Flichman: El barrio de los viñedos de Las Barrancas

06/12/10
Fuente: Diario Los Andes | Miguel Títiro.

Barrio FlichmanSeis kilómetros al este del puente sobre el río Mendoza aparece el barrio, algo solitario, habitado por gente solidaria y muy trabajadora. La sección Por los Barrios visitó días pasados el sureño e histórico distrito maipucino de Las Barrancas, para recoger la historia del barrio Flichman, el primero de esa zona próxima al río Mendoza y que en el pasado remoto estuvo habitada por tribus de la cultura huarpe. Se trata de un conjunto de casas -40 en total- levantado al costado de la ruta provincial 14, o carril Barrancas, que lleva el nombre de la familia que creó un emporio vitivinícola de primera magnitud, conocido en el país y fuera de sus límites. No hay otro barrio por la zona y sí muchas propiedades rurales, en las que todavía obreros y encargados tienen vivienda, cedida por los patrones, dentro del perímetro de esas estructuras agrarias.

El barrio es amable, pequeño, rodeado de vastas extensiones de campo inculto y con la vecindad de grandes establecimientos. Una de sus características es que por allí todos se conocen y tratan de empujar en el mismo sentido, aunque -y dicho por algunos de sus componentes- «a veces nos dejamos estar y no trabajamos por la comunidad como deberíamos».

La barriada se inauguró el 24 de agosto de 1996, cuando Francisco «Chiqui» García mandaba en de Maipú, y Arturo Lafalla ocupaba el sillón de San Martín.

Los adjudicatarios eran, en su mayoría, obreros vitivinícolas, en su condición de trabajadores de viña o de bodegas. Al terreno para levantar los hogares, de 10 hectáreas de superficie, lo donó el empresario Isaac Flichman, con la condición de que los primeros destinatarios de los lotes fueran sus empleados y luego se diese cabida a otros lugareños.

Así ocurrió y tras las habituales idas y venidas que anteceden a la construcción de un barrio, la cooperativa que impulsó el proyecto, llamada Reconstrucción Barrancas, inauguró el conglomerado. El agente movilizador fue el IPV, mientras que el municipio actuó como organizador de la demanda de la comunidad.

«La construcción fue bastante rápida para la época. Lo que nos demoró fue lograr la personería jurídica de la institución intermedia y la obtención del préstamo para construir», recuerda Raúl Oscar Salvador (53).

Los proyectistas tuvieron en cuenta que los moradores habían vivido siempre en espacios grandes dentro de las fincas, y por eso los lotes alcanzaron generosos 450 metros.

Un poco alejado

El barrio queda lejos de los centros urbanos, pero no es motivo de queja para los adultos de la zona, aunque sí entre los jóvenes, que emplean mucho tiempo para ir a estudiar o trabajar, a la ciudad de Maipú o en la capital. A la plaza 12 de Febrero hay 25 kilómetros; 50 km a la ciudad de Mendoza y 18 km a Luján de Cuyo.

«Los micros (grupo 10, empresa Maipú) pasan con cierta frecuencia, pero hay que hablar de viajes de 1 hora ó 1 hora y 40 minutos, según el destino», pondera Gimena Salvador (24), que se está preparando para ser operadora en PC.

Los abastecimientos de los elementos de la canasta familiar se logran yendo a los supermercados maipucinos, pero no faltan los proveedores que llegan al barrio, como soderos, verduleros, panaderos y otros repartidores. Rubén Devia llega con pan desde Palmira, aunque, claro, en el camino también tiene otros clientes.

Lo que todos lamentan es que la zona perdió la única estación de servicio que había por allí, a la salida de la curva del puente sobre el río Mendoza, de la familia Olivieri. Un asalto terminó con la vida de uno de sus dueños (José), en 1995, pero en la década actual las cosas no mejoraron, siguieron los robos y las dificultades, que decidieron el cierre del comercio hace unos 5 años. Tampoco se utiliza más el popular circuito de motocross y speedway, escenario de memorables carreras.

A unos 2 kilómetros al sur, se encuentra el pueblito de Barrancas, ubicado en la calle El Alto, un lugar muy pintoresco, aunque con menos residentes que el Flichman.

El barrio, como se ha señalado, es de 40 unidades, que obviamente no solucionan el problema habitacional de Barrancas. En tal sentido, se aguarda la ejecución de la segunda parte, con igual número de domicilios, para lo cual no faltará espacio, ya que hacia el norte hay mucho terreno disponible, siempre dentro de los límites de la donación de Flichman, que casi llega al río Mendoza.

Un equipamiento más del conglomerado rural es su playón deportivo sin techar, que hicieron los lugareños merced al Plan Participación Activa y Responsable (PAR). El próximo paso es tratar de que les hagan un salón comunitario, como existen en muchos barrios del Gran Mendoza.

Las grandes firmas

Además de Flichman, en las cercanías se encuentran otras importantes firmas, como Pascual Toso, Bertona, Agostino, Martelén (creada por Arturo Furlotti) y varias bodegas chicas y artesanales. También hay un criadero avícola y el paraje es sede de la Planta de Residuos Sólidos Urbanos; modelo de gestión en materia de resolver el problema de la basura.

El único club deportivo de la jurisdicción es el Martelén, con mucha actividad de partidos de fútbol los sábados y domingos. También posee una escuela de ese juego y un ballet folclórico.

El patrimonio

El municipio llevará a cabo distintas recuperaciones patrimoniales. En esta zona de Barrancas se harán mejoras y refuncionalización de tres sitios muy valiosos: la plaza, la capilla de Nuestra Señora del Rosario (data de 1807) y el cementerio. Según el delegado municipal, Victor Hugo Romero, esos trabajos en proyecto están en proceso de licitación.

El creador del Caballero de la Cepa

Se ha explicado que la donación de las tierras para hacer el barrio se debió al diligente y visionario empresario del vino, Isaac Flichman. La finca y la bodega con ese nombre fue construida en 1883 (el mismo año que surgió Los Andes). El pionero fue don Sami Flichman, secundado en el tiempo por su hijo Isaac, quien realizó estudios enológicos en Francia y los aplicó en la producción de vinos finos. Producto de esos conocimientos fue el celebrado Caballero de la Cepa.

En 1985 Isaac dispuso la cesión del predio para levantar las casas. «Fue una actitud solidaria», dicen los mayores que recuerdan a este hombre (fallecido en 1989) y a su delicada esposa, la destacada artista plástica y narradora literaria, Rosalía Livinsky (murió en 1992).

En 1998 se produjo la adquisición de la firma por parte del grupo vitivinícola Sogrape, perteneciente a la familia Guedes, empresa vitivinícola familiar de Portugal.

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