Vino Toro: El brindis 115 de una marca histórica

03/06/11
Fuente: Diario Los Andes | Miguel Títiro.

int-389677[1]El vino Toro nació en 1896 de la mano de dos pioneros de la industria vitivinícola de Mendoza: Bautista Gargantini y Juan Giol. La vigencia de un clásico. Si algo es popular en Argentina es Carlos Gardel, y si el Zorzal Criollo le cantó al vino Toro, hay que deducir que esta marca es una de las más conocidas por la población argentina. Símbolo de la producción vitivinícola mendocina, ha cumplido nada menos que 115 años, ahora sostenido por la cooperativa Fecovita y antaño por la estatal Giol, «la bodega más grande del mundo». El siglo y 15 años de uno de los emblemas mendocinos, y maipucino también, arrancó en 1896, cuando dos pioneros de la industria madre local, el italiano Juan Giol y el suizo Bautista Gargantini, concuñados, fundaron la bodega La Colina de Oro, iniciando la venta del vino que recorrería hogares, pulperías, bares y otros lugares de expendio a lo largo y a lo ancho de todo el país.

¿Por que le pusieron el nombre del mamífero rumiante a ese vino de fines del siglo XIX? No está fehacientemente determinado, aunque se sabe que la marca “Toro” se registró en 1899, según el álbum del Centro Vitivinícola Nacional (1910).

El profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNCuyo, Hugo R. Ocaña, explica que el producto salió originalmente con el nombre de «Cabeza de Toro». Este investigador arriesga la hipótesis de que «el vino es vida, y por lo tanto debía contener vida: la que le da la madera viviente del roble o las manos del labriego».

Un antiguo gerente de la firma, Carlos Muñoz -hoy asesor del directorio-, hace referencia a que probablemente aquellos hombres de antaño buscaron asociar el producto que creaban a la fuerza y la potencia que transmite el animal de lidia.

Desde 1896 hasta 1911, el crecimiento de la firma fue sostenido, lográndose una expansión que se tradujo en la compra de numerosos activos, en la forma de paños de viña y establecimientos. Hacia 1911, en pleno auge de las actividades, Gargantini se retiró de la sociedad, y Giol, bautizado como «el rey del vino», continuó dirigiendo los destinos de la empresa.

Posteriormente, el precursor vendería el complejo al Banco Español del Río de la Plata, y más tarde la entidad crediticia enajenó el 51% de las acciones al gobierno provincial, iniciándose el período estatal de la bodega, hasta que fue privatizada en la gestión de gobierno de José Octavio Bordón.

Aquella lejana empresa familiar hoy está en manos, y desde hace 21 años, de Fecovita, cooperativa de segundo grado, bajo cuya administración la marca Toro se sigue vendiendo con notable suceso.

«Toro -afirma el actual gerente comercial, Daniel Tobares- ha trascendido más de 3 generaciones, definiendo una tradición que se ha transmitido de padres a hijos a lo largo de 115 años, ocupando un lugar importante en la mesa familiar, en las reuniones de amigos, en los festivales y en eventos trascendentes, ayudando a la sociabilización de las personas».

“Al pan, pan…”

Toro sigue siendo una de las marcas más conocidas en el mercado consumidor nacional.
En el presente, y en el pasado también, la comercialización del tradicional tinto fue apoyada por intensas campañas.

Una que fue un boom data de 1931, cuando Carlitos Gardel cantaba en una audición que auspiciaba Bodegas Giol por LP6 Radio Casa América. En ese ciclo, el Morocho del Abasto grabó un jingle de vino Toro.

También hicieron publicidad para la marca Los Chalchaleros; la animadora Susana Giménez (en los años ’70) y el delantero Abel Balbo en el mundial de Fútbol de 1994, disputado en Estados Unidos.

Muchos recordarán la identificación de la marca con un pegadizo eslogan que bien puede ser sinónimo de domingos de fútbol. Nos referimos a «Llame a las cosas por su nombre: al pan, pan y al vino…Toro». Pero hay varios más, como «el rey de copas», «el vino de los tres siglos», «lo auténtico perdura (Toro Viejo), «Toro o nada» (difundido en Paraguay) y «Vino Toro…un buen vino».

Toro, marca con 23% de participación de mercado en Argentina, no sólo llega al territorio nacional, sino que también ha tenido y tiene destinos internacionales, como Paraguay, Bolivia, Rusia, Congo, Perú, Uruguay, Brasil y Ecuador.

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