Tite Barbuzza: El diseño mendocino tiene momentos ON y OFF

02/01/14
Fuente: MundoClubHouse | Mariana Di Leo.
Fotos: Salomé Vorfas.

Tite BarbuzzaMúsica, arte y moda son una constante en la vida de esta comunicadora visual. Con su talante cosmopolita y visión vanguardista, trabajó junto a grandes profesionales, acompañando fenómenos culturales de trascendencia. Tite Barbuzza nos anima a mirar y pensar al diseño “comprometido con la comunidad, respondiendo a sus necesidades de forma eficiente”

A pocos minutos de haber conocido a Tite me respondió: “yo soy mi propio proyecto”… Quizá por haber transitado numerosos estadios y estados de la comunicación visual, por dejarse propulsar por las artes que la emocionan, por ser una apasionada de las culturas y aún más de sus gentes y su entorno; ella y su visión ya son uno.

Recorriendo su carrera, nos llegan aires del rock nacional de los 80, vahos calientes de la cultura latina haciéndose un lugar en EEUU, la lluvia fresca de la groove electrónica europea con epicentro en la Barcelona de los 90, al compás del ritmo creciente de las nuevas  tecnologías en el diseño, el arte multimedia y la comunicación visual.

Graduada en la UNCuyo, su gráfica más vista es quizá el logo-cara de Soda Stereo, parte de sus colaboraciones realizadas para la  industria discográfica (Soda, GIT, Fricción). En Los Angeles trabajó para la TV hispana junto al director Dago González (Veneno Inc.) y en New York participó en proyectos de GGrippo (Trash-à-porter, NY Designroom, Fashion- Lab). En Barcelona colaboró con Sónar, Festival de Música Electrónica, Arte Multimedia y Circuit Barcelona, tres días de arte, moda y música. Más tarde, obtuvo un máster en Arts Digitals en la Universitat Pompeu Fabra. Publicó el libro “BCF, Barcelona Club Flyers” en Actar Editorial. Fue editora asociada de la revista de diseño y arquitectura B-Guided. Realizó un postgrado en Comunicación y Vino en la Universitat Internacional de Catalunya, en 2004 inició su propio proyecto vitivinícola junto a su socio y, en la actualidad, es consultora de emprendimientos relacionados con la cultura contemporánea.

En los inicios de su carrera en los 80, trabajando como freelance para compañías discográficas y agencias de management de rock & pop en Buenos Aires, Tite se propuso mostrar que la música además de ser escuchada debía ser vista, y con esa convicción diseñó la imagen de grupos referentes del rock en español como “Doble Vida” de Soda Stereo, con Alfredo Lois, “Primera Sangre”, de GIT, o “Para Terminar” de Fricción, con Richard Coleman.

Su acercamiento al diseño como disciplina fue de gran candidez y autenticidad. “Diseñar, pensar en soluciones en un campo cuasi virgen, siendo tanto mis clientes como yo muy jóvenes, fue un hecho afortunado”, señala.

Tite Barbuzza Soda[1]Hoy, a veinticinco años del lanzamiento del álbum Doble Vida, emociones simples pero maravillosas la recorren cuando, un grupo de fans publica en Facebook su logo-cara de Soda, quizás el más tatuado en la historia de la banda.

“Caí en la cuenta de la importancia que tiene aún hoy esa marca para muchísima gente. El cariño, los agradecimientos, todo me hizopensar en el carácter simbólico del logo, y creo que cumplió con las premisas que en ese momento planteamos con Alfredo Lois: que fuera fácilmente “copiable”, y que la banda se acercara a sus fans. El carácter “humano” de la marca lo hizo amigable, entrañable.

Que la gente se haya apropiado del logo, que lo llamen “el tipito de Soda” y se lo tatúen, lo demuestra”.

En los 80, en Buenos Aires ardía el underground y no habían PC’s. La fotografía digital era inexistente. ¿Qué destacarías de la manera de hacer diseño de esa época?

