Vinos frescos y frutados para acompañar el más simple de los alimentos

27/04/10
Fuente: Diario Clarín | Verónica Gurisatti, sommelier.

panesLa regla de oro es: vinos simples para panes simples y vinos complejos para panes complejos. El Callia Alta Shiraz 2009 ($17), un tinto fresco, ligero en el paladar, simple, es ideal para acompañar el zeppelin de centeno. El pan de salvado se disfruta el doble con un tinto elegante como el Estiba I Cabernet Sauvignon 2009, de Bodegas Esmeralda ($24). Un vino de lujo, bien elaborado, que se destaca por su riquísimo gusto a fruta y su suavidad. Además, realza la frescura del pan y prepara al paladar para el plato principal. Para los grisines, nada mejor que el Ventus Chardonnay Sauvignon Blanc 2009, de Bodega del Fin del Mundo ($14), porque es un blanco delicioso, fresco y frutal, suave al paladar y fiel a su terroir (la Patagonia).
Los sabores se multiplican y el maridaje es espontáneo. El pan parmesano requiere un blanco joven y frutado como el Séptima 2009 ($22), por su frescura y equilibrio. Corte de Chardonnay y Semillón, es muy fácil de beber y su armonía no se pasa por alto. El Tierra de Luna Rosé 2009, de François Lurton ($26), es ideal para acompañar el pan de tomate, porque es un rosado capaz de saciar el paladar con sensaciones placenteras. Elaborado con Malbec y Bonarda, es exquisito por donde se lo mire: color, aroma y sabor, y se complementa muy bien con la suavidad del pan. Por último, el pan de nuez y pasas es más rico con el Fond de Cave Cabernet Sauvignon 2008, de Trapiche ($30), porque es un tinto lleno de fruta y frescura, tan complejo como el pan. Tiene un cuerpo delicado, taninos dulces y equilibrio. No falla. verogurisatti@fibertel.com.ar

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