Menos uva y más oportunidades

gal-246412[1]23/03/09
Fuente: Diario Los Andes | Luis Fermosel | Foto: Los Andes.

La naturaleza (hay menos uva) y algunas informaciones provenientes de Estados Unidos y de Canadá respecto de las posibilidades del vino argentino, han ayudado a bajar el pánico. La marcha de la cosecha y las posibilidades de exportación del vino argentino, fueron los temas centrales de las conversaciones que mantuvieron productores y bodegueros durante las reuniones mantenidas en los últimos días. Y, en esos planos, hubo coincidencias en el sentido de que habrá menos uva con relación a la pronosticada por el INV y en el hecho de que la crisis internacional puede terminar favoreciendo al vino argentino, siempre y cuando se aprovechan las oportunidades.

“Si uno mira la planta quizás no se dé cuenta, pero los tachos pesan 17 kilos”, dijo un productor de Rivadavia y, en ese mismo sentido, se expresó un bodeguero también de la zona Este. Según esas mismas fuentes, puede haber influido en la situación una helada del mes de abril, mientras desde el INV se indicó que fueron los fuertes y sostenidos calores los que provocaron que los granos de las uva no alcanzaran el calibre ideal.

Al decir de dirigentes de los sectores, la caída en la producción podría alcanzar un 30 por ciento y ello ha derivado en que se haya producido una fuerte movida en el mercado. Destacan que prácticamente “no hay” uvas de mesa para blanco escurrido o mosto y que también hay carencia de blanco de blancas.

“Más allá de lo que se afirma, en el sentido de que el operativo anunciado por el Gobierno fue el que influyó en los precios, la realidad también marca que son los propios bodegueros y mosteros los que ofrecen más por la uva, porque no consiguen”, dijo un dirigente de la zona Este.

También coinciden en destacar que, en el caso de los varietales, existe muy buen grado, hay mucho color y una excelente sanidad, lo que augura la posibilidad de que los vinos finos alcancen un alto nivel de calidad.

Si esas variables son bien manejadas, constituyen una situación ideal, en razón de que podrán mantenerse acotados los stocks, los que no superarían los 4 o 5 meses; se está produciendo una interesante diversificación a mosto (especialmente en San Juan), lo que llevaría a que se alcancen las 150 mil toneladas y la menor cantidad de uva permitirá absorber el menor crecimiento en las exportaciones, como está sucediendo con los blancos escurridos.

Más oportunidades

Los bodegueros habían finalizado el año pasado con la preocupación por conocer cómo reaccionarían los mercados ante la crisis internacional. La inquietud se diluyó en parte durante el seminario que se desarrolló en nuestra provincia y al que concurrieron periodistas norteamericanos y canadienses. Según los expertos, la crisis provocará que la gente siga tomando la misma cantidad de vino, pero se dirigirá hacia precios más accesibles.

Precisamente la franja de precios en que se mueven los vinos argentinos -entre los 10 y los 20 dólares- serán los que busquen los consumidores masivos, priorizándolos por sobre los franceses y otros europeos de mayor costo. A modo de ejemplo cabría señalar lo manifestado por un bodeguero durante la inauguración de la bodega que Walter Brescia inauguró recientemente en Agrelo.

Se indicó en la oportunidad que una empresa de capitales hispano-norteamericanos, con bodega en la zona de La Carrodilla, vendió a Estados Unidos, en un mes, el 30 por ciento del total que había exportado el año pasado. “El malbec está pegando muy bien en Estados Unidos”, destacó.

De todos modos, no sólo Argentina se verá beneficiada con la predilección de los consumidores hacia productos de precios más bajos. Chile, Australia y Nueva Zelanda están desarrollando fuertes campañas de promoción para “aprovechar” el nuevo panorama que presenta el mercado como consecuencia de la crisis.

Con relación al mosto, la preocupación se centraba en lo que podría ocurrir con el mosto chino, que es el fuerte competidor de la Argentina. Sobre el particular, el titular del Fondo de Transformación y Crecimiento, José Luis Alvarez, destacó el miércoles en la Legislatura que el impacto no había sido importante, que los precios no habían llegado al piso que se estimaba en un principio y que las ventas al exterior no sufrirían caídas importantes.

Cambios estructurales

Más allá de la situación de los mercados, las expectativas con miras a los próximos meses están centradas en el destino que se le dará a los 50 millones de dólares aportados por un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (que lo pagará la Nación) y los 20 millones de dólares que podrían ingresar como consecuencia de la baja en las retenciones a las exportaciones.

El objetivo principal es producir un cambio estructural en la vitivinicultura, incorporando a los productores a la cadena productiva.

De acuerdo con las primeras estimaciones -deberán limarse los detalles- se destinarían hasta 2.000 dólares por hectárea y hasta un total de 20 mil por productor, para que mejoren los viñedos o realicen la reconversión, con el compromiso de que se integren a una bodega por un plazo de 10 años, mientras paralelamente habrá créditos a tasas razonables a las bodegas para que se sumen al acuerdo.

Luego de aclarar que los créditos no estarán destinados a nuevas plantaciones, sino al mejoramiento de los viñedos, la fuente informante indicó que existirá un seguimiento exhaustivo de los créditos otorgados. También se estima que serán entre 8 y 9 mil los productores que se verían beneficiados y que actualmente se encuentran en riesgo por los niveles de calidad, de producción o por la falta de integración.

COMMENTS