Regionales de la ruta 7: vinos y recuerdos al costado del camino

25/01/09
Fuente: Diario Los Andes | Jorge Barrionuevo

En el sector sur del acceso Este se encuentran varios locales de productos típicos de la provincia. El desafío es atraer al turista durante la temporada, porque los camioneros son los clientes fijos. Cuando los vehículos toman velocidad por la ruta Nacional 7 para dirigirse hacia el Este, los carteles o locales llamativos de las ferias de artículos regionales tientan a los turistas a detenerse para comprar un vino o un recuerdo, así como a los camioneros que deben cumplir con un compromiso …

Estos negocios, que se encuentran en el costado sur de la calzada, se han convertido en hitos del paisaje de la zona, especialmente la banana y la damajuana gigantes que han sido colocadas en los techos de los comercios.

El más antiguo es la Feria de la Banana, que nació como una verdulería. Humberto Panetta compró el terreno, ubicado en Rodeo del Medio (Maipú) hace 23 años, cuando el lote de 2 hectáreas estaba anegado. Como uno de sus yernos tenía lechuga que no sabía dónde vender, él y su esposa se ubicaron al costado de la ruta ofreciendo el producto a quienes pasaban.

La idea resultó un éxito, porque pronto se hicieron colas de vehículos de compradores y otros productores comenzaron a llevarle su cosecha. Entonces, le indicaron que no podía estar más a la vera del camino y construyó el galpón.

Curiosamente, la banana que se ve desde la distancia -y que está armada con chapa sobre una estructura de hierro de mil kilos- iba a ser un huevo, porque en la feria se vendían 700 docenas diarias.

Pero la forma resultaba muy complicada y optaron por diseñar un cilindro para crear el amarillo fruto tropical. Seis años atrás dejaron de vender verduras y si bien ya tenían algunos recuerdos de Mendoza, sumaron la colección de vinos, en la actualidad de 60 bodegas diferentes.

Su hijo Humberto tomó la idea y construyó con su esposa Yolanda la Cava de Sabores y Regionales La Damajuana. Al igual que el padre, decidió colocar un objeto llamativo en el techo, que se viera desde lejos. Por eso, diseñaron una enorme vasija con una estructura de caño y tela media sombra verde, que termina en una Bandera Argentina clavada en el corcho.

«Es una ruta rápida y quisimos poner algo que hiciera que quien viene manejando saque el pie del acelerador», explica Humberto Panetta (hijo).

Lo distintivo de este local es la cava subterránea, donde los turistas son invitados a catar vino patero y luego van al sector en el que se encuentran las barricas de mistela, que también prueban y, si quieren llevarse una botella, ellos mismos la pueden llenar y colocar el corcho. De ahí, suben al salón principal, donde se secan jamón crudo y salame y los dueños de casa ofrecen degustar fiambre.

Además de realizar esta degustación gratuita, quienes se detienen pueden comprar otras variedades de vinos (muchos son remanentes de exportación), diversos recuerdos de la provincia y conservas. Humberto cuenta que ofrecen diferentes marcas pero también tienen una propia, con los productos que elabora su hermana Mabel.

Entre las especialidades se encuentran zapallos en almíbar rellenos con higos, cebollas rellenas con aceitunas, berenjenas al malbec, manzanas rellenas con durazno y dulce de alcayota en casco (no en hebras) con cerezas.

El próximo proyecto de la familia es sumar una parrillada en un local contiguo, que podría estar funcionando para las vacaciones de invierno.

Adaptarse a la ruta

La mayoría de estas casas de artículos regionales nació como otro tipo de negocio, pero con el tiempo los propietarios decidieron aprovechar la oportunidad de encontrarse a la vera de la ruta 7 y fueron incorporando recuerdos para los turistas.

Mariano Funes, de Regionales Los Barriles, explica que su abuelo construyó el local con la intención de alquilarlo, pero su padre optó por instalar una vinería, desde la que se distribuía a otros comercios. Y como cada vez empezó a parar más gente, abandonaron el reparto y apostaron a la venta en el lugar.

Mariano cuenta que lo que más buscan los turistas es el vino patero, pero por lo general quieren llevarse también un souvenir, por lo que ofrecen pequeños recuerdos artesanales, desde llaveros y monederos hasta un espejo con un marco de madera tallada o el tradicional disco de arado para preparar comidas.

Quien también cambió de rubro sobre la marcha es Estela Maris Olguín, quien tenía una verdulería en la que ofrecía el aceite de oliva de primera prensa que elaboran ellos mismos con los olivos que cultivan y las aceitunas que prepara su esposo. De a poco, los microemprendores de la zona le empezaron a llevar sus conservas, dulces y vinos, hasta que cambió el cartel por el de «Regionales Estela Maris».

Con eso, toda la familia se mudó de un barrio en Fray Luis Beltrán al terreno al costado de la ruta para poder estar todo el día en el negocio, ya que la contraparte es que estos sitios suelen estar abiertos desde las 8 a las 20 los 365 días del año.

http://www.losandes.com.ar/notas/2009/1/25/departamentales-404834.asp

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