Vinos de alta calidad

07/01/11
Fuente: Diario Los Andes | Aldo Biondolillo.

Aldo BiondolilloEn el Suplemento Fincas de diario Los Andes dos prestigiosos investigadores de la Universidad de Stellenbosch de Sudáfrica afirman que es erróneo plantearse como meta una menor producción por hectárea para lograr vinos de alta calidad.

Según Kobus Hunter, los viticultores deben hablar de rendimiento por racimo o por hilera, y no por hectárea, porque de lo contrario estarán perdiendo dinero».

Dicha recomendación es de una gran importancia para un manejo eficiente del viñedo y está en línea con una explotación sustentable de la producción, tanto desde el punto de vista físico como económico.

Sin embargo, no queda del todo claro en la nota publicada si el autor se refiere solamente a un mejor aprovechamiento de la superficie implantada o también a la relación entre carga por planta y calidad enológica de la uva producida.

Este es un tema por demás controvertido y es motivo de discusión permanente entre viñateros y bodegueros o viticultores y enólogos, sin que hasta el momento se haya alcanzado un mínimo acuerdo entre las partes. En mi opinión, la ecuación «menor rendimiento = mayor calidad» o «viñedos viejos = mayor calidad» son verdaderos mitos de la cultura vitivinícola tradicional, que con razón son fuertemente cuestionados por la viticultura moderna.

Con el propósito de desmitificar este argumento, que tiene una enorme implicancia en los resultados económicos del productor, me parece oportuno brindarle al lector información empírica generada en el Programa de Selección Clonal, que para la variedad malbec venimos realizando desde hace 10 años en Tempus Alba.

El hecho de que luego de un riguroso análisis estadístico no hayamos encontrado correlación alguna entre carga por planta (con valores extremos que van de 1,780 kg a 3,790 kg) y calidad de uva cosechada (medida por el Índice de Madurez y Calidad Enológica diseñado por el Lic. Enol. Norberto Richardi) nos permite desestimar totalmente cualquier pretensión de causalidad entre dichas variables y afirmar rotundamente que el origen de la calidad enológica de la uva deberá buscarse mas bien en la genética de la planta y las características del terroir.

Esta conclusión adquiere además una relevancia especial al momento de evaluar la utilidad y conveniencia económica de adoptar ciertas prácticas culturales del viñedo, tales como el raleo de racimos o el estrés hídrico.

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