Un homenaje a nuestro paisaje del vino en las colinas de Cesare Pavese

Un homenaje a nuestro paisaje del vino en las colinas de Cesare Pavese

28/06/15
Fuente: Crónicas del nuevo milenio | María Josefina Cerutti

El vino del nuevo mundo es hijo del viejo mundo. Ese que pobló con viñedos las colinas de Cesare Pavese. “Aquí — decía el escritor italiano — es probable que el aire emborrache”. Fueron inmigrantes italianos los que llegaron a hacer vino a los pies de los Andes como lo hacían en Piamonte entre colinas y pueblos que se remontan a tiempos imperiales.

Aquí estuvimos tres mendocinos “DOC”, Eliana Bormida, arquitecta de bodegas, Enrique Toso, bodeguero, quién suscribe; y un mendocino por adopción, Gabriel Fidel, fundador de los Caminos del vino. Nos invitó Luciano Bertello, presidente de la Enoteca del Roero que, desde 2014, comparte — con las Langas y el Monferrato -, el nombramiento de Paisaje del patrimonio mundial UNESCO. La Enoteca, que quiso rendir un homenaje al territorio que cultivaron sus emigrantes, es un consorcio de veintitrés comunas. Funciona en el ex Asilo infantil Regina Margherita construido en el siglo pasado en ese ladrillo a la vista que los inmigrantes piamonteses reprodujeron en las principales bodegas mendocinas de fines del ‘800.

El paisaje vitivinícola que premió la Enoteca está en Maipú, prov. de Mendoza. Recorre los departamentos de Rodeo del Medio, Coquimbito, General Gutiérrez, Ciudad, Russel y Lunlunta donde italianos como Toso, Vicchi, Frugoli, Borbonese, Longoni, Cerutti, Rutini, Cavagnaro, Palazzo, Falco, Bertona, Furlotti, Giol y Gargantini, fundaron fincas y bodegas. Abastecieron el consumo de vino de sus connacionales acostumbrados a sentarse a comer con una botella de vino en la mesa. Semejante movida social y económica los convirtió en protagonistas de la América que habían soñado antes de marearse en el Océano Atlántico.

Pasquale Toso nació en Canale en 1859. A los 25 emigró a nuestro país. Pionero del vino en Mendoza, fue uno de los self made men que mientras hacían su América construían América. Hijo de campesinos vitícolas, trabajó en Giol y Gargantini, importó bordalesas y barricas de roble de Eslavonia. Con sus hermanos funda en 1890 “Bodegas y Viñedos Pascual Toso S.A”. Se casa con Catalina Albertolli, hija de un ingeniero suizo italiano que había venido a trabajar en la construcción del Congreso de la Nación. Los cinco hijos varones estudiaron en Italia. Cuando logró amasar una fortuna considerable y vivir como un “señor”, dirían los italianos, Pascual no tuvo más inviernos. Apenas terminaba el verano mendocino, partía al verano italiano. Construyó su casa en Canale donde se lo recuerda por la cantidad de paisanos que contrató para trabajar entre viñedos mendocinos. Decían que se necesitaban horas de auto para recorrer los viñedos que Toso tenía en América. Fue, además, gran benefactor del pueblo. Donó el dinero para la construcción del primer Hospital que desde entonces tiene su nombre. Recuerdan que Toso, que murió en Canale en 1929, se llevaba a Mendoza cepas de barbera y nebbiolo.

Llegamos a Canale el 21 de mayo pasado. Era una tarde tibia de primavera. Desde Turín fuimos entrando en las colinas ahora verdes, muy rojizas en otoño, que supieron tener bosques de nogales, castaños, avellanos, duraznos y cerezos, pero que hoy corre el riesgo de convertirse en una zona de monocultivo vitícola. Son colinas tan suaves que dan ganas de acariciarlas. Se encienden cuando el sol tramonta detrás del Monviso. En las cimas, los castillos de Grinzane Cavour, Barolo, Govone, Roddi y Mango.

