Todos apuestan por la Bonarda Argentina

11/08/13
Fuente: La Mañana de Neuquén | Joaquín Hidalgo.

Bonarda ArgentinaBonarda Argentina.- La semana pasada se llevó a cabo un seminario sobre esta uva en la que todos los panelistas la señalaron como la heredera del Malbec.

Qué tiene y qué no para ser la próxima uva insignia de Argentina.

De la mano de Bodegas de Argentina se llevó a cabo la semana pasada en la ciudad de Buenos Aires un seminario sobre Bonarda. En pocas palabras, lo que un nutrido grupo de especialistas, entre bodegueros y enólogos, ponderaron sobre esta uva son sus posibilidades para ser la heredera natural del Malbec en el mediano plazo.

No es un dato menor. El Malbec lleva una década con estrella ascendente en el mercado y puede pasar de ser una variedad caliente y demandada a una más del patrimonio universal del vino. Es un lógico fenómeno de modas. Entonces la pregunta que se hace la industria del vino es: ¿si el Malbec se pincha, cómo seguimos? Ahí es donde todas las esperanzas recaen en una vieja conocida, la Bonarda, que aparece como recién descubierta y a la que todavía le faltan algunos puntos en su currículum para ser su heredera.

Bonarda argentina
Uno de los asuntos pendientes por resolver es la clarificación del término Bonarda. Desde 2009, en que se estudió a fondo el asunto, se sabe que es en verdad una uva francesa conocida como Corbeau. El nombre alude a los cuervos, por su color oscuro. Lo que no está claro es cómo fue que en nuestro país se la llamó Bonarda, aunque todo apunta a una confusión de origen: mientras que las Bonarda es una variedad del Piamonte italiano, es dable pensar que los inmigrantes tanos en un arranque de nostalgia la pifiaron y nadie se encargó de arreglar la confusión hasta ahora.
Nomenclatura aparte, la industria del vino local se ha puesto de acuerdo en llamarla Bonarda Argentina, para defender una tradición que tiene números concretos: 18 mil hectáreas plantadas mayormente en Mendoza, aunque también hay una buena cantidad en San Juan y Catamarca; tantas, como para ser la segunda uva más cultivada después del Malbec. No obstante estas cifras, la Bonarda como tal es una completa desconocida para los consumidores locales e internacionales. ¿Por qué?

El prestigio viene de afuera
El Malbec es el mejor ejemplo para explicar el fenómeno. Era una de las uvas más cultivadas en nuestro país y daba buenos vinos que se vendían bien, pero a la hora de lanzar a la Argentina al comercio internacional las bodegas pusieron el ojo en el Cabernet Sauvignon. Trajeron a especialistas desde afuera para que las ayudaran a hacer los grandes tintos que el mundo pedía y fueron esos especialistas –Michel Rolland, Paul Hobbs y Alberto Antonini por mencionar a tres de los popes– los que señalaron que era mejor hacer foco en el Malbec como una uva diferencial. Le pusieron fichas. Y así nació el Malbec.
Ahora le tocaría el turno a la Bonarda Argentina, aunque los popes internacionales no le ponen el mismo entusiasmo. El problema es que el gran volumen de hectáreas está en regiones que no dan vinos de prestigio. Y eso los lleva a desconfiar.
De ahí que esta sea la principal dificultad a la hora de ponderar la Bonarda como la heredera del Malbec. Haría falta migrar los viñedos hacia otras regiones, lo que llevaría mucho tiempo y recursos. O bien, encontrarle a la Bonarda de zonas cálidas su lugar en el mundo. Allí da vinos de baja coloración, aromas muy frutales con una marcada nota de frambuesa y bocas carnosas y sencillas. Quizás sea en este último punto donde la Bonarda esté llamada a ser algo diferente en el mercado, lejos de lo conocido, como una variedad jovial en el panorama de tintos profundos y serios.
Entre tanto, lo que dejó claro el seminario, además de la necesidad de apostar por la Bonarda, es que en la industria del vino nadie está seguro de cuál es el camino correcto para convertirla en un éxito. En cualquier caso, ha llegado el momento de probar algunas variantes. Hacia allá parece encaminado el mercado.

COMMENTS