“Los bocetos, el pensar soluciones, la imaginación. La herramienta no hace a la solución. Las buenas ideas siempre serán buenas, independientemente de cómo se realicen. Sin duda la tecnología siempre ha estado ligada al diseño, que por su carácter de reproducción en serie hace uso de medios técnicos.

El conocimiento y la utilización de estos medios han contribuido al desarrollo de la disciplina. Siempre me he sentido atraída hacia ella. No creo sin embargo que sea el núcleo, sino más bien un medio, que a veces funcione como disparador. Hay que conocer en profundidad al medio, hacer uso de él. Y, el medio no es solamente el mensaje”.

Durante la hiperinflación argentina en 1989, Tite se instaló en Los Angeles, California. Allí trabajó en producción televisiva junto al director Dago González desarrollando contenidos sobre música latina y cultura hispana para Univisión. Sin embargo, a principios de los 90 lo “latino” no era cool como ahora…

¿Cómo se propusieron desde la TV cambiar la percepción de la cultura hispana?

“Fue un trabajo puro y duro. La grabación y la post-producción eran analógicas, aprendí a editar de la mano de Dago, quien se convertiría luego en director creativo de Veneno Inc., realizadora de videoclips y responsable de las contribuciones visuales a conciertos de grandes estrellas del pop. Y, con la ayuda generosa de la gran productora Susana Lagudis, conocí los secretos para solucionar problemas y conseguir lo imposible. Éramos un equipo internacional, y la cultura “hispana” era un “melting pot”. Cohesionarla en dos shows de TV semanales fue todo un desafío”.

La moda es uno de los campos en donde te has expresado. En NY en el 2000, trabajaste junto al arquitecto y diseñador de moda argentino Gabriel Grippo.

“Mi abuela, inmigrante de la Guerra Civil española, nos ponía a bordar a la siesta. Estudié corte y confección para hacerme mi propia ropa y aprendí a bordar muy bien con piedras, lentejuelas, canutillos, puntillas, trozos de tela,… y ya no eran flores, sino animales de portadas de discos. Luego, cuando en Buenos Aires empecé a trabajar con la música, incursioné en vestuario y estilismo. Me relacioné con G. Grippo y otros diseñadores. Fui finalista del Concurso de Alpargatas, con un diseño de indumentaria rarísimo, pero no gané el primer premio. La moda es un gran campo de expresión de uno mismo. Admiro a los diseñadores, por su olfato e intuición”.

De NY a Barcelona

Durante los Juegos Olímpicos 92, Barcelona fue una usina de trabajo y proyectos. Pasado el evento, la ciudad quedó sumida en una especie de “crisis postolímpica” que obligó a plantear respuestas creativas. Según la diseñadora. “Así creamos entre un grupo multidisciplinar de creativos de muchas partes del mundo el fanzine Snack. Teníamos las primeras home computers. Y, a pesar de que Snack, y los fanzines de esa época en general, eran considerados “publicaciones suicidas” destinadas a la desaparición, fue un gran juego en el que nos divertimos mucho”.

Más tarde, en 1994 se realiza la primera edición de Sónar, festival de Música Avanzada y Arte Multimedia de Barcelona que, con los años se convirtió en la referencia obligada de la música electrónica a nivel mundial. Tite publicó en ACTAR editorial de arte, arquitectura y  diseño el libro: “BCF: Barcelona Club Flyers”, que recopila la gráfica desarrollada para la música electrónica en la ciudad entre 1993 y 1999.

“Para Barcelona y para los que vivíamos allí la electrónica fue un soplo de aire fresco. Después de la crisis postolímpica del 92, fue genial ver ese estallido creativo ligado a las nuevas tecnologías. BCF, Barcelona Club Flyers, es un compendio de la gráfica que acompañó a este fenómeno. Gran parte del contenido fueron flyers que fui juntando a través de los años”.

¿Por qué regresaste a la Argentina?

