Un debate que se viene

25/10/10
Fuente: Diario Los Andes | Luis Fermosel.

ucasTodavía no está instalado en los hechos pero muchos están hablando del tema. Se trata de qué hacer con los vinos que no alcanzan los parámetros técnicos mínimos. Todos coinciden en que el 15 de diciembre es la fecha clave. Desde las entidades, para conocer más sobre los números de la próxima cosecha. Para los ingenieros agrónomos, como es el caso de Ricardo González Villanueva, “porque si bien ahora viene todo excelente, hay que esperar que pase el período de peligro de heladas”. Pero, pese a esas afirmaciones, ya se están anticipando posibles debates. Al menos eso es lo que se conversa en las mesas de café habitualmente ocupadas por gente del sector. Según indican, uno de los motivos por los cuales se ha producido la acumulación de stocks está dado por la pérdida de entre 6 y 7 puntos en el mercado interno.

“En 2009 y 2010 esos stocks estuvieron al límite y muchas veces no se priorizó la relación precio calidad, pero ahora el consumidor es cada vez más exigente”, dijo una de las fuentes, la que agregó que la “ayuda” que ha dado el Gobierno para “sacar” vinos a través de las exportaciones constituye sólo una solución coyuntural.

Es en ese esquema en que surgió la pregunta de uno de los empresarios: “Sabemos que hay existencias, pero ¿de qué?”, agregando entonces que todos conocen que entre ellas hay muchos caldos que tienen problemas de calidad o no se encuentran en condiciones técnicas suficientes por contar con una acidez volátil alta o afectados con ácido sulfídrico, entre otros aspectos.

Señalan que en el primero de los casos, el de la acidez volátil, los caldos suelen ser cortados con otros para lograr los parámetros exigidos por el INV y no descartan que otro tanto suceda con los vinos con inconvenientes de ácido sulfídrico.

“Así entonces, en lugar de salir del mercado, esos vinos lo que hacen es degradar la calidad de otros que están en buenas condiciones. En Europa se envían a destilación vinos de mejor calidad para reducir stocks y nosotros no descartamos los vinos con bajas condiciones”, se indicó.

De todos modos, se considera que es un tema que tendría que surgir por consenso, aunque existen coincidencias en señalar que no se puede esperar una fuerte mejoría en el consumo si no se mejora la calidad de los vinos.

Para Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina, se trata de un debate que se debería dar en el corto plazo, “porque hay que premiar a quien hizo bien las cosas, al que reconvirtió, al que incorporó tecnología en bodegas y elabora bien. No se trataría de una comisión de catación -dijo- sino de establecer normas específicas para aquellos vinos que no están en condiciones de circular. Será la única manera de conocer el verdadero stock”.

Mauro Sosa, del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, destacó que se trata de una situación que no ha sido planteada en el seno de la entidad, aunque coincidió en que es necesario previamente dimensionar el problema. Destacó entonces que muchos pequeños bodegueros no pueden incorporar tecnología porque no pueden acceder a créditos, agregando que “también hay que ser sinceros.

De nada vale la tecnología cuando los precios no se corresponden con la realidad, porque los compradores no hacen diferencia, en valores, entre un blanco escurrido común y uno flotado”. Expresó entonces que entre 15 y 20 pequeñas bodegas se han sumado a la operatoria de desarrollo de marcas para poder ingresar directamente al mercado y destacando que en ese esquema es donde debería trabajarse.

Juan Carlos Pina, de Bodegas de Argentina, señaló por su parte que hay normas y parámetros técnicos que se deben respetar porque así está establecido y coincide en que habría que establecer cuáles son los vinos que se encuentran con defectos graves. De todos modos, señaló que para mejorar la calidad que está planteando un consumidor cada vez más exigente es necesario incorporar tecnología en bodegas.

“Pero para ello tendrían que existir créditos blandos y a largo plazo, que hoy no existen”, dijo. Recordó que el vino forma parte de la cadena alimentaria y que el Código Alimentario Argentino establece el respeto a las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), que hace referencia a normas mínimas de limpieza y que hay que aplicarla, a pesar de que la legislación data de 1997. “Ésa es también una de las exigencias del Mercosur”, expresó.

Es un tema, entonces, que con seguridad seguirá debatiéndose en los próximos días y que necesitará el consenso para aplicar decisiones.

Bebida nacional

El anuncio lo realizará la Presidenta de la Nación, hoy a las 18, en la Casa Rosada. Dará a conocer el decreto por el que declara al vino “Bebida nacional”.

Más allá del marketing positivo que la decisión puede alcanzar, a la gente de la industria le interesa también el hecho de que se establece que el vino forma parte de la dieta alimentaria, lo que significará una protección ante futuras medidas contra el alcoholismo.

“En los hechos, no será una situación meramente declarativa sino que irá en favor de la industria”, destacó un dirigente, quien agregó que será también la bebida oficial en todos los agasajos o eventos que realicen las embajadas argentinas de todo el mundo.

Contradicciones

Muchas veces, la Unión Europea ha impuesto trabas paraarancelarias para el ingreso de los vinos argentinos. Sin embargo, también ellos rompen las reglas establecidas de acuerdo con la conveniencia. Es lo que sucede ahora, que han permitido una chaptalización (agregado de azúcar o mosto a los vinos para elevar el grado alcohólico) a la que califican de “emergencia”.

Alcanza a varios países, entre ellos Alemania, Austria, Dinamarca y Hungría y dicen que la excepción está motivada “por las condiciones climáticas extremas” y supone permitir máximos que se aplicaban antes de la reforma del sector de 2007, según el sitio de internet elmundovino.com.

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