La fórmula del éxito

23/05/12
Fuente: Revista Bacanal | Alejandro Iglesias.

ArgentinaWineAwards[1]Desde 2007 se realiza anualmente el Argentina Wine Awards, un concurso de vinos que incluye un seminario llamado “Vinos y estilos exitosos”. Durante este highlight del evento, un panel de profesionales debate acerca de los vinos que espera el mundo y da su opinión acerca de las etiquetas locales. En esta ocasión, el jurado estuvo formado por doce reconocidos enólogos internacionales que trabajan en siete diferentes países productores. Tras catar a ciegas 733 vinos de 146 bodegas, estos expertos debieron enfrentar un público con más de 400 personalidades de la industria ansioso por escuchar sus comentarios. ¿Está la Argentina en la buena senda, haciendo los vinos que quiere el mundo? ¿O transita por un camino equivocado?

Divididos en dos paneles, cada uno dio su parecer acerca de los vinos evaluados. Lo interesante es que, en la mayoría de los casos, la conclusión fue la misma: según estos expertos, la Argentina abusa del roble y los niveles alcohólicos en sus vinos, algo que atenta contra la tan buscada -y comunicada- expresión del terroir y la identidad. Inmediatamente, tanto en las redes sociales como en el mismo recinto, la industria local expresó su opinión al respecto. Y lo hizo con algo de sorpresa y bastante ironía.

Menos madera y alcohol = éxito

Esto del alcohol y la madera no es nuevo. Ya desde hace unos años muchos medios especializados, tanto locales como internacionales, aseguran que “el consumidor de hoy” prefiere vinos con importante identidad frutal, bajo nivel de alcohol (cercano al 12,5%, Argentina trabaja por encima del 13,5%) y cada vez menos intervención del roble. Hasta aquí, estas conclusiones, que son las mismas de los expertos en el AWA, parecen dar forma a cierta fórmula del éxito, que la industria global debería seguir para triunfar. La cuestión, y el debate, surge de que para muchos esta teórica fórmula no parece reflejar lo que realmente sucede con mercados y los vinos argentinos. Es decir, no queda claro si son realmente los consumidores los que buscan esa ecuación, o los expertos los que aseguran esto sin prestar atención a la realidad que marcan los consumidores.

Si observamos las estadísticas locales, cada año cosechamos más tarde (esto resulta en niveles alcohólicos elevados) e importamos más barricas. Así y todo, cada vez exportamos más vinos. ¿De qué me hablan?”, dice nada menos que Daniel Pi, Chief Winemaker de Trapiche. “Este tema ya cansa… ¿Qué hay de la diversidad o el derecho de hacer vinos que triunfen en el mundo? ¡Si todos los vinos fueran de 12,5 de alcohol, frescos, orgánicos y biodinámicos, esto sería un embole!”, concluye este enólogo más preocupado por la opinión que demuestra el consumidor al comprar, que por los dichos de “los profetas del vino que no representan las preferencias del mercado”. A la vez, es necesario recordar lo declarado por Marcelo Pelleriti, enólogo de Monteviejo, meses atrás en “Bacanal”: “La identidad del terruño argentino se traduce en vinos potentes … quienes critican la concentración y el alcohol, me tienen podrido”.

Esto que dice Pelleriti refiere a las condiciones ecológicas locales. Los vinos argentinos son alcohólicos como consecuencia de un terruño donde el sol es protagonista (hay muchos más días de pleno sol en Mendoza que en Francia…), y si a esto sumamos un clima continental, bajas precipitaciones y suelos áridos es casi imposible lograr una buena maduración a niveles bajos de azúcar (que posteriormente se traduce en alcohol). Es decir, si la uva se cosecha madura, los vinos locales tenderán al alcohol alto. Pero, sobre todo, hay que resaltar que no se trata de vinos desequilibrados, sino de vinos con carácter y temperamento, que soportan dignamente un prolongado período de paso por barrica.

En cuanto al uso del roble, está demostrado que el consumidor percibe los aromas y sabores de la madera como un parámetro de calidad del vino. “Incluso, cuando un consumidor gasta unos pesos más, casi que exige las notas ahumadas de la barrica”, aporta Matías Michellini, de Passionate Wines, que, a diferencia de sus colegas, prefiere vinos más delicados, aunque confiesa: “El vino se debe vender; y si el mercado te demanda un estilo tenés que satisfacerlo. La Argentina aún esta en un proceso de posicionamiento de sus vinos, no es momento para experimentar”.