“Pensar que muchos de los habitantes de estos pueblos viajan a Tahití para encontrar paisajes que los sorprendan”, dijo Remo Bertello, nuestro anfitrión. Eliana, Gabriel y esta cronista fuimos huéspedes de Remo. Nos sorprendió la cantidad de cuadros de toros y corridas que cuelgan en las paredes de su casa natal en Monteu Roero. Fiel al origen de la palabra Italia, que quiere decir tierra de toros, desde hace 41 años viaja a España para participar de las corridas. Remo nos despertaba con canastas de cerezas de su colina, los mejores “croissants” de Canale y quesos de cabra recién procesados. Todas las mañanas destapó algún espumante local y sumó conservas de peras, duraznos, cerezas, damascos hechas por su hermana, que cultiva una huerta con sus propias manos. Aquí fuimos a cosechar hojas verdes, algunos tomates, unas cebollas, la única, de las cinco noches que cenamos en casa.
La primera cena fue en el restaurante de la Enoteca que en 2000 recibió una estrella Michelin. Nos dijeron que nos esperarían con una cena sencilla y liviana para que pudiéramos descansar. “Hago una cocina de territorio que no queda aprisionada en la retórica de la tradición”, comentó Davide Palluda, autor de una suerte de Fiesta de Babette alla piamontesa. También visitamos bodegas famosas como Gaja, Deltetto, Serafino, Chicco, Negro y Ascheri. Paseamos por entre esos viñedos acariciables, saboreamos los barolos, barabarescos, nebiolos, arneis y gavis más ricos que hayamos probado en nuestra vida. En Canale almorzamos en Tre Galline ñoquis al Castelmagno, un queso de guarda que, por lo menos, se remonta a 1277. De sabor a hierbas, es semiduro y tiene vetas verdes. Cuanto más estacionado más picante. Castelmagno es un pueblo en la Val Grana de Cúneo.

Para una de las cenas atravesamos las Langas mientras el sol se derramaba entre castillos y colinas. Llegamos a Roddino, un pueblo en la alta Langa. Aquí está uno de los bodegones más famosos de la región. Gemma, se llama como la propietaria que, cuchillo en mano, corta los tallarines en dos segundos. Tallarín es tajarin en piamontés que quiere decir cortados. Muy al estilo de la cocina regional, cuando nos sentamos, en la mesa de Gemma nos esperaban un vino Dolcetto de la casa, salames crudos y cocidos, pan y grisines apenas salidos del horno. Ensalada rusa, carne cruda a la piamontesa y vitel toné de antipasto. Tallarines con salsa de carne y agnolotti al plin de primer plato. Conejo y jabalí con zanahorias al vapor saltadas en manteca, de segundo. Más quesos regionales y postres locales: merengada, strudel y flan de avellanas y chocolate o Bunet, porque tiene la forma de un bonete. Café y grapa. Uno de los dos momentos más emocionantes de nuestra estadía fue el sábado 23 de mayo cuando la Comuna nombró a Enrique Toso, bisnieto de Pasquale, ciudadano honorario de Canale. Una manera más de reconocer al gran Pascual. Bigotudo, de sonrisa amplia y alma de patriarca.

El otro gran momento fue el domingo. Vivimos la entrega del premio al territorio de Maipú en el Castillo de Grinzane Cavour, construido entre fines de 1300 y principios de 1400 en el corazón de las Langas. Aquí la Enoteca entregó el premio a Enrique Toso: un transatlántico hecho con hilos de oro. Obra de un orfebre local, el diseño es del famoso arquitecto italiano Renzo Piano.

En noviembre la Enoteca del Roero traerá la nave en avión y la entregará a Maipú. Los festejos tienen el patrocinio de Bodegas de Argentina, de la Legislatura de Mendoza y de la Municipalidad de Maipú. En la delegación que vendrá a Mendoza estará el rector de la Universitá Nazionale di Scienze Gastronomiche: Piercarlo Grimaldi nos invitó para hablar de la arquitectura del vino de ayer y de hoy en Mendoza. “Un paisaje no es una postal. En Las Langas, Roero y Monferrato, comenta Bormida, comprendimos la coherencia que esta gente ha tenido a lo largo de la historia para desarrollar una identidad que también modeló el paisaje”. Hablamos, además, de los caminos del vino. De Pasquale Toso y de las mujeres que poblaron los encuentros que promovió Dionisio, el dios griego del vino, a lo largo y a lo ancho de la magna Grecia. Al término del encuentro con los alumnos de la Maestría en Vinos nos encontramos con Carlos Petrini. “Sigan trabajando así, dijo el fundador del movimiento Slow Food, porque la cocina sin cultura, es pornografía gastronómica”.

María Josefina Cerutti
Especial para Clarín

Tagged with:

Artículos relacionados

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

MAPA

Contacto

ArgentineWines.Com
Concurso VinoSub30
VinoSub30 Hackaton
Acha Club
daniel@argentinewines.com
cel. 011.5460.2722

Concurso

Enjoy Malbec

enjoymalbec

Wine Hackaton