Buen clima y todos contentos

PRE-GA~208/03/09
Fuente: Diario Uno | Foto: Diario Uno.

Celso Jaque y Julio Cobos fueron los principales responsables de la convivencia política en Vendimia. Pero la batalla continúa hoy en Catamarca. Todos felices por no verse. El vicepresidente Julio Cobos, por un lado, y la presidenta Cristina junto al gobernador Celso Jaque, por el otro. Buen clima de Vendimia. Pero sigue la lucha en Catamarca. Todo anduvo muy bien. Vinieron los que tenían que venir, en especial la presidenta Cristina Fernández. Hubo un clima general de encuentro e intercambio, fuera de las escaramuzas marginales que ya son una costumbre año tras año. Hubo Vendimia, en fin, más para el hombre común que para los funcionarios y los políticos en campaña.

Este ambiente de distensión ofrecido por la clase dirigente fue posible porque los dos principales actores de nuestra vida institucional, el gobernador Celso Jaque y el vicepresidente Julio Cobos, entendieron a la perfección el valor de nuestra celebración popular y actuaron en consecuencia, con un tino inusual. Inusual, sobre todo, tratándose de un año electoral, donde habrá mucho en juego.

Celso, en un momento feliz
Para el gobernador, estos días vendimiales fueron como un tránsito por el paraíso. Nunca antes, en un lapso tan corto, había logrado zurcir tantos rasgones ni evidenciar tanta iniciativa política.

Consiguió, por ejemplo, apaciguar a los productores alvearenses y a los del Este mediante el diálogo; llevó a buen puerto la negociación con los docentes, mediante ofrecimientos factibles; mantuvo un trato civilizado con la oposición durante estas horas en que el régimen de pulsaciones, por presión de la gente, suele estar por encima de la media.

Los logros mencionados no fueron mérito exclusivo del Gobierno. Contó, a su vez, con la razonabilidad y buena voluntad de la contraparte, en especial por parte de la conducción gremial de los maestros, donde la palabra del titular del SUTE, Eduardo Franchino, en el momento de las decisiones, tuvo poco peso.

¿Por qué recién ahora la administración de Jaque se muestra tan activa y efectiva, ahora, a medio año escaso de los comicios?, se preguntan los cuadros del PJ que se aprestan a la batalla de octubre.

Porque Jaque, como los directores técnicos con fortuna, movió el banco metiendo un cambio que dio vuelta el partido.

Ha sido fundamental, para la revitalización, el ingreso de Mario Adaro en la cartera de Gobierno.

Es el ministro que mejor interpreta el espíritu dialoguista del gobernador y lo transforma en hechos concretos.

Adaro supo unir lo que estaba fracturado. Tiene capacidad de negociación. Y, fundamentalmente, no sufre complejos de inferioridad: ni ante Cobos ni –y esto es fundamental– ante los Kirchner.

Así pues, al atenuar, en la cúpula del Gobierno, el sentimiento de inferioridad que venían experimentando ante la popularidad del vicepresidente y, al mismo tiempo, al exorcizar el miedo por cualquier eventual reacción de la Rosada, la puja bajó de tono, se serenaron los ánimos. Resultados: Jaque pudo hacer de gobernador sin sobresaltos ni necesidad de andarse escondiendo y Cobos, al no recibir agresiones gratuitas, tuvo margen para ser magnánimo.

Las habilidades de Adaro fueron elogiadas hasta por un viejo lobo de la política, que ha dado ingentes batallas en los territorios provincial y nacional, José Bordón. “¡Qué bien se movió este pibe cuando se calentaron los ánimos, frente al palco oficial, en el Carrusel! Tiene cintura y coraje”, comentó el Pilo, sacando pecho porque, según contó, años atrás Adaro había sido uno de sus pupilos.

El desiderátum de Celso
La alegría del gobernador llegó al éxtasis cuando la Presidenta, por fin, tocó suelo mendocino, y lo hizo derramando promesas en dinero, cual reina pródiga.

Tan contento estaba Jaque en el «almuerzo de las fuerzas vivas» en bodegas Belasco de Baquedano que, al momento del discurso, olvidó el calor y el apelotonamiento que agobiaban a los presentes.

En su arenga, el gobernador agradeció una y otra vez la visita de la Presidenta, como si hubiera bajado un ángel del cielo, como si fuera el resultado de una gracia divina y no de la obligación que tienen los jefes de Estado de recorrer el país, sobre todo cuando se celebran los rituales que honran a cada pueblo en particular.

Eso sí: la felicidad no iba a ser completa. Jaque se vio en la obligación de remover su espina más dolorosa: la inseguridad. No podía evitarlo. Antes, en su alocución, el presidente anfitrión de Bodegas de Argentina, Ángel Vespa, había mencionado el asunto como de urgente resolución.

Cristina, para redondear el contento del Gobierno, prometió 50 millones de dólares para el campo, bajas en retenciones, prometió –¡otra vez!– la línea Comahue-Cuyo y, algo insólito, una campaña del vino argentino en trenes de alta velocidad… ¡de Francia! Lo que se llama, en lenguaje popular, meterse en la boca del lobo.

Hubo aplausos de cortesía y caras indiferentes en la platea.

Cleto, un caballerazo
El encuentro, tan temido, entre la Presidenta y su vice no se produjo. ¿Por qué?
Porque, tal cual esperaba el Gobierno, Mendoza dio un ejemplo de convivencia. No había por qué juntar el agua y el aceite. Juntar a Drácula con Val Helsing.

Y Cobos tuvo mucho que ver.

Mediante uno de sus «muchachos», el ex vicegobernador Juan Carlos Jaliff le informó a Adaro que iba a despejar la cancha. «Julio piensa que, en la Vendimia, el gran protagonista debe ser el gobernador. Si él aparece, se van a arremolinar los periodistas a su alrededor, surgirán las inevitables preguntas políticas y se desvirtuarán los festejos. Así que decile a Jaque que sólo irá el sábado a la noche al Frank Romero Day».

Impecable. Y todos felices.

Por eso llamó la atención que medios nacionales, a media tarde de ayer, afirmaran que una demora en el vuelo de Cobos, desde Buenos Aires a Mendoza en turbo-hélice de la Fuerza Aérea, había sido una maniobra para evitar que se cruzara con Cristina.

La relación entre ambos, está visto, ya pertenece más al ámbito de la telenovela que al del periodismo.

Cleto a toda vela
Cobos, a su vez, no necesitaba protagonismo aquí porque ya tenía bastante en el plano nacional. Ayer, los dos principales diarios argentinos, La Nación y Clarín, lo llevaron en la foto central de su tapa junto con el gobernador santafesino Hermes Binner en ocasión de inaugurar la Expo Agro.

Y hoy puede haber otro gran golpe si en Catamarca triunfan las huestes del mandatario cobista Eduardo Brizuela del Moral.

Cobos evitó viajar a la provincia norteña para la campaña, porque Brizuela del Moral no ha querido nacionalizar esos comicios exclusivamente locales. Pero igual se interpretará como una victoria suya sobre Néstor Kirchner, que fue en persona a Catamarca a impulsar a la fuerza peronista de Ramón Saadi y Luis Barrionuevo.

Como sea, las elecciones de hoy en Catamarca no resultarán inocuas en Mendoza. Se miden, en forma indirecta, dos colosos, Cobos y Kirchner. Para el gobierno de Jaque, Cobos es su principal adversario político; Kirchner, su principal sostén y su numen ideológico.

Un primer round con todas las de la ley.

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