Entonces, ¿ser exitoso es un pecado? “¡Para nada! Está claro que, a veces, ciertos estilos pueden parecer comerciales o adaptados para determinados mercados, pero de mis decisiones dependen unas 1.350 familias, y eso también hay que entenderlo. Hacemos vino para venderlo”, dice Alejandro Vigil, de Catena Zapata, y agrega: “De todas maneras, agradezco el aporte de estos expertos, no debemos estar a la defensiva o enojarnos. Hay que tener la mente abierta a estas opiniones. Puede que nuestro estilo actual sea como dicen, pero en esto no hay una única receta. Recién estamos empezando y es bueno escuchar”.

And the winner is…
Pero la brecha entre lo que los expertos dijeron no sólo se nota con respecto a lo que los consumidores eligen, sino, incluso, con respecto a lo que los propios expertos premian. El AWA, organizado por Wines of Argentina y COVIAR, culmina con el gran cierre: la entrega de los premios a los mejores vinos, donde el galardón mayor son los Trophy, siguiéndole las medallas de oro, las de plata y finalmente las de bronce.

Así, durante la ceremonia de clausura las sorpresas y el debate tampoco estuvieron ausentes, ya que -en opinión de muchos-, este jurado que había sido tan severo durante el seminario terminó premiando a vinos cuyos estilos estaban claramente definidos por el alcohol y largas crianzas, incluso en algunos de los blancos.

De un total de 733 muestras, 88 recibieron oro y, de éstas, 18 fueron Trophy (máxima distinción). Claramente los tintos fueron las vedettes, entre los que destacó el Malbec, seguido por el Cabernet Sauvignon, los blends y la Bonarda, todos con importante concentración, alcohol marcado y pasos por barrica que difícilmente hayan sido menores a los 10 meses. “Al final premiaron lo que castigaron…”, dijeron muchos al irse.

Todavía queda mucho por discutir. Habrá que ver si es cierto que el mundo quiere vinos con menos alcohol. También habrá que ver hasta dónde un país debe hacer “lo que el mundo quiere”, aun cuando eso atente contra una calidad natural del terruño. Pero hay una sola cosa que, por ahora, nadie discutirá: hoy por hoy, el estilo local está definido por el alcohol y la barrica. Y mientras esta ecuación sea exitosa, nadie pensará cambiarla.

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COMMENTS (15)

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    Una lástima que nosotros los periodistas compremos así, tan fácilmente, el discurso de que «en Argentina, por sus condiciones ecológicas» sólo se pueden hacer vinos alcohólicos, cuando eso no es cierto o, al menos, una verdad a medias dependiendo del vino que quieras hacer. Y el vino que hagas está relacionado con la idea de satisfacer al mercado. Una pena, por cierto, que no se cuestione la idea de sólo satisfacer al mercado, como el artista que pinta de cierto color porque hace juego con las cortinas del living del tipo que le podría comprar sus cuadros. Este periodismo no ayuda.

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      Que manera de confundir a la gente!!! el que lee esta nota puede creer que mi amigo Matias Michelini hace vinos con alcohol alto y mucha madera, que sus vinos se basan en una mera necesidad del mercado, bastante lejos está de la realidad. Lamentablemente el que escribió esto ni debe conocer los vinos de Passionate wines. Tenemos que ser mas profesionales, porque no solo que no ayuda, sino que entorpece.

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      Alejandro Iglesias mayo 28 2012

      De Alejandro Iglesias.

