Pronostican 6% más uva que en 2010

30/12/10
Fuente: Diario Los Andes | Miguel Angel Flores.

int-360322[1]El INV prevé 26 millones de quintales entre San Juan y Mendoza. Y proyecta 18,3 millones en la provincia. Se ajustará en febrero.Aproximadamente 1,6 millón de quintales más. Tal es la diferencia que el primer pronóstico de la vendimia 2011 arroja respecto a la cosecha anterior. Concretamente, de acuerdo a la evaluación del INV, la producción esperada para el país vitivinícola es de 27,7 millones, y de algo más de 26 millones entre Mendoza y San Juan, las principales provincias productoras, con lo que la expectativa supera en 5,9% a las cifras de 2010. La «foto» de los viñedos que tomaron los técnicos del Instituto hasta el 23 de diciembre en más de 700 parcelas de viñedos de todo el país, pondera principalmente la afectación del combo Zonda- heladas sobre los oasis Noreste y Centro en los últimos dos meses.

Más allá de confirmarse lo irregular de los daños en cuanto a magnitud y extensión, se estima que ya promedian entre un 20 y 25%, un cálculo en el que no están contempladas las últimas tormentas de granizo sobre algunas zonas del Valle de Uco, como San Carlos.

Son parte de las contingencias que sí marcarán el ajuste del segundo pronóstico, previsto para el 25 de febrero próximo. Por lo pronto, según el presidente del INV, Guillermo García, «la sanidad es muy buena, pero habrá problemas de disponibilidad de uvas de calidad», con Malbec a la cabeza.

Como sea, pese a admitir que la expectativa de recolección era superior al 20%, García destacó «la recuperación de zonas como Rivadavia, General Alvear y San Rafael, que en 2008 y 2009 habían sufrido pérdidas por granizo».

Efectos para el mercado

Con existencias de vino aún proyectadas en 4 meses de despachos (pese a que subsiste un desequilibrio del último año en el que las existencias de vinos blancos en las bodegas prácticamente duplican a las de tintos, algo atribuible a las cotizaciones), ante los representantes de las entidades vitivinícolas el titular del organismo calificó el dato como «razonable y bueno para la industria, porque determina un piso de precios».

Al respecto, de acuerdo a un informe preliminar, los despachos al mercado interno cerrarán el alicaído año como empezaron: con una merma del 6%, en contraste con un crecimiento del 4% en las exportaciones de vino fraccionado. Aún así, diciembre representa, como siempre, la esperanza de un leve recupero en las ventas.

En cuanto a la producción, todo puede cambiar de aquí al 25 de febrero. Lo cierto es que, con las primeras cifras en mano, los gobiernos de Mendoza y San Juan para negociar el cupo a mosto, una variable sensible para el sector.

Escasez de agua, factor clave

Como cada año, los ojos de la industria estarán puestos en el cielo, pero también en los cursos de agua y pozos. Es que la emergencia hídrica que se advirtió para Mendoza en verano ya empezó a sentirse con la decisión de Irrigación de espaciar turnos de riego.

Su incidencia será clave desde la primera quincena de enero, con el envero (época en que los granos empiezan a tomar color y se define su composición química, fundamentalmente de azúcar) de los racimos.

Algo determinante para el calibre de los granos, que en ciertos casos sufrieron corrimiento durante el cuaje, y, en definitiva, para el rendimiento de la uva en los lagares. Sobre todo de variedades básicas como criolla y cereza, que representan más del 30% del volumen global. «Una diferencia de 2 milímetros de diámetro en las bayas puede implicar hasta un 13% menos por tacho», advirtió Héctor Voena, vice del INV.

Orientador de decisiones

Aún con pedidos que apuntan a información más específica (previsión de cosecha por variedades y por oasis) -algo que el INV promete hacer desde 2013- el pronóstico de cosecha es una «foto» que aporta datos estratégicos sobre la secuencia de la vendimia y la planificación operativa del antes y durante, y la comercial, después, uno de los desafíos habida cuenta de la caída en la demanda interna. La calidad (tenor azucarino, color, etc), volumen y rendimiento, son bases para diseñar el ciclo 2011.

Aunque en ningún caso deja de ser un pronóstico, con el ajuste del informe a fines de febrero se sabrá con mayor precisión cuánto dejará la vendimia. Y así como el primero orienta a la industria, el segundo es decisivo políticamente para el acuerdo Mendoza-San Juan que éste año fijó en el 17% la uva a destinar para la elaboración de mosto.

Para ese momento ya habrá comenzado la cosecha con las variedades destinadas a elaborar vino base para espumantes (chardonnay y pinot), con el reto del calor y un recurso hídrico que habrá que optimizar como nunca en ésta campaña.

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