300[1]Vivía en Barcelona y viajaba seguido a la Argentina. Uno de esos viajes me pilló aterrizando en Buenos Aires el 20 de diciembre de 2001. Me encontré en el medio del estallido social por el corralito, pero, por alguna extraña razón, me sentí “en casa” y es en esa época cuando decido volver. Empecé a buscar en Mendoza una finca pequeña, y de vuelta en España, realicé un postgrado en Comunicación y Vino. Luego, decidí mudarme otra vez a la Argentina, y en 2004 comencé un nuevo proyecto: una finca orgánica pensada para producir un vino “de diseño”, un “single vineyard”. Y aquí me quedé.

Actualmente, Tite está dedicada a asesorar emprendimientos culturales de envergadura desde Mendoza. Junto a la Fundación del Interior que dirige Wustavo Quiroga, integra el proyecto MEC, Museo en Construcción, desde donde se han originado valiosas publicaciones y documentación como C/Temp, Arte Contemporáneo Mendocino; Feria de América: Vanguardia Invisible y; recientemente, Intermitencia, Diseño Mendocino.

¿Cómo es el trabajo de documentar parte de la historia proyectual mendocina?

“Es muy emocionante. Nuestro trabajo se basa en investigaciones. Vamos construyendo a partir de archivos que son el corpus de las colecciones de diseño, arquitectura y arte contemporáneo mendocino. “Intermitencia, Diseño Mendocino” es el libro en el que estamos trabajando desde MEC, Museo en Construcción, el brazo armado de Fundación del Interior”.

¿Qué les hizo pensar en la intermitencia, como una característica de la evolución del diseño mendocino?

En Mendoza se crea la primera Escuela de Diseño de la Argentina. Agentes de vanguardia como César Jannello o Colette Boccara (silla W / ColBo), son impulsores del diseño como disciplina. La historia del diseño mendocino es intermitente, tiene momentos ON y momentos OFF. Cuenta con artífices que realmente deslumbran con sus trabajos, con sus vidas. Paradójicamente, no existen investigaciones que documenten esta historia. Contribuirá a tener una panorámica de la actividad, a registrar estos momentos ON/OFF.

¿Qué necesita el diseño en Mendoza para consolidarse y lograr identidad propia?

Como profesión necesita articularse y consolidarse en la comunidad entre instituciones educativas, diseñadores y los sectores público y privado. También debe madurar, si bien tenemos diseñadores brillantes en algunos campos, existe una inercia “OFF” que tiende al olvido de esos grandes momentos. Creo que por medio del rescate de la memoria y de su adecuada comunicación, Mendoza tiene la oportunidad de asentarse como polo cultural en esta disciplina. El diseño es interdisciplinario. Ser estanco y no relacionarse con otras especialidades impide su crecimiento.

¿Recordando que dictaste clases en la Universidad de Buenos Aires en los comienzos de tu carrera, ¿Te gustaría retomar la pedagogía del diseño?

Tal vez, pero de una manera no ortodoxa. Creo que el diseño ha de desarrollarse más allá de las aulas, en un entorno más directo con las necesidades reales. Estaría bueno hacer talleres o “encierros” de varios días para resolver problemas concretos de Mendoza.

En otra oportunidad hablaste sobre el diseño como agente de cambio en la vida de las personas

El diseño no existe fuera de la comunidad. Ha de detectar necesidades y responder a ellas de forma eficiente. Y bella. Como comunicadores tenemos una responsabilidad muy grande, que es la de detectar lo que se ha de mejorar, y, de acuerdo a un programa,actuar en consecuencia. Con esa premisa, y con la seguridad de estar en el camino más adecuado para lograrlo, debemos apuntar a una respuesta correcta.

¿Quién es Tite Barbuzza según Tite?

Soy comunicadora visual. Cómo nos vestimos, cómo vivimos, qué comemos, lo que escuchamos, cómo nos relacionamos con los demás… todo dice algo, tiene un mensaje. El mensaje que yo doy es que soy yo misma. A fin de cuentas, como todos. Cada persona es única. El tema es estar en sintonía con esa unicidad y ser fiel a ella.

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