      Estimados todos, me sumo recién hoy ya que primero esperé tener la oportunidad de hablar con la única persona en condiciones de estar furiosa y aclarar lo ocurrido: Matias Michelini. Aquí no hubo mentiras. Con los amigos uno habla relajado, se abordan muchos temas y de ahí surgió una lectura que no fue la esperada.
      Como caballeros hablamos, nos escuchamos y continuamos siendo amigos. Ninguno de los dos está a favor del escándalo que aquí se expone, por lo tanto esperamos que su artífice se encargue de ponerle fin.
      En cuanto al artículo, no es sólo mi posición acerca de la industria vitivinícola actual, sino la de muchos de sus protagonistas. Argentina NO copia recetas, sino que logró una bien propia que define un estilo auténtico y a la vez exitoso.
      De una vez por todas se debe entender que ÉXITO, MARKETING y COMERCIAL no son malas palabras para el vino. En todas las actividades cada uno las usa como le parece. Salvo en las dictaduras donde la cuestión debe ser muy diferente. Aquí estamos hablando de una industria que trabaja en LIBERTAD. Quien quiera hacer un vino de 18 grados que lo haga y quien quiera hacer uno de 11 también. Será el consumidor quien le suba o baje el pulgar, ningún profeta o gurú podrá cambiar eso. Si alguien se siente SUPERIOR a ellos es su problema…
      Quien crea que un enólogo sigue los mandatos Parker o el mercado sólo compra según los gustos de Wine Spectator o Iglesias esta subestimando al gran protagonista, el consumidor.
      El constante contacto con compradores y personas que disfrutan del vino me permite aprender qué gusta y qué no, un resultado muchas veces diferente a mis gustos. Es así como más se aprende, no sólo de vinos, sino también comprender que jamás nadie tendrá la verdad absoluta en estas cuestiones. Hay que transitar el llano…
      Por otro lado no olvidemos que esto es una industria y es necesario vender cuando se puede. Como dicen en fútbol: equipo que gana no se cambia. Esto no quita preparar un equipo suplente para el futuro, cosa que hoy sucede.
      Ahora bien, este estilo no debe gustarle a todos, pero de ahí a pensar que es equivocado ya es otro tema.
      Si estar de acuerdo y feliz con la actualidad del vino argentino es ser complaciente les aseguro que no me avergüenza. Tengo una trayectoria, no muy extensa por cierto, que me permitió ganar el respeto de colegas, profesionales, bodegueros y lectores. Discuto y debato con todos sin inconvenientes. De hecho me gusta. Jamás intentaré vender a la fuerza ninguna idea. Soy permeable, no fanático. El fundamentalismo me altera por su falta de sensibilidad para entender los matices de las cuestiones. Cuando viene con arrogancia y mala leche, mas todavía.
      Agradezco a todos por leer la nota, permitirme reforzar el vínculo con un amigo y demostrar interés por el mismo ámbito que me apasiona. Agradezco a los que me llamaron, a los que me apoyaron y defendieron.
      Nos seguimos leyendo y debatiendo, es la única forma de crecer.
      Alejandro Iglesias

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      Alejandro Iglesias
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    Matias Michelini mayo 24 2012

    Gran parte de este articulo es una mentira engañosa, por lo menos la parte donde me mencionan. Quien me conoce sabe que nunca yo pude haber dicho tal barbaridad. Esto es periodismo mediocre, el resto es vino, la mas maravillosas de las bebidas que Dios solo pudo crear.

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    Ciertamente Argentina, como Chile y todos los países productores del Nuevo Mundo, buscan su camino…pero el afán comercial y la maldición marketinera, lo que le está es haciendo daño…El negocio manejado desde Londres y Nueva York, tiene mucho que ver…Pero no es cierto que todo el vino argentino es madera y alcohol…Grandes marcas imponen tendencias en estilos y gustos, con tal que el vino se venda, es la realidad de su negocio, desvirtuando posibllidades de tipicidad y la fuerza expresiva de otras experiencias no tan conocidas en los mercados de exportación…es bastante probable que el nuevo vino argentino, ese que tiene no más de 15 años buscando su identidad, esté mejor reflejado en experiencias personales pequeñas, más osadas, valientes, que aunque también tienen que vender su vino para vivir, no se entregan a los mandatos muchas veces impuestos por su importador en cualquier parte del mundo…
    La prensa complaciente, puede a la larga ser el peor aliado de cualquier país productor….Wines of Argentina, a veces, en su afán de crear marca país (cosa que debe seguir haciendo), abusa tendenciosamenteen en crear matrices de opinión incorrectas, sesgadas, poco rigurosas, con tal de «ayudar a vender» el vino argentino…Cuidado…Dejemos que siga corriendo la película de la nueva realidad del vino en Argentina, que lo que tiene es que respetarse a sí mismo, y no tratar de vender su alma al diablo…¿»Vino que pide el mercado»?…¿quién lo sabe, quién tiene la última palabra?

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    Felicito a Alejandro por la nota, tiene el rigor periodístico necesario para transmitir lo que sucedió en AWA12, sin lecturas, sin posiciones tomadas.

