Un ingeniero francés analizó el suelo local

26/02/12
Fuente: Diario Uno | G. Flores Bazán y F. Lancia.

Jean-Pierre CousiniéEl creador del Método Cousinié, que aplica técnicas amigables con el medio ambiente, elogió las variables que se dan en Mendoza. “Mendoza tiene la particularidad de que los suelos tienen baja actividad biológica, es decir, hay menos elementos asimilables para la planta de la vid”, afirmó el ingeniero agrónomo francés Jean-Pierre Cousinié, reconocido internacionalmente por ser el autor del método que lleva su nombre. El Método Cousinié ilustra la noción esencial de “esfera biológica en perfecto equilibrio”, e implica un modo de reflexión global, un enfoque de la agronomía que tiene más en cuenta el medio y unas soluciones de nutrición y corrección medidas y eficaces. A través de él, se pueden reequilibrar los suelos, reforzar las capacidades de defensa natural de las viñas y mejorar las cualidades intrínsecas de la uva.

De paso por la provincia, el especialista francés destacó que los suelos mendocinos poseen “acumulación de sodio, que mata la actividad biológica. Sumado a una climatología difícil, por el granizo y las heladas, que bajan la actividad”.

Por ello, propone “trabajar el suelo para equilibrar y activar la vida biológica, por medio de productos compuestos especialmente diseñados, a fin de evacuar el sodio de manera tal que la viña tenga mayor actividad”.

Cousinié inició el desarrollo de su método en los ’70, y en 1981 creó su propia empresa para asesorar a viñas francesas. En la actualidad desarrolla sus métodos en cientos de viñedos de Francia, Italia, España, California (Estados Unidos), Chile y desde 2011, comenzó sus primeros trabajos en Argentina.

“Vemos que acá se arrancan las viñas viejas e inmediatamente se plantan las nuevas y eso no es bueno. El suelo no tiene tiempo para recuperarse, ya que una cepa vieja deja secreciones tóxicas que luego absorbe la nueva planta. Hemos notado en general que hay bastante mineral en los suelos pero al no haber actividad biológica no se aprovechan bien”, aseguró.

“Un viñedo sobre un terreno nuevo requiere un año de preparación del suelo, en caso de establecer una nueva plantación; y en suelos donde ya hubo vid, lleva entre dos y tres años mínimo, para recuperarlo”, remarcó Cousinié quien trabaja junto a su hijo Brice y un equipo de profesionales a través de la empresa Partnervid.

“En Chile hemos visto resultados en dos o tres años, que en Francia llevan cinco, debido a que los suelos de Europa están agotados, en muchos casos tienen dos mil años. Acá tienen la ventaja de son muy jóvenes y responden mucho más rápidamente”, sostuvo.

“En el caso de Chile notamos que muchos vinos eran muy correctos desde lo técnico pero no tenían expresiones del terroir”, remarcó.

La aplicación del Método Cousinié va directamente relacionada con el objetivo de lograr uvas que expresen las características del terroir. Sus aplicaciones amigables con el medio ambiente son determinadas luego de exhaustivos análisis de suelos, características climáticas y de las variedades plantadas.

Respecto a la adaptación de la cepa Malbec a la tierra local analizó: “En Argentina el Malbec se adapta muy bien, aunque tiene la particularidad de ser irregular su producción, muchas veces como consecuencia de los vientos fuertes y de las lluvias. Esto se puede mejorar si se trabaja correctamente el suelo al inicio de la floración, a fin de regular su producción”, afirmó Cousinié.

“Si se trabaja bien con el agua y se controla la actividad biológica el terruño puede dar mucho más que ahora, pero para ello se necesita estudiar los suelos. Argentina tiene una proyección fantástica en el contexto internacional. Los años próximos van a ser muy interesantes, a pesar del cambio climático que es un tema que hay que tomar en muy cuenta, pero que de todas maneras por ahora podemos ayudar a la viña a soportarlo de mejor la manera posible”, cerró.

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