Varietales: esos raros vinos nuevos

11/11/09
Fuente: Clarín – Corchos & Botellas | Diana Castelar.

familia zuccardiUvas de variada estirpe irrumpen en el variopinto mercado local. Entre las firmas que trabajan en el tema está Familia Zuccardi, que arrancó en el año 2000 con su bodega experimental. Un grupo de enólogos radicados en la desértica Santa Rosa, a 85 km de la capital mendocina, estudió más de 35 nuevas combinaciones. Así surgió la línea Santa Julia Innovación y, con la participación de un grupo de periodistas especializados, convertidos en improvisados vendimiadores, se eligió el nombre Textual. Estos vinos son coniderados de alta gama, según comenta Sebastián Alén Guichon, vocero de la bodega.

En total se completaron cinco variedades: Marselán, oriunda de Francia y es un cruce genético entre Cabernet Sauvignon y Grenache Noir. Caladoc, también francesa, viene del cruzamiento entre Malbec y Grenache Noir. El nicho se amplió con la llegada de Ancellotta, que hunde sus raíces (en todo sentido), en la Emilia italiana, donde se elabora el Rossisimo, un vino de profundo color rojo. Por último llegaron la Carmenere, originaria de Burdeos, que pasó a ser emblemática de Chile; y la Tannat, también francesa, con buenos taninos, que encontró muy buen terroir en el Uruguay: las dos se elaboran también en la Argentina. Estas variedades se venden a $50.

En la actualidad, los Zuccardi están trabajando con variedades como Agliánico, Alvarinho, Arinarnoa, Bourboulenc, Ekigiana, Malvasía Nera, Nero Amaro y Nero d’Avola.

El otro aporte llega de la mano de una bodega joven: Familia Cecchin, que, a partir de 2002, tomó la decisión de comercializar sus vinos, con 75 hectáreas de viñedos propios, ubicados en Luján de Cuyo, Maipú y Junín, en Mendoza. Allí tienen más de 10 variedades entre blancas y tintas. Una de las más originales es Graciana, conocida cepa de La Rioja, España. La versión mendocina da un vino rojo intenso, con aromas especiados y notas de frambuesa; y una combinación de los taninos de la uva con los del roble en que se cría durante tres meses ($35).

La misma bodega elabora un Moscatel de Alejandría, color amarillo dorado, con aroma intenso y frutal y sabores de almíbar y miel. Delicadamente dulce, esa uva fue implantada en la zona de Junín, en Mendoza, en 1974. Es considerada una vid antigua y es de las pocas que quedan sin modificar genéticamente. Originaria del norte de Africa, el nombre deriva de su asociación con los antiguos egipcios que la cultivaron. La gente de Familia Cecchin recalca que sus vinos son orgánicos: se utiliza un compost de materia orgánica y el agregado de verdeo con pasturas para mantener el suelo vivo, activo y libre de químicos. ($35).

Las nuevas cepas: Marselán, Caladoc, Ancellotta, Carmenere, Graciana y Moscatel de Alejandría

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