    Plantea un final abierto en el que invita claramente a seguir debatiendo sobre el tema: «…Todavía queda mucho por discutir. Habrá que ver si es cierto que el mundo quiere vinos con menos alcohol….»

    Y culmina con una afirmación respaldada por las estadísticas que a esta altura de los acontecimientos son de público conocimiento: «…Pero hay una sola cosa que, por ahora, nadie discutirá: hoy por hoy, el estilo local está definido por el alcohol y la barrica. Y mientras esta ecuación sea exitosa, nadie pensará cambiarla…»

    Son absolutamente desproporcionadas las adjetivaciones que sobre este artículo se vierten en los comentarios. Qué poco acostumbrados al debate constructivo están algunos!

    Salud, Viva la Vida, Viva el Vino!

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    José, José, José… El depositario de ese rigor periodístico está siendo cuestionado por sus propias fuentes que lo acusan de mentiroso. Pero en fin, ese tema ya es otro. El punto central aquí es el periodismo complaciente, soba lomo, que no cuestiona, sino que actúa como relacionador público, sin medir consecuencias, sólo subiéndose al carro de la momentánea victoria. Cito: «Pero hay una sola cosa que, por ahora, nadie discutirá: hoy por hoy, el estilo local está definido por el alcohol y la barrica. Y mientras esta ecuación sea exitosa, nadie pensará cambiarla…” Sabes lo negativa y peligrosa para el vino argentino que es esa frase, dicha aquí como una gran verdad que nadie puede discutir? José, José, José… tú dedícate a la poesía arjoniana que te queda tan bien… Saludos!

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    Si la contracara de un periodismo positivo, al que usted llama «complaciente» es
    el «periodismo» que maltrata a los hacedores del vino,
    el «periodismo» que necesita generar polémicas berretas,
    el «periodismo» que pretende ser mas importante que los propios vino,
    el «periodismo» que no conoce los límites y se involucra con actores de la industria,
    el «peridismo» que habla desde verdades de utilería,
    el «periodismo» que anda con cuentos a las espaldas de los profesionales,
    el «periodismo» que tiene intereses económicos en la industria,
    el «periodismo» que se asocia con pares de los que critica,
    el «periodismo» de la soberbia,
    el «periodismo» de la arrogancia,
    el «periodismo» de la ausencia de sensibilidad y empatía.

    Disculpe mi arjonismo Monssieur Tapia, prefiero otro periodismo… («vamos aclarando el panorama» diría su admirado Arjona)

    Viva la Vida, Viva el Vino…

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    José, José, José… Veo que no te has tomado la píldora hoy. Mira, escríbele a Gabriel Bosso (Gabriel@vinorama.cl), el productor general de vinorama (mi empresa editorial) en Argentina y dile que te mande un detalle de la cuenta corriente, pídele todo. Y si encuentras fondos cuyo origen no es el puramente editorial, por favor, vuelve a esta página y revélalo. Y así todo el mundo sabrá de mis «intereses económicos» en la industria. Yo, por mi lado, te puedo mandar facturas en las que se da cuenta de lo que he gastado en compra de uvas, arriendo de bodega, etc. Por favor, dale. Me acusas de algo grave, así es que necesitas pruebas. Te las estoy dando. Dile a gabriel que te contacte con mi contador en Mendoza. Que él te muestre «mis sociedades». Vamos. Te espero.

    Y sí, es verdad, hago vinos con Michelini. Pero sabes por qué los hago? No sólo para perder mucho dinero, sino que también para que luego mis fuentes no se rían en mi cara y me digan, por ejemplo: «En Argentina es imposible hacer vinos de bajo alcohol» Mi inversión en vinos, en comprarlos, en hacerlos, tiene como meta hacer periodismo en serio. Y responder, por ejemplo: «No, eso no es verdad. Yo he hecho vinos de 11.5 en Mendoza y sí quedan ricos. Así es que hablemos en serio, vale?» Entiendo el conflicto de interés con Michelini, lo asumo. Pero lo que gano como periodista es mucho, mucho más que eso. Te digo yo algo sobre tu trabajo con enólogos en radio? Me pongo a pensar en los conflictos de interés que eso implica? No, José. Yo hoy sí me tomé la píldora.

    Y los bufones, José. La vida de los bufones. Tienen que tener la frase ingeniosa siempre, tienen que tener el chiste preparado, la poesía linda para que el rey se entretenga, para que suelte la carcajada. Porque si eso no sucede, les cortan la cabeza, tal como suena. No me gustaría estar ahí.

