Hay alerta por pérdida de competitividad

04/07/11
Fuente: Diario de Cuyo.

competenciaCasi como las dos máscaras de la vida cotidiana, en la vitivinicultura se viven alegrías y angustias. Mezcla de alivios en el consumo interno porque se vende el 80% de la producción a valores que corren cerca de la inflación, y preocupación por el panorama que insinúa el mercado exportador, por las buenas diferencias por los precios en verdes y euros. Fronteras adentro los industriales se pueden defender más o menos de los costos internos retocando precios cerca de la inflación, pero en los mercados mundiales sienten que les sube el piso de los costos internos, contra un techo inmóvil de los precios mundiales. En el balance de los primeros 5 meses del año, el INV puso sobre la mesa los datos del consumo interno: 7% de aumento en los volúmenes comercializados en total y recuperación de mayo 2011 respecto a igual mes del año pasado (23,5% más) y superación respecto de abril pasado (3,58%).

En las exportaciones, en cambio, bajaron los volúmenes del vino fraccionado (-4%) y mejoraron claramente los envíos de vino a granel (55% más en los caldos sin mención varietal, por ejemplo y 17% más en los que llevaban mención varietal). Es decir mejoraron los volúmenes de vinos sin identificación ni regional ni varietal, que es buena noticia pero que no deja huella de calificación propia. Otro que se anotó en la lista de las alegrías es el mosto concentrado, que vendió 8.500 toneladas más que en los 5 meses del magro año pasado y que cerró el período con una suba del 27% en volumen total exportado (a precio buenos y estables, por otra parte). Pero en los encuentros de análisis y perspectivas, los ‘referentes‘ exportadores coincidieron en que el ‘alto riesgo de que el ritmo inflacionario evolucione muy rápido y que la industria del vino no pueda acoplarse a esos cambios’’. Por eso concluyeron en que la competitividad de las empresas está en peligro y por ende (los precios mundiales son poco menos que intocables) peligran mercados en el exterior. Todos se quejaron de la inflación acelerada y el dólar devaluado.

Asedio exterior

Hay una señal que ha empezado a preocupar al mundo vitivinícola de la región argentina: el ingreso cada vez más notorio de vino español en los niveles medios hacia la alta gama, en los segmentos de los $30 a los $500 la botella, precio de venta al público. Se trata de una gama muy amplia y de muy buena calidad, producto de una fuerte reconversión que le demandó años de estudios y análisis a los españoles. Ahora han salido a comerse al mercado, ya que históricamente los vinos españoles sólo tuvieron un ingreso muy fuerte en EEUU y Gran Bretaña. Esa política agresiva de conquistar mercados -altamente subsidiada por el Gobierno español-, la están trasladando hacia todos los países. Otros analistas no parecen muy preocupados: sostienen que la entrada de esos vinos es aún ínfima. Pero, el río empezó a sonar, advierten.

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