes implicados en la cadena de valor del vino.

Para no terminar en negativo, os voy a dejar pensando y os regalo unas cuantas frases- tuits del crítico de vinos Andrés Proensadurante su intervención ayer en un curso universitario. Andrés es un tipo del que aprender de vino y de periodismo, que también firma el manifiesto y del que me consta pelea por una, esta vez sí, información vinícola de calidad:

También quiero dejar una imagen bonita porque yo conservo el optimismo. Quiero contar el vino sin estridencias. Por cierto, es una vista de la finca Espectacle, en Montsant (Tarragona) Precioso, ¿verdad?También quiero dejar una imagen bonita porque yo conservo el optimismo. Quiero contar el vino sin estridencias. Por cierto, es una vista de la finca Espectacle, en Montsant (Tarragona) Precioso, ¿verdad?

– “La edición es un mundo ruinoso, casi peor que ser freelance. Pero, hacemos lo que nos gusta, o sabemos hacer” Esta puede ser una de las claves. Cuando a uno le gusta lo que hace, suele hacerlo bien, mejor que si lo hace solo por pasta.

 “A veces, leemos textos especializados pero no sabemos interpretarlos. En el vino hay que huir de la opacidad”. Bien dicho.

– “Trato de ser lo más objetivo posible. No me arriesgo y no quiero perder lectores”. La objetividad no es posible en algo vivo como el vino. Sí la honradez al contarlo.

– “La cata: a temperatura del consumo y yo la hago con etiqueta descubierta. Creo en la trayectoria del vino”. Y gracias a eso doy fe de que conoce muy bien los vinos que cata. Por eso luego sabe contarlos.

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