San Juan: La industria madre llega con alta calidad

14/06/09
Fuente: Diario de Cuyo | Myriam Pérez | Foto: Diario de Cuyo.

10095619[1]El Bicentenario encuentra a las pasas, mostos, uvas de mesa, vinos varietales, con niveles de calidad internacional reconocidos, pero en medio de un panorama mundial poco alentador. La historia de la vitivinicultura argentina tiene tantos años como lo colonización por haber estado ligada a las prácticas agrícolas de los inmigrantes españoles. Se dice que las primeras vides ingresaron alrededor de 1551 y eran utilizadas para la elaboración de vinos y pasas. Por años el objetivo fue el mismo y recién a mitad del siglo XX comenzó a cambiar la mirada de esta actividad. San Juan tuvo una larga tradición en la elaboración de los denominados vinos comunes -término ahora no permitido por la legislación ya que deben ser llamados básicos-, y de pasas que tenían como principal destino el mercado interno.

Alrededor del año 1962 se hicieron los primeros mostos de la mano de la familia Estornell, aunque recién años más tarde se produjo el boom del sector.

Del mismo modo la producción de pasas y uvas de mesa fue creciendo hasta alcanzar niveles de calidad internacional debido a la reconversión vitivinícola de fines de los 80 y principio de los 90.

Este cambio de estrategia en la implantación de vides de calidad enológica también permitió que San Juan contara con materia prima para elaborar vinos varietales y de alta gama. Una apuesta difícil si se tiene en cuenta que sus principales competidores, como por ejemplo Mendoza, ya contaban con una propuesta y planificación que le habían otorgado un sello distintivo.

A la fecha, y tomando como referencia los últimos 20 años, el crecimiento en cantidad de hectáreas no fue significativo pero si lo fue el recambio de variedades comunes por otras de calidad como Syrah, Malbec, Merlot, entre otras. De hecho de 45 mil hectáreas de vides en aquel entonces, sólo pasó a 48 mil sobre un total de 223.034 en todo el país (un 2,81 por ciento de la superficie mundial de vides).

Esta evolución le ha permitido a la industria madre sanjuanina transitar por un camino próspero hacia el Bicentenario en cuanto a calidad se refiere, pero con muchos inconvenientes de mercado por la situación nacional e internacional.

TESTIMONIOS

Víctor García Pareja / Mosto

Este año será pésimo

En los dos últimos años lo que más se ha notado es la declinación del tipo de cambio real en Argentina. Es decir que mientras el cambio nominal (lo que leemos en las pizarras), se mantiene, la inflación aumenta y los costos de mano de obra, energía y otros, también. Además este año terminó de hacer eclosión con la menguada cosecha 2009 con el consiguiente aumento de la materia prima que tiene una incidencia importantísima en el valor final del mosto exportable. El tipo de cambio está dañando a todas las exportaciones argentinas, y esto dicho por muchos institutos serios, que no es precisamente el INDEC.

Enrique Ahun / Uva de mesa

No somos competitivos

Argentina está en el tercer lugar de comercialización en los países del hemisferio sur, pero muy lejos de Chile y Sudáfrica que son los dos primeros. De todas maneras este es un sector muy importante para la provincia ya que le depara un ingreso de alrededor de 80 millones de dólares. El tema es que contamos con todas las condiciones, pero no somos competitivos. Para ello deberíamos acomodar nuestra situación de costos. Otros países como Chile tienen la ventaja de contar con arancel cero en la mayoría de sus mercados y no cuentan con la carga impositiva que tiene la Argentina.

José Sánchez Sánchez / Pasas

La calidad nos juega a favor

Este año nos ha tocado bajar los volúmenes de venta y de precio debido a la crisis internacional, pero creo que a futuro, aumentarán las exportaciones. Una de las cosas que juegan a favor es la calidad de la pasa argentina y que ya es reconocida en el mundo, pero nos juega en contra el arancelamiento. El gobierno debería negociar con los países donde exportamos para lograr la reducción de esos aranceles. Chile tiene el 85 por ciento de los países de destino con arancel cero y nosotros casi nada. Un crecimiento que ellos se han ganado por pelear por sus políticas de Estado. Sin estas cosas no se puede avanzar a la par de la competencia.

Sebastián Pizarro / Casa Montes

Hay que salir al mundo

Las exportaciones de vinos finos de San Juan están creciendo, pero a una tasa muy inferior a la de otras provincias como Mendoza o Neuquén. Nos falta muchísimo camino por recorrer. Actualmente no son más de 10 bodegas en San Juan las que tienen participación con vinos finos. Lo que veo es que está demasiado concentrado en corporaciones como Pernord Ricard, Salentein y Grupo Peñaflor.

Si hay algo que beneficia a la provincia en este contexto es la categoría de precios, porque ofrece excelente calidad de producto respecto del precio de exportación. Esto ahora es favorable porque la crisis mundial hace que los consumidores elijan franjas inferiores a las que estaban acostumbrados.

Diego Haggmann / Vinos básicos

Aumentó la calidad

Los vinos comunes están a un precio muy económico, incluso respecto del precio de la uva. Algo para destacar es que este sector ha ganado en calidad a través de los años. Además siempre va a existir un sector que compra a precios bajos en damajuana porque le rinde más. Si bien este año hubo una merma de mas o menos del 30 por ciento y menos grado que años anteriores, el mercado interno es importante y lo seguirá siendo. La damajuana no pierde terreno porque se ha mejorado mucho la calidad. Esto se debe a mejor materia prima y a la incorporación de tecnología. Así se ha logrado mejorar todo el proceso de elaboración.

Eduardo Gonzalez / Productor

No está claro

La crisis internacional y la pérdida de competitividad por el tipo de cambio era el primer pantallazo que teníamos antes de empezar la cosecha. Lo que hay que ver ahora es si los precios obtenidos en este nuevo escenario van a ser suficientes para cubrir las necesidades de financiación del sector. Eso todavía no está claro. El cambio implica costos muy elevados de producción y a esto se sumó una cosecha muy irregular que si bien facilitó la colocación de los productos pero solo porque había menos que colocar. El país que tenemos normalmente no cuida mucho a estos sectores, ni tiene políticas de previsión en muchos aspectos.

Vinos básicos, siempre vigentes

Los tradicionalmente llamados vinos comunes o de mesa -ahora denominados básicos-, siempre fueron el caballito de batalla de la industria local. Claro que en los últimos años también sufrieron cambios positivos ya que la aparición de vinos de calidad enológica y la incorporación de tecnología en bodegas (sobre todo las grandes), llevó a una evolución en los niveles de calidad.

En el consumo interno siguen siendo líderes aunque también tienen como destino los países del Mercosur y se han realizado algunas exportaciones a granel a Rusia, ahora afectadas por la crisis.

El tetra y la damajuana no pierden espacio en los sectores populares y el panorama no parece que vaya a cambiar a pesar de los vaivenes, si no que por el contrario se piensa que el consumo crecerá en función de que los consumidores tienden a buscar precios más bajos.

Si bien las bodegas pequeñas y medianas están muy abocadas a la elaboración de estos vinos son las grandes corporaciones las que llevan la delantera en fraccionamiento y ventas, salvo una que otra de raíz local.

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