Visión de futuro

07/01/11
Fuente: Tiempo Argentino | Martín Pérez Cambet Bodegas Krontiras

Comienza otra década y se abren nuevas posibilidades para el vino argentino. Aquí, reflexiones, tácticas y estrategias. Ante el cambio de década, es ineludible hacer algunas reflexiones y análisis. Lo que está claro en el horizonte de los vinos, son dos tendencias muy definidas.

Del MADE IN CHINA al MADE FOR CHINA

La Argentina ha vivido crisis de todo tipo, pero siempre estuvieron presentes los productos chinos. Juguetes, celulares, motos. Hoy nos maravillamos por el “Gran Mercado” que surgió al otro lado del mundo. En el caso de los vinos, la pregunta del millón es cómo nos paramos frente a ese gigante.

Noticias impactantes sobre el universo vinícola aparecen todos los días. Semanas atrás se vendieron tres botellas de Lafite Rothschild 1869 en casi 1 millón dólares. Esta misma bodega ha duplicado su ya carísimo precio al lanzar su añada 2008 con el símbolo chino de la buena suerte. Otro caso similar es el de los Gran Cru bordeleses, Mouton Rothschild, con su añada 2008, que alcanzó precios exhorbitantes. Muchos atribuyen el éxito, entre otras variables, al haber seleccionado al artista plástico chino Xio Liu para el diseño de su etiqueta. Ya no hay dudas: las bodegas de larguísima tradición están enfocando sus ventas hacia el gigante oriental. Ahí parece estar su “nuevo” consumidor.

¿Y por casa cómo andamos? Hay mucho por hacer. Al menos hemos identificado que debemos ir hacia allí. Los vecinos chilenos -que nos llevan un par de décadas de experiencia- ya están haciendo importantes negocios en la zona y actuando estratégicamente. Un ejemplo: Concha y Toro, sabiendo que el equipo de fútbol con más hinchas en el mundo es el Manchester United, cerró un acuerdo de patrocinio. Claro que es importante el mercado inglés, pero el convenio apunta a generar benchmarking entre el Manchester y Concha y Toro en Asia.

Tanto Wines of Argentina como la Fundación Export.Ar ya comenzaron a localizar a actuales y potenciales compradores y formadores de opinión en China. Todavía nos falta aprender a hacer negocios en un mercado tan enorme y saber qué ofrecerles. Ante millones de personas que se alimentan a base de arroz ¿Será eficaz nuestro asado con vino tinto? Habrá que investigar en profundidad qué se come en cada provincia China y comprender cuál tiene más potencialidades para nuestros vinos. ¿Será el Malbec el vino indicado? Sus platos agridulces, ¿no van mejor con un Bonarda o con un cítrico Torrontés?

Dos cosas están clarísimas: China será el gran comprador del futuro. Y la Argentina tiene la capacidad para producir lo que el mercado chino demande. Debemos evolucionar del Made in China al Made for China.

ARGENTINA = ORGÁNICO.
Solo un país tiene más hectáreas certificadas como orgánicas que el nuestro: Nueva Zelanda. ¿Qué falta para que podamos ser reconocidos en el mundo como sinónimo de “orgánico”? Voluntad de empresarios y gobernantes. En ese sentido, muchas bodegas argentinas y las certificadoras están haciendo un trabajo muy serio. ¡Los vinos son excelentes y honestos!
Otras dos cosas están claras: el mundo va a requerir cada vez más productos orgánicos. Y la Argentina puede producirlos.

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