Un buen hábito: beber con moderación

17/10/14
Fuente: Tiempo Argentino.

Un estudio realizado en 13 países de la región determinó que el patrón de consumo de alcohol en la Argentina, si bien habitual, muestra bajos índices de alto riesgo a largo plazo para la salud.

Un reciente estudio sobre patrones de consumo de alcohol realizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en 13 países de la región determinó que el patrón de consumo en la Argentina muestra menores niveles de consumo de riesgo. A pesar de que en el país el consumo de bebidas con alcohol es una costumbre de la mayoría de la población adulta, la ingesta per cápita de bebidas alcohólicas de alta graduación es relativamente baja si se la compara con la de países como Brasil, Venezuela, Estados Unidos, Canadá y el continente europeo.

La prevalencia de consumo se mide con la pregunta sobre si se ingirió al menos una bebida alcohólica en los últimos 12 meses. En la Argentina, la prevalencia es del 74%, es decir, casi tres de cada cuatro personas respondieron positivamente. De los 13 países consultados, sólo Europa en su conjunto, Venezuela y Canadá superan esa cifra, con 85, 83 y 78%, respectivamente.

Sin embargo, más allá de esa costumbre, presente en la mayoría de la población adulta, el 93% de los argentinos consume bebidas con alcohol sin riesgo alto a largo plazo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera nocivo el consumo de alcohol cuando provoca efectos sanitarios y sociales perjudiciales para el bebedor, para quienes lo rodean y para la sociedad en general.

Actualmente, existen indicadores para determinar si el consumo de alcohol es nocivo, entre los que se encuentran el riesgo de largo plazo (personas que ingieren altas dosis de alcohol por un tiempo prolongado) y el riesgo por ocasión (personas que ocasionalmente beben en cantidad). De acuerdo con estas pautas de consumo, la Argentina es el tercer país de menor riesgo de América Latina, con resultados del 2,3% a largo plazo. Debajo suyo, sólo se encuentran El Salvador y Honduras, con 1,9% y 1,7%, respectivamente. El país que presenta mayor porcentaje de personas que ingieren altas dosis de alcohol por un tiempo prolongado es, paradójicamente, otro centroamericano: Panamá, con el 12,4 por ciento.

En mayo de este año, la OMS presentó el Informe Mundial 2014 sobre la situación del alcohol y la salud.  Allí advirtió que la práctica no sólo conduce a la dependencia y a un aumento de la violencia, sino que está relacionado con el riesgo de desarrollar más de 200 enfermedades, incluidas la cirrosis, algunos tipos de cáncer y otras infecciosas como tuberculosis y la neumonía.
El consumo de alcohol entre los adolescentes es alto en la región de las Américas con un 53% de chicos de 15 a 19 años que admiten beber, mientras que en Europa la cifra trepa a 70 por ciento. Ese continente es la región del mundo donde más se bebe alcohol, un promedio anual de 10,9 litros per cápita, especialmente en los países del Este.

La Argentina, de acuerdo a las mediciones de FLACSO, es también el tercer país de los estudiados con menor riesgo por ocasión, es decir, con menor cantidad de personas que ocasionalmente toman en cantidad, cifra que alcanza el 11,4 por ciento.

El estudio señala además que seis de cada diez argentinos no consumen bebidas con alcohol o lo hacen en niveles bajos de riesgo a largo plazo y por ocasión. Esta tendencia se refuerza en asociación con el dato de que, a nivel local, el 47% de la población toma sólo durante las comidas, en compañía de amigos y familiares. «El consumo de bebidas con alcohol integrado a las comidas es una práctica excepcional en América Latina, que convierte al patrón de consumo argentino en un referente interesante para la región», afirmó el responsable del estudio, Carlos Sojo, doctor en Ciencias Sociales e investigador asociado de FLACSO Costa Rica.

Respecto de las bebidas consumidas en la última ocasión, la cerveza predominó entre las respuestas de los encuestados argentinos (64,7%), elegida principalmente como acompañamiento de las comidas, y en reuniones y celebraciones familiares. La baja graduación alcohólica de la cerveza y el consumo integrado con la alimentación contribuyen, entonces, a disminuir la cantidad de etanol puro total consumida en el país.
La investigación indagó en los patrones de consumo de más de 20 mil personas (bebedores y no bebedores), en muestras nacionales estadísticamente representativas, compuestas por mujeres y hombres de entre 18 y 65 años. El doctor Sojo, coordinador del estudio, indicó además que el mayor conocimiento posible de los patrones de consumo de alcohol es esencial para informar a las autoridades nacionales con el fin de potenciar el desarrollo de políticas públicas basadas en información, dirigidas a la prevención del consumo nocivo de alcohol, y a la consecuente reducción de sus efectos negativos para las personas y la sociedad. «

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