Vinos de la Patagonia en el fin del mundo

20/05/09
Fuente: LaProvincias.es | Natalia Kidd.

patagonia200x203[1]La Patagonia argentina se ha convertido en los últimos años en una región privilegiada para la producción de vinos de alta calidad, en un entornnaturalmente bello y exótico, en los confines australes. Vinos de la Patagonia en el fín del mundo. Zona de producción de los vinos de la Patagonía argentina entre Neuquen y Chubut. Las inversiones vitivinícolas llegaron al sur argentino alentadas por los menores costos de producción en comparación con los que hay en las zonas productoras del centro del país, las facilidades para acceder al crédito, y la búsqueda de nuevos sabores para ofrecer a consumidores cada vez más exigentes.

Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, en la Patagonia argentina hay unas 3.800 hectáreas de viñedos y 484 bodegas, concentradas en las provincias de Río Negro y Neuquén.

«La amplitud térmica y la sequedad son condiciones excepcionales para producir vinos de alta calidad. En las zonas frías, el caudal de producción es bajo, pero las uvas son de mejor calidad y eso determina la excelencia de los vinos. Justamente por esto, en todo el mundo se buscan zonas límites para la vitivinicultura», explica a EFE Julio Viola, presidente de Bodegas del Fin del Mundo.

Viola es titular de La Inversora, una firma que hace siete años adquirió 3.200 hectáreas casi desérticas en San Patricio del Chañar, en Neuquén, las preparó para la actividad frutícola y vitivinícola y las dividió en varias fincas para luego venderlas.

Retuvo 550 hectáreas de viñedos y construyó una bodega, con tecnología de última generación, y en 2003 obtuvo la primera cosecha comercial que ya se exporta al Reino Unido, Holanda, Estados Unidos, Uruguay, Brasil, Noruega y Suecia.

En la última edición del Concurso Mundial de Bruselas, el Malbec del Fin del Mundo obtuvo una medalla de oro y la bodega argentina se alzó con los galardones de plata para sus Merlot y Pinot Noir.

Los enólogos coinciden en señalar que las variedades Pinot Noir, Merlot, Sauvignon Blanc y Chardonnay encuentran en el sur argentino las condiciones naturales ideales para lograr su «máxima expresión».

«Vinos blancos afrutados y prontos para beber. Bases de champaña ricos en acidez. Tintos de excelente color, buena estructura y taninos maduros», resume el informe del Centro de Licenciados en Enología de Argentina sobre la vendimia 2004 obtenida en la Patagonia.

Bodegas del Fin del Mundo define a sus vinos como «jóvenes, frescos, llenos de aromas, con sabores bien definidos e intensos en color», que, al beberlos, permitan evocar «las bellas postales de la Patagonia».

«Estar asociados al nombre Patagonia es una fortaleza, porque es una región que habla de belleza natural, pero también una debilidad, porque el común de la gente no sabe que se producen vinos en esta región», dice Viola.

El proyecto pionero de La Inversora permitió crear un verdadero polo vitivinícola en la zona con tres bodegas en funcionamiento y otras dos en construcción.

¿Pero cuán al sur se puede ir en busca de la nueva frontera vitivinícola? La respuesta la tiene el brasileño Bernardo Weinert, dueño de los viñedos más australes de Argentina, en El Hoyo de Epuyén, en la provincia de Chubut, 1.700 kilómetros al suroeste de Buenos Aires.

Hace unos 15 años, Weinert, que tiene bodegas en Mendoza (primera provincia productora de vino), descubrió las condiciones del lugar para el desarrollo de la vitivinicultura y plantó vides de las variedades Merlot, Pinot Noir y Chardonnay en una extensión de 25 hectáreas, que este año dieron su primera cosecha comercial.

«Aquí estamos entre montañas, en un pozo, a sólo 200 metros de altura sobre el nivel del mar, con lo cual no caen heladas, no hay vientos fuertes, tenemos la amplitud térmica adecuada y un microclima ideal», describe Bruno Weinert director comercial de Bodegas y Cavas de Weinert.

El viñedo de El Hoyo permite obtener 200.000 botellas de vino anuales que, por el momento, serán elaboradas en las plantas de Mendoza, hasta que se construya una bodega en Chubut.

El 50 por ciento de la producción se exportará, pero también preven muchas ventas «in situ», pues la zona que rodea al viñedo es un destino turístico muy visitado por europeos y norteamericanos.

Bruno Weinert reconoce que vender vinos con una imagen asociada a la Patagonia es más fácil, pues los consumidores se sienten atraídos por «esta región inhóspita, virgen, llena de pureza, exótica y, a la vez, reconocido internacionalmente como un destino turístico exclusivo»

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