Uva: cada año cuesta más conseguir cosechadores

06/04/10
Fuente: Diario de Cuyo San Juan | Mario Luis Romero.

Cosechadores Diario de CuyoDe los 5.000 que se necesitaban este año, se consiguieron 4.000, según estima el sector. Los planes sociales y la poca vocación para trabajar en las viñas serían las razones. Los viñateros locales no recuerdan otro año con tantas complicaciones para conseguir cosechadores -a pesar que fue una vendimia con poco volumen y kilaje- y aseguran que cada temporada es peor: estiman que de los 5.000 que se necesitaba esta temporada, apenas llegaron a los 4.000. Se lo atribuyen a tres motivos. Uno, el impacto de la Asignación por hijo que desalienta el trabajo rural. Otro, a que este año vinieron menos «golondrinas» sobre todo del Norte. Pero principalmente dicen que hay poca mano de obra con vocación para trabajar en la viña, según coinciden las entidades de productores del sector, el gremio de los cosechadores y los jefes de cuadrillas.

Foto: Los jóvenes -por lo general- piensan en el rendimiento que tengan en la jornada -que se traduce en más ganancias-, que por utilizar una técnica depurada para cortar la uva del parral. Los cosechadores de uva son reclutados por jefes de cuadrillas que los transportan hasta las fincas. Dos cuadrilleros locales aseguraron que esta temporada «fue muy difícil conseguir gente», ya sea porque no les convence la paga o no les atrae el trabajo sacrificado de la viña. Los viejos cosechadores. El antiguo cosechador hacía la tarea con gusto y dedicación. El oficio lo había aprendido del padre o algún hombre mayor y llevaba a sus hijos por las hileras de parrales para que lo ayudaran y de paso les enseñaba cómo hacerlo.

Sin embargo, los cuadrilleros replican y agregan un cuarto motivo: dicen que si se pagara más, habría más trabajadores «con ganas de cosechar». Se calcula que en esta temporada se consiguieron un 20% menos de los cosechadores que en realidad hacían falta.

Algunos productores ya temían en el mes de enero que podía haber escasez de mano de obra en esta vendimia, porque tenían el antecedente que en otros cultivos -cosecha de ajo, principalmente- la mano de obra fue poca, producto de la implementación en diciembre último de la Asignación Universal por Hijo.

«Si la cosecha normal -más de 800 mil kilos de uva, y se estima que en esta vendimia apenas alcanzará los 530 mil kilos- la situación hubiera sido muy grave. Este año hubo complicaciones para conseguir cantidad de gente, sumado a que los que hay ya no son tan experimentados y eso hace que se coseche más lento», aseguró Juan José Ramos.

El productor se encuentra con un problema extra que es de vieja data y además se agudizó en los últimos años: el lunes es una jornada en la que los cosechadores se la toman de franco, para matizar la resaca del fin de semana, aseguran los viñateros, pero además algunos productores deciden pagar el viernes -para evitar sacar plata del banco y tenerla en su poder por varias horas- cuestión que motiva un faltazo casi seguro el sábado. Es decir, de 6 días que deberían trabajar un cosechador en la semana, apenas lo hace en 4 días.

«Creo que la famosa Asignación Universal está perjudicando la mano de obra y lamentablemente somos muy cómodos. El que tiene 4 o 5 chicos prefiere quedarse en su casa. Se perdió en gran parte la vocación de trabajo en la viña», señaló Carlos Ozán, titular del gremio que nuclea a los obreros de viñas y bodegas.

Dos jefes de cuadrilla consultados por este diario dijeron que «fue este año fue muy malo para conseguir gente», argumentan que «a algunos no les convence la paga y a otros no les interesa el tipo de trabajo».

Héctor Yanzón, presidente de la Federación de Viñateros, aseguró que «hubo algunas complicaciones para conseguir gente. Mucha gente no quiere trabajar, porque es una actividad que requiere mucho sacrificio y hoy los más jóvenes en general no les gusta cosechar», destacó.

Planes sociales, el karma de la cosecha

El blanco en las últimas por lo menos 5 temporadas está puesto por parte de los productores en la incidencia que tienen los diferentes planes sociales en que cada año hay menos trabajadores cosechando en los parrales sanjuaninos: los planes Jefes de Hogar fue el primer escollo que en el 2003 empezó a tener la cosecha, porque en un principio quien tenía el beneficio social no podía trabajar, excepto que lo hiciera en negro, porque sino de inmediato se le daba de baja. En el 2005 se modificó y el plan se suspendía sólo mientras dure el trabajo temporario y luego volvía recuperarlo.

A finales del año pasado, la Asignación Universal por Hijo -180 pesos cada uno- que por ejemplo para la familia que tiene 5 hijos menores de 18 años implica un ingreso de 900 pesos, terminó poniendo en jaque el trabajo rural, aseguran los viñateros. La interpretación que hacen es que «prefieren quedarse en casa a cobrar el plan que trabajar», pero sin embargo el gremio señaló que «si pagaran más dejarían el plan».

Los cosechadores del Siglo XXI

Para los jóvenes que hoy se dedican a cosechar uvas y gamelear, ya poco se preocupan porque su labor sea reconocida por los dueños de las fincas en donde trabajan. Por el contrario, la mayoría lo hace porque no «le queda otra» o para «sumar unos pesos en verano».

Si bien, algunos son hijos de viejos cosechadores, gran parte llega a las viñas sin conocer demasiado cómo es el oficio. Los jóvenes -por lo general- piensan en el rendimiento que tengan en la jornada -que se traduce en más ganancias-, que por utilizar una técnica depurada para cortar la uva del parral: cortan los racimos con la mano, no lo limpian de hojas y de granos en mal estado y se sumergen en su mundo, por lo que algunos optan por «enchufarse» un mp3 o poner la radio a todo volumen para que la cosecha se haga más llevadera, apremiados por jornadas que en las sombras del parral llegan a superar los 35 grados.

Los viejos cosechadores

«Cuando yo era joven, observaba que los cosechadores hacían bien su trabajo de forma prolija, porque estaban comprometidos con la actividad y con el patrón. No sólo les importaba hacer bien las cosas, sino que su trabajo fuera reconocido», recordó con nostalgia Manuel Urnicia, uno de los tradicionales viñateros de la provincia.

El antiguo cosechador hacía la tarea con gusto y dedicación. El oficio lo había aprendido del padre o algún hombre mayor y llevaba a sus hijos por las hileras de parrales para que lo ayudaran y de paso les enseñaba cómo hacerlo.

Si bien el trabajo a destajo -la remuneración está dada por la cantidad de gamelas que llene- hace que muchas veces las ganas de sumar un peso más apure la cosecha, sin embargo la trabajada técnica no se modificaba: utilizaba tijera -raramente con la mano- para cortar el racimo, lo limpiaba de hojas y hasta cuidaba que no tuviera granos de uva dañados y si era así, los cortaba.

http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=392957

COMMENTS