Unas 2.500 hectáreas de vides mendocinas estarían afectadas por una nueva plaga

02/03/10
Fuente: MDZ Dinero | Cecilia Zabala.

lobesia[1]Se trata de la Lobesia brotana, más conocida como «polilla de la uva». Es la primera vez que se detectan indicios en el país y afectaría a unas 2.500 hectáreas de Maipú. El Senasa prohibió el egreso de uvas y material de propagación de la provincia. Aseguran que no se afectará la producción de vino y que la erradicación podría demorar varios años. Desde el viernes la vitivinicultura mendocina está en vilo por la disposición del Senasa de prohibir de manera preventiva y temporal la salida de uvas y material de propagación de vid (envases y maquinarias agrícolas utilizadas en la cosecha de vid) ante la posibilidad de que haya en las uvas mendocinas larvas de la plaga Lobesia brotana.

Si bien hasta ahora solo se trata de indicios de la «polilla de la uva», como se la conoce, desde el ISCAMEN (Instituto de Calidad Agroalimentaria de Mendoza), Leandro Montané admitió que «la presunción de que estamos frente a la presencia de Lobesia brotana es muy fuerte».

En tanto, en un plazo de entre 24 y 48 horas el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria confirmará si en Mendoza hay o no vides afectadas por la plaga, una vez confirmada o descartada esa posibilidad se tomarán medidas al respecto, que incluirían controles químicos, poda y el uso de la técnica de confusión sexual, la misma que se emplea para controlar a la carpocapsa de los frutos.

En caso de ser positiva la detección de las larvas, sería la primera vez en el país que se registra la presencia de esta enfermedad en vides, mientras que en el continente se registró la presencia de la misma en Chile en 2008 y en Estados Unidos (California) el año pasado.

Montané señaló que esta plaga es muy nueva en el continente, caso contrario al de Europa, donde en Francia se registran vides enfermas.

En conferencia de prensa el ministro de Producción, Raúl Mercau, dio detalles de la disposición del Senasa y confirmó que se trataría de unas 2.500 hectáreas de la zona de Maipú las que posiblemente estén afectadas.

Según explicó el titular del ISCAMEN, la presencia de la plaga determinaría el uso de medidas no habituales en la vitivinicultura, tales como la que ya se tomó de prohibir la salida de uva y material de propagación de vid de la provincia, pero podría derivar también en que no salgan los mismos desde Maipú hacia otras zonas de la provincia, para evitar contagiar el resto de las vides de la provincia, que están ajenas a la plaga.

En tanto, Montané adelantó que una de las medidas más drásticas que se analizan es la cosecha temprana de las uvas afectadas, aunque se corre el riesgo de no alcanzar el grado alcohólico ideal en el proceso de vinificación.

Esta posibilidad será planteada mañana en la reunión que mantendrán representantes del Senasa y del Ministerio de la Producción con elaboradores de vino y el titular del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Guillermo García.

Esto representaría un nuevo golpe a la vitivinicultura mendocina, ya afectada por un bajo stock de uvas para cosechar y el terremoto de Chile, el cual afectaría la posibilidad de importar vinos de ese país para abastecer al mercado interno, tal como sucedió el año pasado.

Sin embargo, Mercau consideró que esto no afectaría la cantidad de stock de uva ya que se podría exportar a otros países cuyas barreras fitosanitarias no restrinjan la entrada de uvas infectadas con la “polilla”, además sí podrán salir de Maipú hacia otras provincias y hacia otros departamentos uvas en forma de mosto debido a que en el proceso químico las larvas no sobrevivirían, y uva para consumo en fresco con medidas de sanidad adoptadas e inspección de Senasa, lo que incluye la fumigación con bromuro de metilo.

En el último caso los costos los tendría que asumir el productor que decide vender la uva para consumo, confirmó Mercau.

“Esto no mueve la aguja porque no afecta la calidad de los vinos ni reduce la productividad de la planta”, dijo Mercau.

Además, aclaró que el consumo de uva afectada ni el pesticida utilizado, representan un riesgo para la salud.

“El inconveniente está en la calidad de las uvas y el transporte por las medidas fitosanitarias que rigen en el país, que afectan el transporte de las uvas enfermas”, aclaró Mercau.

En tanto, el panorama no es alentador porque se trata, según Montané, de una de las plagas más difíciles de combatir, medida que podría durar más de una vendimia.

http://www.mdzol.com/mdz/nota/193921

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