    Te acuerdas cuando te encaré en Mendoza? Cuando te pedí que me dijeras a la cara todos los insultos que me mandas por redes sociales? Te acuerdas de tu sonrisita? Te acuerdas de que quisiste darme la mano? Te acuerdas lo que te dije. Esa sonrisita, José.

    Escríbele a Bosso. Pídele pruebas. Mi periodismo es frontal, José. Y todo lo que digo, se los he dicho en la cara a los Manchón, a los Pelleriti, a las Celeste, a los Pi, a los Vigil. Y a ti. La diferencia es que tú creíste que tu sonrisita de bufón, que tus frasecitas ingeniosas, que tus versitos de cuarta, te iban a salvar. Pero no. No fue el caso.

    El periodismo de ese Iglesias es complaciente. Y eso no va a ayudar. Los relacionadores públicos no ayudan. Y menos si no contestan a las acusaciones que se les hacen como, por ejemplo, mentir, falsear dichos de sus fuentes.

    Y Daniel. Mira cómo te hemos energizado tu página!!! Me la debes. Ja! Abrazo

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      No paro de aprender. No puedo estar más que contento con esta payada enológica, que siga el baile, ja!
      Abrazos
      Daniel

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    Señor Tapia,
    Lamento que deba tomar píldoras, yo jamás las he necesitado, mis píldoras son mis amigos, la gente que me rodea, mis hijas, la literatura, la música…. Tantas razones para ser feliz, no sabe!
    En relación a las acusaciones que me endilga (sin no entiende esta palabra búsquela en el diccionario, como decía una amiga «la ignorancia es atrevida») por qué se ataja?, las tomó como propias? O es que usted jugaba de arquero en su equipo de Chile? Jugaba usted al fútbol? Tenía amigos? Ganaron algún partido? No, Tapia, no necesito mirar números de nadie, yo he decidido vivir de otra manera!

    Comparto con usted, respecto a los bufones, absolutamente comparto con usted… Nada que decir al respecto. Eso si, vio que reyes ya quedan pocos, y los que quedan, están devaluados por matar elefantes en el África…

    En relación al suceso de Mendoza, Ud. No encaró a nadie, yo (como el caballero que soy) a pedido de Fabricio Portelli, decidí hablar cara a cara, lo esperé y cuando apareció, mirando al piso, «exigió» que yo le pidiera disculpas. Ante mi negativa, que se lo dije en la cara mientras Ud. miraba al suelo (conozco a los de su raza, en mi barrio le llaman cobardes) Ud. Se dio media vuelta y se retiró mientras me quedé lamentando el suceso con un apenado Portelli. Esto lo comento, aún habiendo decidido no hacerlo, por Ud. haberlo hecho público). Ah, yo sonreí? Me habrá causado gracia! Y soy una persona bastante alegre siempre, los que me conocen se lo podrán comentar, porque Ud. Jamás se sentará en mi mesa ni beberá de mi vino.

    Finalmente quiero decirle Sr. Tapia, que sus gustos de vinos, me tienen sin cuidado, sus elecciones de vida, más aún, su necesidad de píldoras, me son intrascendentes, su pluma, me parece menor y sus aportes, profilácticos (www.rae.es). Eso si, sepa que siempre que usted opine desde verdades de barricada, intente desmerecer el trabajo de un profesional, hable desde una posición fascista, mutile las alas de alguien que no hace daño, someta al vino argentino a sus cítricos argumentos, ahí estaré para debatir. Yo no soy, ni quiero ser, ni me pingo el traje de periodista, sólo soy un tipo al que le gusta expresarse y que el vino es imprescindible pasión, pero no la única, tengo mucha vida en mi vida además del vino! Siempre hablaré desde la opinión democrática (que a Ud. tanto le cuesta), porque vivo en un país en el que opinar, es un derecho!

    Gracias por tomarse el tiempo de leer mis versos, mis frases, mis opiniones, sus sentencias (una vez más fascistas) engrandecen mis palabras, imagínese que le gustaran a un tipo como usted, me pondría en aprietos!

