Señales

07/03/11
Fuente: Diario Los Andes | Luis Fermosel.

int-373111[1]Organizada por el ministro de Agricultura de la Nación, se realizará una jornada para que dirigentes de la Coviar informen sobre el PEVI a integrantes de cadenas alimentarias. Hay señales más que evidentes. La Presidenta realizó un acto público para anunciar que había dispuesto que el vino sea la «bebida nacional» y posteriormente otro para dar a conocer una serie de beneficios impositivos para la vitivinicultura, junto a otras actividades económicas. El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, ha visitado en reiteradas oportunidades la provincia para concretar distintos apoyos a la industria local, mientras otros funcionarios nacionales -encabezados por la propia primera mandataria- aprovecharon la Fiesta Nacional de la Vendimia para tener una activa participación.

Podría deducirse que esa presencia masiva responda al hecho de que nos encontramos en un año electoral, pero no es menos cierto que la principal industria agrícola local ha alcanzado una inserción importante en los niveles de decisión nacional que no había tenido en gestiones anteriores. «Ahora nos escuchan y nos tienen en cuenta», dijo sobre el particular un dirigente local. Pero no es muy factible también que el Gobierno intente tomar para sí el crecimiento alcanzado por la vitivinicultura argentina.

En ese marco de situación, no puede dejar de mencionarse lo que sucederá el 17 y 18 del actual en Mendoza. Por iniciativa del ministro de Agricultura, arribarán a la provincia más de 60 empresarios, integrantes de 11 cadenas agroalimentarias para que se reúnan con la Corporación Vitivinícola Argentina a los efectos de que los directivos locales les brinden información sobre el Plan Estratégico Vitivinícola, los logros alcanzados, las fortalezas y debilidades en la implementación, los objetivos buscados y las formas de alcanzarlos.

La cosecha

Pasado el clima de la fiesta vendimial, la atención se centra ahora en la cosecha. Y si bien existe un clima tranquilo respecto de los precios, fortalecido por el hecho de que el pronóstico ratificó el volumen previsto, la inquietud se centra en los inconvenientes que se presentan para recoger las uvas. «No tenemos cosechadores», dijo un dirigente de la zona Este, quien destacó que «la gente no viene a cosechar porque tiene miedo de perder la Asignación Universal por Hijo». Destacó que «desde el Norte del país nos llaman pidiendo trabajo no registrado, pero nosotros no podemos aceptar esa situación porque podemos recibir sanciones».

El tema fue planteado el sábado, durante la reunión de la Coviar, por el propio Gobernador a la Presidenta de la Nación. Cristina Kirchner aclaró entonces que, desde fines del año pasado rige un decreto por el cual se establece que los cosechadores no perderán la Asignación Universal por Hijo.

Esas palabras llevarán tranquilidad no sólo a la industria vitivinícola, sino que se supo que en General Alvear corría peligro la cosecha de ciruelas, también por falta de cosechadores.

El mercado

Respecto de lo que sucede con el mercado, los sectores quieren enfrentar el desafío de lograr frenar la caída del consumo. Sucede que el año pasado se dio una circunstancia especial. Porque el consumo per cápita cayó un 4 por ciento, mientras la facturación se incrementó un 32 por ciento. Lo que lleva a indicar que esa mayor cantidad de dinero ingresó por los aumentos en los precios. Con un dato preocupante: el tetra -el que más cayó en el consumo- aumentó un 58 por ciento, mientras el embotellado, que aumentó el consumo, se incrementó entre un 24 y 25 por ciento, al igual que el resto de los bebidas alcohólicas.

Una situación similar se dio con las exportaciones, que cayeron en volumen pero que alcanzaron un récord en facturación. Esos aspectos llevaron a decir a un dirigente que se habría alcanzado un techo en los precios, por lo que a partir de ahora habrá que ajustar por productividad.

Respecto del mosto, se indicó que actualmente se encuentra en una situación que puede aspirar a «sacar» uva del mercado y que podrían alcanzarse las 150 mil toneladas para la exportación. «Pero no se puede ajustar todo a través del mosto, porque es un commoditie y el año que viene puede revertirse la situación», se indicó.

Ante ese panorama, se especula que los precios de las uvas podrían mantener los valores del año pasado, más algún plus, indicando además las fuentes consultadas que habrá uvas de muy alto valor, pero en casos puntuales y de muy alta calidad. Es por eso que se espera que aparezcan los operativos de parte del Estado el que, según anunció Celso Jaque, se fijó en 80 centavos el kilo, más un ajuste de 12 centavos a pagar el octubre. Un anuncio que era esperado, tanto por productores como empresarios.

Con las cifras en la mano y con la inquietud sobre lo que ocurre con las exportaciones, se supo que la industria solicitará al Gobierno nacional un aumento en los reintegros por exportaciones, basándose en el hecho de que, por encontrarse lejos del puerto, la vitivinicultura paga un doble impuesto a través de los combustibles y plantearían que un 10 por ciento del valor FOB de las exportaciones puedan ser desgravados del impuesto a las ganancias, a cambio de invertir en bienes de capital, «porque la Argentina necesita inversiones para poder seguir siendo competitiva a nivel internacional».

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