Un Torrontés de José Luis Mounier

25/02/13
Fuente: Rumbovino Blog.

Torrontés+Mounier[1]Hay pocos placeres como este en la vida. Lo hemos repetido mil veces. Muchas más veces de las que tuvimos la oportunidad “real” de experimentar esa magnífica sensación que produce almorzar unas empanadas salteñas, o una picadita, acompañadas de un majestuoso Torrontés, mirando los viñedos de Finca Las Nubes, allá en el Cafayate de José Luis Mounier.

… Este enólogo, Mendocino de nacimiento pero Cafayateño de alma y vida, hace verdaderas maravillas con las uvas nacidas en esos lares. Sus manos y su corazón están, y han estado, presentes en muchos de los vinos de estas tierras que tanto nos gustan.
Siempre que vamos por ellas, la visita obligada es Finca Las Nubes. La pequeña bodega donde José Luis elabora sus vinos de culto. Una vez recorrida la bodega y probados los vinos, casi mecánicamente pedimos algo para acompañar ese torro helado que degustamos, con la excusa perfecta de mitigar el sol que abrasa en horas del mediodía.

Siempre, también, nos vamos con el estómago lleno, los sentidos a pleno y el baúl del coche con algunas botellas de vino. Siempre, los vinos son tintos. Y siempre, son Finca Las Nubes. No llevamos blancos porque no queremos engañar al torro, bebiéndolo en otro lugar que no sea donde fue gestado. Pero siempre no es siempre, y no somos tan fieles, lo reconocemos. Así que del último viaje a tierras norteñas, además de tintos trajimos un blanco, solo uno. Un JOSE LUIS MOUNIER TORRONTES RESERVA 2011.

A la vista se mostraba amarillo pajizo, con lindos tonos verdosos. Sus aromas y sabores recordaban al durazno, maracuyá, banana y miel. También expresaba notas minerales (pedregosas) y cítricas. Era sedoso y fresco. Su final era levemente amargo, típico del cepaje, y de prolongada persistencia. Un Torrontés complejo, de perfil más moderno y delicado que los viejos poderosos de antaño… Un vino digno de su enólogo, sin dudas.

No hubo viñedos ante nuestros ojos y no hubo clima soleado y seco el día que lo destapamos… pero eso no importa, ahora no importa, porque el pensamiento lo puede todo y, sobre todo, porque este Torrontés tiene el terruño dentro.

Gracias por leernos,
Salute, Rumbovino.

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