    En relación a su idea de salvación, yo jamás pretendo salvarme, el confrontar con usted sin temores es una clara demostración de eso. Pero mi intimidad usted jamás la conocerá Tapia, sólo la comparto con gente sensible que no tiene necesidad de construir poder, ni de intentar humillar sin bancarse que le respondan, no hay fachos en mi hermosa vida…

    Ey Dani… Gracias por publicar!!! Siempre es un honor volver a argentinewines.com !!! Gente amiga que escucha buena bossa y combate a la rancia derecha asesina!

    Ah, me olvidaba, es muy triste no entender la diferencia entre ser un personaje respetable y respetado a ser un «mal necesario».

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    Ha estado entretenido, eso es verdad Daniel. Y cuántos paquetes de pop corn te has mandado leyendo los comentarios? Goloso!

    Por mi parte, he quedado pasmado con las respuestas de Bahamonde e Iglesias. El primero tiene una forma alucinante de distorsionar la realidad, aunque nada fuera del tono de los payasos. Y, el segundo, una ingenuidad que te la encargo. Ya se le va a pasar. Aunque no lo neguemos, Daniel: nosotros que estamos viejos, dime que no envidiamos esa ingenuidad, esa forma angelical de ver las cosas. El tipo de profesionales que aún se cree eso de que en el mundo del vino sólo hay buenas personas. Te acuerdas cuando creíamos en eso?

    Antes de que Bahamonde saliera al rescate (con sus molotov de acusaciones sin fundamento y que se ha negado a probar) mi primera intervención aquí fue para alegar por el periodismo chupamedias o, mejor, «positivo». El que no propone ni critica, sino que acata; el periodismo que compra todo lo que le venden y que no cuestiona. La discusión podría ir por ese lado. Aunque también por lo peligroso que es para el vino argentino enfocarse en el mercado (que es sólo un mercado, la verdad, el gringo) y borrar de un plumazo toda su historia, toda su tradición y su tremenda diversidad. Y el periodismo que aplaude eso, sin medir las consecuencias.

    He dicho y publicado que no estoy ni remotamente de acuerdo con los miedos de la industria al síndrome «Australia». Creo que voy a tener que revisar esa convicción.

    O también podemos seguir atacándonos, pero la verdad es que no creo que sea buena idea, sobre todo porque tanto pop corn te va a hacer mal, Daniel!!!

    Un abrazo y, tal como José lo ha dicho, yo también encantado de estar por estos lados.

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    Francisco Ribi mayo 28 2012

    Todo esto por el vino?? UFF
    La verdad en algún momento saldra a la luz y solo los auténticos sobrevivirán.
    Los «amigos» nuevos de la industria dejaran de llamarse, y juntarse en falsas comidas organizadas por conveniencia, los «tuit» ya no dirán «cenando con @enokii7869 con sus geniales vinos de mi super amigo.».
    Los falsos eventos solidarios, que obvio funcionan para dar donaciones temporales, cuyo objetivo principal es adular y ser adulado para la foto.
    La verdad saldrá a la luz y no me gustaria ser Uds.

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    Alejandro Iglesias mayo 29 2012

