Una vuelta a cara o cruz

26/12/13
Fuente: Couto Dixit | Fabián Couto.

casa-cruz-salon[1]El mítico Casa Cruz reabrió sus puertas. El restaurante que marcó un hito en la noche de Buenos Aires, hoy vuelve al ruedo gastronómico de la mano de su creador Juan Santa Cruz, con Aldo Graziani al mando de una de las mejores cavas de la ciudad, Inés de los Santos como capitana de la coctelería, y el chef Rodrigo Sieiro con una cocina porteña y con toques de autor. ¿Qué más?

Casa Cruz supo ser una de las inauguraciones de restaurantes más resonantes allá por el año 2004 en que abrió por primera vez sus inmensas y refulgentes puertas doradas, las que permitían avizorar el lujo que adentro el lugar ostentaba. Al tiempo, Casa Cruz pasó a integrar esa elite de restós sofisticados con un starchef residente como lo fue Germán Martitegui.

Su coctelería, ambientación refinada, música lounge y una de las cavas más importantes in town, supieron conseguirle un pedestal a Casa Cruz en el podio de los lugares de culto de una clientela porteña con ganas de mirar y ser vista, además de visitantes internacionales ansiosos de conocer un lugar donde al menos una vez se debía estar.

Pero todo pasa en esta vida o al menos así parece pasar… y el glamour y dorado refulgente, con el paso de los años y los distintos cambios de manos durante estos últimos tiempos, pareciera haberse empezado a opacar. Es hoy que con una propuesta inteligente, renovada y valiente; Casa Cruz se relanza.

El mítico restaurante que supiese marcar un hito en la noche de Buenos Aires, con el cual he de reconocer que en su época pasada no supe comulgar, ha decidido comenzar una nueva etapa y, en lo personal, he podido comprobar que muy para bien.

A punto de cumplir 10 años, el team creador original responsable del éxito ha decidido reunirse nuevamente para impulsar un drástico cambio del lugar. Su mentor y anfitrión Juan Santa Cruz ha vuelto a reencontrarse con Aldo Graziani (dueño de Aldo´s) no solo ya como responsable de cava sino hoy como gerente general y con la afamada bartender Inés de los Santos, quien con sus acertadas creaciones en coctelería ha devuelto a la barra sus oropeles.

Lo fundamental buscado con este cambio pareciese ser lograr hacer de Casa Cruz un lugar más accesible pero sin perder refinamiento, un espacio menos oscuro, mucho más diáfano, más franco y ameno en el cual puedan coexistir públicos distintos.

Un detalle que habla a las claras de esto que digo es que las imponentes y sólidas puertas de oro del lugar que antaño parecían marcar una frontera entre el adentro y el afuera hoy, con la incorporación de vidrio, parecen de manera amable invitar a entrar.

La oferta gastronómica continúa la línea de una cocina de excelencia, ahora responsabilidad de un chef de gran fama como lo es Rodrigo Sieiro (actual Aldo´s), quien parece haber dejado de lado la sofistificación que lo caracterizase en su época de Nectarine para volcarse en esta nueva etapa de Casa Cruz a un concepto de comida algo más urbana, cocina porteña clásica con su toque de autor, y la añorada abundancia que todos pretendemos encontrar en ella.

Para empezar proponen originales y sabrosos tapeos que pueden ser consumidos a modo de previa en la zona de la barra; así tres raciones como pueden ser Tostadas de Lengua (Caramelizada y con cebollita salteada, todo un acierto), Porotos Sicilianos y Pimientos Asados, que salen al razonable precio de 3 por $ 50.

Las empanadas resultan también otra buena opción para comenzar: salen fritas y resultando particularmente ricas las de cebolla y queso como así también las de Mondongo. (2 unidades por $38).

Al elegir probar uno de los platos principales me sentí tentado por uno que nunca hubiese imaginado llegar a pedir en Casa Cruz: una sencilla y no por eso fácil Milanesa con Puré, un plato netamente porteño que me pareció podía resultar ser un digno exponente para desafiar la excelencia de la actual propuesta gastronómica. Debo aquí reconocer que el mozo tenía razón cuando ante mi pedido me advirtió que estaría a punto de comer una de las mejores milanesas, cosa que en su momento no le creí…

Mi milanesa resultó estar verdaderamente tierna, espectacular, y el puré puedo afirmar que por su sabor y por su arribo a la mesa resultó la estrella de la noche. Mi añorado puré “Duquesa” llegó a la mesa en una primorosa cacerolita en manos del encargado de salón quien, cual “Maestro Purista”, procedió a agregarle in-situ dos yemas y batirlo en presencia de los comensales. Estaba lisa y llanamente exquisito.

 

La Entraña Marinada con Papas fritas y los ravioles de espinaca y seso con tomate natural ($120) que pude probar estaban también impecables en su preparación y sabrosos por demás.

De los postres, uno descollante en encanto: Ananá Especiado con helado de coco ($ 42).

Sobre el final de esta nota algo importante de destacar es que si bien Casa Cruz no es un restó barato continúa aspirando ser uno de los mejores de Baires, y el promedio de gasto por comensal se ha reducido casi a la mitad de lo que solía costar.

Al fondo del salón la cava de vinos sigue siendo una de las mejores de la ciudad. El nuevo Casa Cruz es una excelente opción para una salida en pareja, una noche especial o simplemente, ahora más accesible, para ser frecuentado.

¡Salud!

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