Tributo al Malbec en pié franco, en su día

05/04/13
Fuente: Carlos Catania.

Viñedos Los Angeles febrero 2011 008Fueron los viñedos originales en el pedemonte mendocino y los que le dieron la fama al Malbec dado su excelente comportamiento. Las cepas llegaron de Francia antes de la crisis filoxérica y fueron responsables de mantener la genuinidad de este cepaje que se perdió en su lugar de origen por culpa de la temible filoxera.

Esta plaga apareció hace más de 150 años y puso en jaque a la viticultura europea. Los viticultores europeos comenzaron a observar que las plantas se debilitaban y morían al cabo de algunos años víctimas de un pulgón que había llegado de América del Norte y que atacaba las hojas y las raíces de la vid.

En Estados Unidos existía una viticultura primitiva establecida a partir de vides americanas, que producían vinos de baja calidad pero que eran resistentes a la filoxera, peste también de origen americano. Estas vides americanas fueron llevadas a Europa y con ella la filoxera.

Se ensayaron todo tipo de remedios para su combate pero todo resultó en vano y desaparecieron numerosos cepajes y famosos viñedos. Cuando ya todo parecía perdido, de donde vino la desgracia vino la solución, que fue injertar la vid europea sobre un pié (portainjerto) de vid americana resistente a esta plaga.

Esta práctica cambió para siempre la viticultura y la tradicional Vitis vinifera tuvo que convivir con su no muy estimada prima de norteamérica. A la Argentina llegó también la filoxera pero no pudo completar su ciclo biológico y solo ataca las raíces de viñedos con falta de riego. Por ello es que nuestras antiguas cepas de Malbec no están injertado sobre pie americano y se conocen como plantado a «pié franco” de larga vida, casi centenaria.

Son Malbec en un cien por ciento, Malbec en estado puro, un patrimonio que sin duda envidian los viticultores del mundo donde los escasos viñedos originales sin injertar se consideran un patrimonio histórico, verdaderas joyas enológicas.

Revalorizar las uvas sobre «pié franco», especialmente nuestro Malbec y aprovecharlas en la producción y promoción de vinos “originales” muy escasos en el mundo, es una gran ventaja competitiva y ese es un desafío para la viticultura argentina del presente siglo.

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