Un recorrido por los placeres del vino en las bodegas cuyanas

17/05/11
Fuente: La Capital | Micaela Pereyra| Foto gentileza: Willy Donzelli.

Mendoza Turismo Ruca MalénA 20 minutos de la ciudad de Mendoza, la bodega Ruca Malen tiene un acogedor espacio para saborear excelentes vinos y disfrutar de un banquete. Transitar por los bodegas cuyanas es una experiencia maravillosa para los sentidos, una invitación a compartir los rituales más antiguos y sencillos ya que se trata de comer, tomar y disfrutar del paisaje, del aroma que surge de cada copa teñida por maderas, frutos y colores. ¿Querés más información de Turismo?

Mucho se habla sobre la seductora ruta del vino y el conjuro que significa para los turistas visitar las bodegas de las afueras de la ciudad de Mendoza. Realmente no resulta artificial tanto encanto ya que transitar por los placeres del vino es una experiencia maravillosa para los sentidos, una invitación a compartir los rituales más antiguos y sencillos ya que se trata de comer, tomar y disfrutar del paisaje, del aire cordillerano, del perfume de los viñedos, del aroma que surge de cada copa teñida por maderas, frutos y colores.

La actividad turística de visitar bodegas comenzó hace más de diez años, fue atravesando por distintas etapas de acercamiento con los visitantes y hoy se encuentra en la consolidación del servicio gastronómico integral que ya se ofrece en 35 bodegas del país. Ahora en las bodegas no sólo se toma, también se come. Y un almuerzo alumbrado por el sol puede ser gozado como un premio que entrega la vida. Es cuestión de animarse ya que es accesible y resulta realmente un tiempo de puro regocijo.

En Luján de Cuyo, a 30 kilómetros al sur de la capital mendocina, varias bodegas incorporaron esta propuesta. Una de ellas es Ruca Malen, que en mapuche significa casa de la mujer joven. Ubicada en Agrelo sobre la ruta nacional 7 a 20 minutos de la ciudad, emerge sencilla y pulcra la estructura de esta pequeña bodega que invita a un corto recorrido por su producción y a un extenso almuerzo de degustación que incluye exquisitos bocados y una gama amplia de vinos.

El banquete encuentra su lugar apropiado en una terraza vidriada que invita a distender la mirada en el horizonte de viñedos y montañas. También en mesas dispuestas sobre unas tarimas que bordean el campo de uvas, perfectamente ideadas para permitir la compañía del sol pero también para proteger a los comensales de sus rayos y del ocasional viento.

El menú es único porque, según explican, la atención está centrada en los vinos, aunque hay variaciones para los chicos o quienes no comen carne. Tiene seis pasos que consisten en tres entradas, un plato principal y dos postres, cada uno acompañado por distintos vinos especialmente seleccionados para mezclar los sabores en la boca. Todo es delicioso, perfecto, armonioso y posible. Y su chef, Lucas Bustos, se encarga de transitar por las mesas explicando la aventura que significa amoldar cada detalle de ese menú a los varietales.

“La idea del almuerzo es para que las personas realmente puedan saborear cada vino. Si lo pensamos, uno en su casa no se abre cinco botellas distintas para probar, sino que prepara una comida, se junta con amigos, abre un vino, prueba, conversa, come, abre otro, se queda de sobremesa”. Y eso sucede en Ruca Malen. La estadía se extiende y se produce ese encuentro del cual después se nutren los recuerdos, es que los buenos momentos van acompañados de ricas comidas, bien regadas, con agradable compañía y en este caso el marco de un lugar inmejorable.

También en Agrelo dentro del departamento de Luján de Cuyo, emerge Chandon, la industria de las burbujas más famosas que se destaca por la inmensidad de su estructura que parece una mini ciudad del champagne. Hasta una plaza con banquitos incluidos divide las oficinas de la parte más grande de la planta que produce 20 millones de litros al año.

La visita por Chandon es imponente y el ritual gastronómico es similar aunque la apuesta sube, ya que el almuerzo es con vinos espumantes que acompañan carnes blancas y platos deliciosos puntillosamente preparados para que el paladar viva su fiesta. Los menús cambian cada tres meses. La visita por la industria es inolvidable. La sensación es que después de conocer la intimidad del champagne, cada vez que se tome una copita vendrá a la memoria los senderos que transita esa botella hasta que se convierte en espuma en la boca.

Es además notable la didáctica que tienen sus guías para explicar con simpleza el ya repetido proceso de fermentación.

En Chandon, como en casi todas las bodegas, el costo del almuerzo por persona es de alrededor de 200 pesos. Además como en tantas se ofrece servicios para grupos, degustaciones nocturnas, espacios para fiestas, concursos de corte, clases de maridaje y programas de cosecha.

No todas las propuestas son suntuosas. Bodegas boutique y con atención personalizada surgen a cada paso. Clos de Chacras es una de ellas. Ubicada en Chacras de Coria al norte de la ciudad de Mendoza, la gran estancia de la familia Gargantini invita a disfrutar de un espejo de agua, recorrer su antigua y moderna bodega, a conocer los secretos del maridaje y otras esencias como sales, cosméticos y cremas a base de uva.