    Sr Tapia, en mi participación anterior (publicada hoy pero enviada con anterioridad) intenté responder acerca del debate que se disparaba. Pero hoy, nuevamente en mi hogar tras unos días fuera, recién puedo sentarme a leer con atención todo lo posteado. Le confieso estar más pasmado que Ud.
    Respecto a las declaraciones que adjudiqué a Michelini creo que ya hemos aclarado las cosas. Al menos yo estoy muy tranquilo.
    En cuanto al debate de la actualidad del vino argentino me encanta que se dispare, aún confío que es un excelente medio para aprender y crecer. Pero uno menos visceral seguro hubiese sido más eficaz. Debo reconocer que al hablar de mi “ingenuidad” logró invitarme a la reflexión. Quizás en algún tiempo más hasta podría darle alguna razón, o no. Quien sabe… Pero la verdad es que del modo en que se planteó todo es difícil intentarlo. Demasiada agresión y saña innecesarias desde mi punto de vista.
    Ud. mismo afirma que alguna vez confió que solo había gente buena en este ámbito, ¿Por qué no podría pasarme a mi? Espero me crea que es una pregunta sana. Si algún día veo las cosas diferentes pierda cuidado que recordaré esto y no dudaré en reconocérselo. Mientras tanto, pecaré de ingenuo.
    Como dije antes, no me avergüenza confiar en esta industria, en su gente y en su producto. Disfruto cada momento que me acerca al vino, incluso cuando no estoy de acuerdo en algo y surge el debate.
    En cuanto a los vinos, evidentemente me gustan los que Ud. crucifica. También me gustan los que Ud. admira, aunque me cuesta encontrar exponentes locales que disfrutar dentro de este estilo. De los otros, por suerte para mí, hay miles.
    Seguro me falte mucho por aprender de esta industria, me esfuerzo por conocer cada vez más. Viajo hasta donde mis posibilidades me lo permiten, compro tanto vino como puedo con el fin de descubrir y comparto mucho tiempo con colegas para aprender de ellos e intercambiar opiniones.
    Lo narrado en mi nota es (y Ud. lo sabe) una postura cierta para gran parte de la industria. Nada menos ajeno de la realidad. Como si fuera poco, días atrás se realizó una degustación a la que acudieron muchos enólogos y saqué el tema. Quería escuchar a los hacedores hablar al respecto. Conocer la opinión de las personas que desde hace décadas trabajan por el vino argentino y también la de los más jóvenes. La defensa por el estilo actual fue firme y hasta diría, unánime.
    Más allá de eso creo que todas las posturas pueden y deben coexistir. Llámeme nuevamente ingenuo si así lo desea.
    Por lo de mi postura complaciente, sepa que no comparto esa exigencia de criticar casi por deporte para demostrar ética, profesionalismo e independencia. Es más, me parece una postura muy forzada en la mayoría de los casos. Muchas veces me pregunto si los que asumen ese rol están a la altura de las circunstancias, si resisten un archivo, si lo hacen por despecho o sólo cuando les conviene. En este mundillo uno termina enterándose cosas que dejarían a más de uno en off side.
    Por suerte para mi, aún hay muchos interrogantes que alimentan mi entusiasmo de seguir aprendiendo y comunicando. Realmente espero nunca tener todas las respuestas. El aburrimiento y la arrogancia de los que pretenden tener toda la verdad siempre me asustó.
    Por lo pronto aquí estaré para cuando guste.

    José, gracias por el apoyo. Ahora, la inmolación realmente me deja sin palabras. ¡Que picardía que no se te podrá leer más a raíz de estos debates! Intenté buscarle una explicación. No la encontré aún. Al parecer quienes pregonan la lucha contra la obsecuencia sólo lo hacen cuando no es hacia ellos, en fin… vino por medio lo conversaremos pronto.

    Dany, yo no te felicito, al final de cuentas la culpa de todo es tuya. Mis primeras líneas recuerdo haberlas escrito por aquí hace ya unos años. ¿Te acordás? Igualmente estoy seguro no ser tu peor creación.
    Gracias por el espacio y por no cortarle las alas a nadie. Deberías dictar clases de libertad de expresión. Ya tengo alumnos para recomendarte.
    Hasta la próxima a todos, este tal Iglesias…

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    Querido Ale, siempre te comente a vos y a varios de tus colegas, que en este PAIS hace falta un periodista objetivo a la hora de opinar acerca de vinos, cuando uno lo intenta, siempre se va a encontrar con opiniones cruzadas. Lo más importante es ser fiel a una convicción y tener una filosofía clara a la hora de hacer periodismo.
    Quiero ponerle un paño frío a esta disputa o diferencia de opiniones. Quien crea que los vinos vinos argentinos deben ser como hace 20 años atrás, no entendió nada de este PAIS, tenemos ciertas ventajas climatológicas/edafológicas/eliofánicas, con respecto a otros países vitivinícolas del mundo y eso nos hace ser diferentes.
    Las exportaciones crecieron año tras año, gracias a que los empresarios vitivinícolas, junto con los hacedores de vinos, cambiaron el concepto de producir los vinos que se hacían hace 20 años atrás.
    Amigos nadie es el dueño de la verdad, ni de un estilo en particular, gracias a las distintas influencias enológicas que hemos tenido la suerte de experimentar, hoy Argentina ha llegado donde está. Siempre hay que tratar de innovar, buscar la perfección, pero no debemos perder el Norte de lo que es Argentina. Soy un agradecido al periodismo independiente, a los enólogos con identidad propia y a los consumidores curiosos que siempre buscan vinos nuevos. Espero que esto no cambie porque podría ser un error que pagaríamos muy caro.
    Un gran abrazo para todos y gracias por ser parte de tan preciada industria……….