Entrevista a Noemí Cinzano: Una zona con condiciones óptimas

n708488034_2141890_6105[1]06/03/09
Fuente: Rio Negro on line | Pablo Accinelli y Agencia Roca

La condesa recibió a «Río Negro» en su bodega Noemia. La conduce junto al enólogo danés Hans vinding-Diers. elogia las posibilidades que brinda toda la región para producir. Desde un rincón sobre la meseta sur en la zona de Valle Azul, la Bodega Noemía de la Patagonia se ha convertido en una firma productora de uvas y elaboradora de vinos con una muy buena inserción en el mercado internacional. Lo hizo, claro, a partir del aprovechamiento de las excelentes condiciones geográficas y climatológicas de la región que permiten obtener vinos de alta gama.

Esta bodega elabora alrededor de 15.000 botellas anuales de vinos, que en su mayoría se colocan en los principales mercados europeos, aunque también tiene muy buena inserción en Canadá, Estados Unidos, Brasil y países de Asia.

El proyecto

La historia de esta bodega comenzó hace nueve años atrás a partir de la presencia del enólogo danés Hans Vinding-Diers en la región. Por entonces su presencia en estas tierras estaba vinculada a su trabajo como consultor de la bodega Canale, la más antigua de la Patagonia, que durante 2009 festeja sus cien años de vida.

Pero el contacto directo, el conocimiento de los vinos que aquí se elaboran y las condiciones naturales de esta zona, impulsaron a Vinding-Diers, junto a la condesa Noemí Marone Cinzano, a incursionar en la elaboración de una línea de vinos propios.

Y si bien el proyecto estuvo a punto de naufragar cuando intentaron adquirir tierras en la zona de Paso Córdoba en General Roca, un oportunísimo ofrecimiento de 200 hectáreas ubicadas al sur del río Negro, a pocos metros del puente de Valle Azul, los llevó a seguir adelante con la idea.

De acuerdo a como lo habían formulado, el proyecto implicaba la producción de uvas y la elaboración de vinos.

Una apuesta audaz que tuvo una gran recompensa: los vinos que aquí se elaboran ya obtuvieron importantes reconocimientos en distintas ferias a nivel mundial.

«Fuimos muy afortunados en haber encontrado estas tierras vírgenes en Valle Azul. También en haber descubierto en la zona de Mainqué viñedos con más de 50 años de vida que nos permiten obtener uvas de muy buena calidad y en base a ellas elaborar vinos de gran calidad», señaló Noemí Marone Cinzano.

La condesa, que reparte su permanencia en Argentina, Europa (donde tiene bodegas con historia centenarias) y Estados Unidos, recibió a Río Negro en el establecimiento.

Allí, exactamente en Valle Azul, se encuentra instalada de la bodega Noemía de la Patagonia. Pero esto no se agota en la elaboración de exquisitos vinos, porque además sumaron cinco hectáreas de viñedos que crecen rodeados por jarillas y alpatacos, propios de la vegetación autóctona de la meseta.

El Método

«Con Hans la idea fue siempre la de mantener un volumen de producción acotado, debido a que el sistema de elaboración que se utiliza es casi artesanal, con la mínima intervención de la tecnología», comentó al apuntar que si bien cuentan con sólo cinco hectáreas en Valle Azul, se está proyectando ampliar la zona implantada.

El método de elaboración para los tres marcas que producen (Noemía, es la principal, J. Alberto y A Lisa) es artesanal. El desgranado de los racimos se hace a mano y luego se utiliza una prensa para obtener el mosto y vinos que se fermentan en pequeñas piletas, que luego se trasvasan por gravedad a barricas de roble donde se estacionan los vinos por dos años.

«En este momento estamos saliendo al mercado con los vinos que se comenzaron a elaborar en el 2007. Es un esquema que se ha mantenido en el tiempo. Es decir que, como mínimo, elaborar un vino de muy buena calidad nos lleva este tiempo», destacó Noemí Cinzano.

Remarcó la condesa: «Esta región tiene condiciones óptimas para producir uvas de muy buena calidad. Y sobre la base de estas uvas obtener vinos de alta gama. Este año en particular también ha sido bueno por las condiciones climatológicas, aunque se ha sufrido con las altas temperaturas que se han mantenido prácticamente desde la primavera».

Retracción

En relación con los efectos de la crisis económica mundial sobre el consumo, la empresaria italiana comentó: «Genera una incidencia en la venta, aunque hemos visto que los cambios de costumbre de la gente en todo el mundo no están afectando de manera seria a los vinos».

En este sentido apuntó que ante la crisis los primeros recortes que se realizan son sobre todo salidas nocturnas a restaurantes, las vacaciones o bien la compra de ciertos artículos.

«Pero precisamente por este cambio se está dando que la gente permanece más en sus casas. Y cuando lo hace se junta con familiares o amigos. Y en esas ocasiones comparten una botella de vino de buena calidad».

Por otra parte, indicó: «Como dije, esta zona reúne condiciones óptimas para producir uvas y elaborar vinos que son muy bien reconocidos; existe aquí una tradición en este sentido, y hay mucha gente interesada en hacer inversiones, aunque por el momento no las están llevando adelante».

Al mismo tiempo remarcó algo a lo que asigna gran importancia: «En la región hay bodegas que están dedicadas a la elaboración de vinos de muy buena calidad. Es a lo que se debe tender: hoy el mercado internacional requiere de este tipo de vinos».

La historia de la Bodega Noemía de la Patagonia comenzó en el 2000, cuando a partir del asesoramiento que realizó Hans Vinding-Diers a la bodega Canale se «enamoró» de los vinos que aquí se elaboran y comenzó a buscar un lugar para establecer junto a Noemí Marone Cinzano una bodega propia.

El proyecto original era radicarse en la zona al sur del río Negro, en la zona de Paso Córdoba. Pero distintos impedimentos en la adquisición de las tierras hicieron que comenzaran a buscar otras alternativas.

Mientras tanto, con la producción de alrededor de una hectárea de uvas Malbec con más de 50 años de vida en la zona de Mainqué, comenzaron a elaborar vinos en una antigua bodega ubicada a la vera de la Ruta 22 en General Roca.

Al mismo tiempo surgió la oferta para la compra de 200 hectáreas de tierras vírgenes en la zona de Valle Azul, donde rápidamente se comenzó a trabajar tanto en la construcción de la bodega como en la plantación de cinco hectáreas de viñedos.

Cuentan con un sistema de riego por goteo debido a la aridez del paisaje.

Nueve años más tarde, ese proyecto ha logrado importantes reconocimientos a nivel mundial. Y es visitado por especialistas de distintos puntos del planeta interesados en conocer la ubicación y los métodos de elaboración de los vinos.

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