Susana Balbo: Es importante tener una vitivinicultura diversificada

10/10/10
Fuente: Diario Los Andes | Jaquelina Jimena | Foto: Walter Moreno.

Susana BalboSegún explica la especialista, existe un claro abandono por parte del consumidor de los vinos de baja calidad. “Hay una migración hacia los productos más caros, donde el consumo no es diario”. «En la medida en que toda la industria se vaya clarificando, la oferta será mucho más atractiva, por ende el vino será una alternativa cada vez más buscada entre los consumidores argentinos”. Siguen los vientos de cambio para la empresaria Susana Balbo, fundadora de la bodega Dominio del Plata. Es que desde hace unos días, la experta en el sector vitivinícola asumió el rol de asesora de la bodega Finca La Anita.

Su función profesional va abarcar mucho más que un mero asesoramiento; su know how estará volcado para potenciar el desarrollo comercial de ambas bodegas. Por una parte, se buscará eficientizar el manejo de los recursos, y por otro lado incrementar el posicionamiento internacional de las firmas.

En su charla con Los Andes Economía, la enóloga Balbo no sólo detalló todos los alcances comerciales que tendrá su asesoramiento, sino también repasó todo lo dicho y hecho en materia vitivinícola, tanto en el mercado interno como externo.

-¿Qué objetivos concretos persigue su asesoramiento profesional?

-El objetivo es eficientizar ambas empresas. Finca La Anita por su tamaño pequeño se le hacía algo difícil competir en un mundo donde existe la concentración de grandes firmas. Además, al presente se suma la creciente preocupación por la traza de carbono, por la contaminación ambiental, y el ser lo más ecológico posible.

El objetivo de mi asesoramiento es compartir mis conocimientos técnicos y de márketing para eficientizar ciertos manejos técnico, de producción y de logística. Nosotros dentro de los requerimientos de productos para abrir distintos mercados, siempre tenemos mayores pedidos de lo que podemos proveer dentro del marco de nuestro convenio de exclusividad con nuestros clientes.

Con esta fusión podemos derivar para finca La Anita muchos de esos negocios. La fusión le permite a la bodega tener una proyección internacional y nosotros trabajar en conjunto con ellos en el mercado nacional. Es una clara sinergia para ambas empresas.

-¿Pero cómo se llevará en la práctica esta complementación?

-En los viñedos vamos a usar los mismos equipos de expertos, con técnicas naturales y orgánicas. El énfasis va estar puesto en mejorar la producción de los viñedos para llevarlos a su máxima expresión. Además vamos a optimizar los recursos para la parte enológica de ambas compañías, trabajando juntas.

En cuanto a la logística y entregas, también seremos más eficientes, no será lo mismo despachar un contenedor con 800 cajas, que enviar 1000 cajas, e incluir entre ellas 200 cajas de finca La Anita. Con esta sinergia, nuestro cliente externo va a recibir una propuesta más diversa.

-Con respecto al mercado externo, ¿qué países son atractivos para la vitivinicultura regional?

-Es diferente la respuesta en función al plazo que se esté hablando. En el corto plazo, las mejores sinergias se dan con los países de la vecindad, esto es el trabajar con los mercados más cercanos en Latinoamérica, con Brasil, fundamentalmente. En el mediano plazo se debe reforzar la presencia en mercados ya consolidados, como Estados Unidos, Canadá e Inglaterra.
Son países que tienen una muy buena sinergia hacia Argentina. En el largo plazo, esto es de 5 a 10 años, los países a posicionarse son China, India y Rusia. En el caso de China va a ser un competidor nuestro, pero también va a ser un mercado interesantes para invertir esfuerzos y tiempo.

-¿Cómo afecta al negocio un dólar quieto?

-Impacta directamente en nuestros costos. Por eso es importante tener la sinergia con otras bodegas. En la medida en que una firma es más eficiente, van mejorando sus costos, y por lo tanto no tiene necesidad de subir precios en los mercados de exportación.

-¿Qué opina de la vitivinicultura actual?

-Está diversificada y ese aspecto es muy importante que se mantenga en el tiempo. Para mantener esa situación es importante trabajar con los organismos del Estado. En ese sentido, nos deben ayudar para que entre otras cuestiones, se tome el mosto de la uva como azúcar alternativo para las gaseosas.

Argentina tiene como principal cliente de mosto concentrado en Estados Unidos a la Coca Cola, pero la Coca Cola local utiliza como azúcar para sus gaseosas fructosa o jarabe que es del maíz.

Entonces, si nosotros pudiéramos conseguir y ganar clientes para el mosto y mantener la diversificación que tiene la vitivinicultura, nos permitiría tener precios sostenidos y estables que hacen que los productores primarios tengan un mejor panorama en el corto plazo. En la medida en que la vitivinicultura se concentre y pase a estar en pocas manos, la única solución para las compañías más pequeñas es lograr trabajar eficientemente en todos los sectores del mercado.

-Usted mencionó la cooperación con los organismos del Estado, ¿cómo ha sido este apoyo estatal para el sector?

-En general no son consistentes en el largo plazo, es como que van actuando por impulso. A veces hay apoyo económico, y otras veces no existe. Ciertamente hay mucha dispersión en el uso de los recursos y esto ocasiona ineficiencias. Creo que es muy importante unificar todos los recursos que pasan por la Fundación Exportar, por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), la misma Corporación Vitivinícola, hasta la Cancillería.

Al no estar estos fondos en sintonía, nos trae a los empresarios del sector un gran desgaste, porque nos hace perder tiempo en trámites y gestiones, cuando deberíamos invertirlo en vender más nuestros vinos al mundo.

-En cuanto al mercado interno, ¿la vitivinicultura mendocina está llegando eficientemente a los mercados de consumo más importantes del país?

-Lo que veo en el mercado de Argentina, es que hay claramente un abandono por parte del consumidor a los vinos de baja de calidad. Hay una migración hacia los vinos un poco más caros, pero al ser más elevados en sus precios, su consumo no es diario. Entonces por eso, es importante tener una vitivinicultura diversificada, donde las bodegas puedan ofrecer una calidad de vino decente.

Lamentablemente, todavía hay bodegas con tecnología sucia y que no trabajan adecuadamente, y no usan prácticas enológicas apropiadas y consistentes. Yo veo en la actual conducción del Instituto Nacional de Vitivinicultura una clara vocación de cambiar. En la medida en que toda la industria se vaya clarificando, la oferta será mucho más atractiva, por ende el vino será una alternativa cada vez más buscada entre los consumidores argentinos.

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