Vino, en las duplas menos pensadas

28/04/10
Fuente: Diario Los Andes | Damián Weizman – Jefe de sección Estilo.

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Hace un tiempo, invitado por una bodega para recorrer sus instalaciones, escuché una de las preguntas de un grupo que hacía el recorrido guiado. Una mujer de Buenos Aires, -estimo por el acento- consultó sobre qué colorante se utilizaba para lograr las tonalidades del tinto. Entre los presentes había varios mendocinos que dudaron y no pudieron dilucidar el interrogante. Claro que la guía evitó ironizar, y ya acostumbrada a este tipo de preguntas, contó con paciencia cómo es el proceso de elaboración. Los locales luego se reprochaban: cómo siendo de Mendoza no iban a saber algo tan básico como eso. Y la inquietud quedó, vaya a saber qué pasó con ellos. Por suerte en los últimos años las posibilidades para conocer el mundo de esta bebida ha crecido a pasos agigantados, si comparamos con lo que pasaba, aunque sea hace una década.

Hoy por hoy la cultura del vino va ganando adeptos y espacios, como la Enoteca, que se ha transformado en verdadero centro de capacitación. Hace un par de semanas una docena de mendocinos participaba de uno de los tantos cursos.

Éste iba sobre el disfrute del vino, maridado con la música. Y si en principio puede sonar como rebuscado el tema, por lo contrario, muchos de los participantes eran jóvenes que vieron en la propuesta una forma de entrar a conocer y probar que no hace falta ser un experto para elegir un vino y una ocasión para beberlo.

Las alternativas para explorar este territorio de aromas y sabores se sigue multiplicando, con sugestivos maridajes aptos para todo público (bueno, en realidad para mayores de 18).

La idea que impulsan desde el Fondo Vitivinícola es que la gente se haga amiga del vino desde distintos grupos de interés. Entonces, más allá de ofrecer los cursos iniciales, están los que presentan como “compañeros” ideales.

Ya contamos lo de encontrarle una melodía como partener, pero las opciones van más allá: están las clases de cócteles con espumantes, para los amantes de tragos originales; espumantes y tortas cítricas, para los gorditos; malbec y frutos rojos; vinos y café y hasta un maridaje con habanos.

Por otro lado hay organismos, como el INV que también organiza cursos básicos y avanzados; el INTA para un nivel más profundo y las nuevas escuelas de Sommelier para quienes quieren adoptar el tema como una carrera.

Las bodegas son la otra vía para llevar a la práctica los conocimientos teóricos. Muchas concluyen las guías con degustaciones gratuitas y otras han empezado a ofrecer paquetes con catas más completas por variados precios.

En fin, las condiciones están dadas para empezar a probar o seguir probando…

http://www.losandes.com.ar/notas/2010/4/28/mirador-486531.asp

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