En este sitio casi todo es único para cada persona que se acerca, incluso en la degustación se prueba un trivarietal de tan sólo 2.700 botellas.

Bodegas Tapiz abre otro abanico de posibilidades con el servicio de estadía completo en su establecimiento vinícola. El paisaje es una pintura del deseo, con viñedos pegaditos al parque, spa, galerías con sillones simplemente para contemplar, clases de yoga, paseos en bicicleta y todo lo necesario para sentirse en la dimensión del placer. En Tapiz también se produce olivo y para el asombro de muchos se realizan catas
de aceite de oliva, lo que se dice una experiencia de sabores.

Cavas del 23 también ofrece alojamiento y en un lugar muy particular. Las habitaciones están ubicadas en antiguos piletones donde fermentaba el vino. Ahora todo es confort en esos ambientes circulares que se encuentran en el epicentro de Guaymallén, estratégica ubicación para realmente caminar la ruta del vino.

El nivel de lo mejor, como sus vinos, Navarro Correas propone visitar su espectacular escena productiva, invita a recorrer las cavas y atravesar la producción.

El contraste es alto ya que en el imaginario Navarro Correas es sinónimo de tradición, de estirpe y es casi en el único establecimiento que no hay un culto por lo antiguo. Todo es minimalista, ultra moderno, transparente y espacioso. En el cierre de la visita hay varias opciones para degustar, todas acompañadas por tapas que combinan los sabores con la misma guía que la ambientación, por contraste. Incluso se animan a mezclar Cosecha Tardía, tradicionalmente reservado para acompañar postres o platos dulces, y lo combinan con queso roquefort. Innovadores.

En Navarro Correas además hay una vinculación estrecha con el mendocino, algo poco trabajado en los demás lugares que se concentran en el turismo nacional e internacional. También en otras bodegas como Decero, Sottano, Melipal, Belasco de Baquedano, Bodega Séptima y Lagarde se pueden disfrutar de excepcionales almuerzos con el vino como estrella.

Por San Juan

También la incipiente Callia en San Juan cuenta con servicio de gastronomía aunque allí es preciso reservar con unos días de anticipación.

La propuesta aquí también es diferente. El almuerzo transcurre en una cava ubicada en un subsuelo oscuro como la noche, rodeado de botellas milimétricamente apiladas que esperan su tiempo de guarda. El menú gourmet es tradicional con empanadas de carne, humitas y postre de frutillas con crema, por supuesto acompañado con los mejores varietales y la notoriedad del Shiraz, la especialidad de la casa.

También en San Juan, la bodega Santiago Graffigna ofrece un Museo espectacular sobre el vino que recorre los últimos cien años de historia de la región. En su wine bar el enólogo de Graffigna, una de las cuatro marcas destacadas propiedad de la multinacional de bebidas Pernod Ricard, invita a conocer los olores, sabores y apariencias de los mejores vinos de esa bodega, incluso los trivarietales que sólo se exportan.

Antigua Bodega es otra empresa que sólo produce para el exterior, pero tiene un alto compromiso con la comunidad sanjuanina y entrega sus sensacionales instalaciones para que los artistas locales expongan sus obras de artes e incluso es un escalón para que luego esas obras de arte sigan su camino por Alemania, principal país al que llegan estos vinos.

Visitar Antigua Bodega es casi una obligación, los túneles típicos sanjuaninos se reproducen en esta bodega que está íntegramente atravesada por senderos subterráneos mientras en el exterior se multiplican los jardines muchas veces usados para eventos.

En el restaurante del lugar se puede almorzar y cenar a precios accesibles y con riquísimos platos que, claro, son seguidos por vinos delicados, que dan ganas de seguir tomando. Los caminos del vino es una actividad que se consolida en Mendoza y avanza en otras provincias como San Juan, Catamarca, Tucumán y Salta.

Más información
www.caminosdelvino.org.ar

Datos para el viajero

Cómo llegar. Por tierra o por aire los trayectos son múltiples. Con un vuelo diario a Mendoza, Sol Líneas Aéreas se transformó en un socio estratégico de los caminos del vino.

Cúanto pagar. En la bodega Chandon, en Luján de Cuyo, como en casi todas las bodegas de Mendoza, el costo del almuerzo por persona es de alrededor de 200 pesos.

Dónde alojarse. El Sheraton de Mendoza, es uno de los hoteles más lujosos de la ciudad de Mendoza. Se encuentra ubicado en un lugar estratégico, y las comodidades son máximas. La calidad, el lujo y la atención propia de un hotel cinco estrellas harán que su estadía en la capital mendocina sea más que placentera.

A 20 minutos de la ciudad de Mendoza, la bodega Ruca Malen tiene un acogedor espacio para saborear excelentes vinos y disfrutar de un banquete.

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