Un horizonte poco claro

08/04/12
Fuente: Diario Los Andes | Luis A. Fermosel.

cosecha Los AndesEn plena cosecha, con menos uva que la prevista, surgen ahora posibles inconvenientes con los mercados, tanto el interno como el internacional. Un año complejo por donde se lo mire. Que comenzó con el pronóstico de cosecha, menor al esperado aún por los propios productores. «Hay cuadros con una cantidad de uvas normal pero otros, los más, con mucha menos producción», dijo un productor de la zona Este. Así entonces, el INV debió modificar el primer pronóstico y si bien no se ha dado un tercero se reconoce que las cifras son menores. Se pensó inclusive en que podría modificarse el porcentaje a mosto, pero si bien no se adoptó esa decisión, se han flexibilizado algunas exigencias.

Lo más inquietante -para el sector primario- es que con menos uva, los precios no han aumentado. Un problema que no sólo alcanza a quienes tienen uvas de menor calidad enológica, sino que también llega a las variedades finas y que días pasados motivó una discusión entre los productores, que piden que los precios sean un 20% mayor que los del año pasado y los industriales, que indican que con precios altos no podrán competir, asegurando entonces que lo que sucedió es que en las cosechas 2009 y 2010 se pagaron precios superiores. «No van a perder plata, lo que pasa es que ganarán menos», afirmó un bodeguero.

Los mercados

En el caso del mercado interno, la inquietud se centra en que el vino está sufriendo los inconvenientes que alcanza también al resto de los artículos, a excepción de los de primera necesidad. «Al hecho de que la gente llega a marzo con menos plata, por las vacaciones y por el comienzo de las clases, debe sumarse el tema de que las paritarias recién comienzan y recién en julio la gente va a recuperar algún nivel de retraso», sostuvo un dirigente, quien agregó que si se analizan los despachos, si bien en los primeros dos meses se han mantenido, han tenido mejor performance en el sector de los precios más bajos y el golpe lo han sentido los de precios medios.

Destacaron que hay que comenzar a dar la pelea por el consumo con el resto de las bebidas que compiten con el vino.

Respecto de lo que sucede con la cosecha se asegura que hay un efecto contradictorio. Porque si bien es cierto que hay menos uva que la prevista, también es real que los precios no van a reaccionar en función de esa caída. Un problema que ha afectado a los productores y también a los elaboradores para su venta a granel.

Por otra parte, el elemento dinamizador, que es el mercado externo, ha comenzado a quedarse, especialmente en los precios de 20 a 30 dólares la caja. «Lo que sucede es que seguimos disimulando la realidad, porque decimos que aumentaron las exportaciones, pero en facturación. O se dice que aumentaron las exportaciones en litros, pero no se dice que mucho es granel o tetra que va a Paraguay». Aseguran las fuentes que hay muchas empresas que han exportado «bastante menos» en estos primeros meses del año.

Los problemas siguen siendo los mismos: el tipo de cambio, la competitividad, la inflación interna, etc. y resulta que ahora deben agregarse los peligros que significan las posibles medidas que adopten otros países, en respuesta a decisiones adoptadas en la Argentina.

Tal como se señaló, el problema afecta por el momento a los espumantes y a los vinos de más de 14 grados, pero si Estados Unidos, Canadá y Brasil, llegan a reaccionar por las decisiones que adopta nuestro país respecto de sus productos, las cosas se complicarán superlativamente, en razón de que son los tres principales mercados hacia los que va el vino argentino.

«Brasil ya ha anunciado una salvaguarda que dicen que no es para nosotros, pero creemos que no es así», dijo un bodeguero. Y con Estados Unidos, en el mosto también se cierra una puerta para el futuro si hay reacciones económicas.

Los problemas están afectando también a los vinos de alta gama que, al no poder exportar, deberán volcar sus productos al mercado interno «y ante una mayor oferta, se van a aprovechar los restaurantes y las vinerías», destacó el bodeguero consultado.

«Toda la cadena está en problemas, desde el productor al bodeguero», se afirmó.

Expectativas

Las expectativas también pasan por lo que pueda suceder con el nuevo ministro de la Producción, Marcelo Barg. Los sectores reconocen que es un hombre que conoce la industria.

«Hoy la gran demanda de la industria pasa por mantener un fluido diálogo con el Gobierno nacional», opina un dirigente, quien agrega que los grandes temas pasan por aspectos estratégicos, como por ejemplo el conseguir financiamiento para reconversión, integración de los productores, apoyo al Plan Estratégico o tener acceso directo a los funcionarios nacionales.

«Son los grandes temas, porque la industria debe resolver los problemas que surgen de la devolución de la retención a las exportaciones y paralelamente encarar los grandes cambios hacia adentro», se indicó.

Debe recordarse que Marcelo Barg fue uno de los grandes operadores ante el BID para la integración de los productores y que consiguió los fondos para alcanzar ese objetivo.

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